Oraciones a San Lázaro. La reforma electoral, por una democracia unipartidista. Por Ernesto Zavaleta

Oraciones a San Lázaro.  La reforma electoral, por una democracia unipartidista.  Por Ernesto Zavaleta

Hoy martes se espera la llegada al Congreso de la propuesta presidencial de reforma electoral. Un documento que hasta el último minuto se mantuvo oculto, sin lecturas indiscretas, ni consulta a quienes no pertenecen a la 4T.

Una democracia de un solo grupo, sin opositores, críticos o detractores, propios o extraños, basada en la simulación de consultas y aperturas a una consulta pública, pero a puerta cerrada. Una simulación que costó millones de pesos.

Propuesta contra abusos de partidos, clientelismo o nepotismo, con autoría de quienes construyeron una mayoría parlamentaria con el concepto de plurinominales y cuya dirigencia nacional es un membrete; de quienes fomentan el clientelismo basado en programas sociales y el pregón de “primero los pobres”; y para quienes el nepotismo se aplica sólo si incomoda, y que rechazan incluso los propios morenistas.

Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación, y Pablo Gómez Álvarez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, no fracasaron como muchos políticos y analistas consideran, lejos de eso obtuvieron un triunfo contundente, no cambiaron una coma.

Tal como se planteó, dice la presidente Claudia Sheinbaum Pardo. ¿Cómo se planteó? ¿Cuándo? ¿En diciembre de 2022 o en febrero de 2024 planteadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador? ¿O se refiere a la que supuestamente se construyó desde agosto pasado por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral?

Se va a presentar un documento que pregona mejorar la democracia en México y, al mismo tiempo, adelgazar los presupuestos y alcances de órganos electorales, partidos políticos e, incluso, al Congreso de la Unión.

Con cuatro ejes fundamentales:

• Recortar el presupuesto de los organismos electorales y el financiamiento de los partidos políticos
• Eliminar las listas de plurinominales
• Fortalecer la representación de los mexicanos en el exterior
• Impulsar las consultas ciudadanas.

Sus objetivos: Disminuir el costo del sistema electoral, bajar el financiamiento público de los partidos políticos hasta en un 25%; reducir el Senado de 128 a 96 escaños, eliminando la lista nacional, y replantear la manera en la que se deciden las 200 diputaciones de Representación Proporcional, quitándole a las dirigencias partidistas la facultad de ordenar listas cerradas y otorgando a la ciudadanía la posibilidad de votar en listas abiertas.

La lógica y la experiencia señalan que la democracia sólo es posible con órganos electorales fuertes, independientes y transparentes; partidos políticos competitivos; leyes claras y consensuadas por los actores de esa democracia que se busca. Nada de eso se espera contenga la propuesta presidencias, y menos aún se ha visto en el discurso y actuar de los seguidores de la llamada Cuarta Transformación.

Para el partido en el gobierno la oposición no sólo es débil y en vías de extinción, ni siquiera es digna de participar en la construcción de ese sistema electoral… ahora ni los aliados tienen esa categoría de participantes válidos.

Durante los sexenios de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo han sido convocado o recibidos por ambos mandatarios ni para escucharlos y menos aún incluirlos en las más mínimas decisiones para el país, 7 años de ostracismo político, sin derecho siquiera a réplica en la mañanera, menos aún para decidir sobre su futuro.

Sólo el “pueblo bueno y sabio” es capaz de decidir en esa materia, con un 78% de aprobación, lo malo es que ese elector sólo sabe que se va a quitar dinero a los partidos y a los organismos electorales ¡Yupi! Menos dinero a los políticos.

Pero ¿cuántos de ese pueblo bueno y sabio saben del texto íntegro de la propuesta presidencial, cuántos son conscientes de las implicaciones de sentar las bases de una democracia unipartidista?

Ahora, un paso más hacia el unipartidismo, pues hacerles caso a sus propios aliados para lograr un consenso entre Morena, Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM) es, en opinión de la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, “entregar una propuesta desdibujada… La reforma va como se planteó”.

Anoche ante el presidente de la comisión de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, Pablo Gómez; el coordinador general de política y gobierno de la Presidencia de la República, Arturo Zaldívar; la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez; los coordinadores morenistas en el Senado, Ignacio Mier, y en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal; el coordinador de los diputados del Partido Verde, Carlos Puente; así como la presidenta de Morena, Luisa Alcalde; y del Partido Verde, Jorge Emilio González Martínez, Sheinbaum Pardo fue muy clara:

“No tiene caso una reforma electoral totalmente desdibujada. Hay temas que ha planteado la gente y que vamos a presentar”, ha dicho este jueves en la conferencia matutina. Según funcionarios que han participado en las reuniones, la decisión es mandar la iniciativa al Congreso, sin “descafeinar” la propuesta original, y que cada partido se haga responsable de su voto en el Congreso.

La reforma electoral va… Así como se planteó.

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