Oraciones a San Lázaro. En 2027, la deuda pública 55% del PIB y 60% en pobreza alimentaria. Por Ernesto Zavaleta
¿Qué sorpresa nos reserva la SHCP para siquiera acercarse a sus estimaciones?
Los precriterios económicos presentados por la Secretaría de Hacienda son estimaciones del gobierno federal que acostumbran a pecar de optimistas y subestimar algunos riesgos, incluso externos, estos documentos funcionan como una guía de expectativas y como base para trazar la ruta fiscal.
El Gobierno de México pinta un escenario de recuperación gradual tras un 2025, donde el PIB apenas creció 0.6% (cifras oficiales). La apuesta del gobierno es de crecimiento moderado, consolidación fiscal continua y un mayor impulso de la inversión pública y privada, todo bajo los pilares del Humanismo Mexicano.
Sin embargo, con cifras reales, 42 grupos de analistas privados estiman un crecimiento mediano de 1.5% en 2026 y 1.8% en 2027, bajo el escenario de la desaceleración económica, dados los antecedentes de los últimos años, 3.9% en 2022, 3.2% en 2023, 1.4% en 2024 y 0.8% en 2025.
Un sondeo del Banco de México reportado por Reuters pronostica 1.3% para 2026 y 1.8% para 2027, mientras el Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mexicana apenas crecerá 1.5% en 2026 y que el crecimiento seguirá “moderado” debido a políticas restrictivas y tensiones comerciales. Ni siquiera cerca del cálculo en los precriterios.
Como lo señala en su análisis el diputado Héctor Saúl Téllez Hernández, vicecoordinador de finanzas de la fracción del PAN, la Secretaría de Hacienda estima que la inflación al cierre de 2026 será 3.7% y que convergerá a 3.0% en 2027; de la mano, proyecta que la tasa de referencia de Banxico bajará a 6.3% en 2026 y a 5.5% en 2027. El supuesto central es que los precios se moderarán de forma permanente.
En la encuesta de Banxico (febrero 2026) la mediana de los analistas prevé inflación general de 4.0% para 2026 y 3.75% para 2027 y la inflación subyacente de 4.17% en 2026. Es decir, los precios bajarían más lentamente de lo que presupone la SHCP.
La misma encuesta prevé que la tasa de fondeo interbancario cerrará en 6.5% tanto en 2026 como en 2027; es decir, los analistas no anticipan un descenso superior al 5.5%.
Los Precriterios estiman que la deuda pública se mantendrá en 54.7% del PIB en 2026 y 55.0% en 2027, bajo una narrativa de sostenibilidad fiscal. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se estima que pasará de 20.4 billones de pesos a 21.8 billones de pesos.
El análisis de los diversos expertos coincide en que la tendencia muestra señales de deterioro en 2025. La deuda cerró en 2025 en 53.2% del PIB, tras un déficit de 4.9% del PIB. El ajuste fiscal fue parcial y dependió de ingresos extraordinarios y recortes en inversión. El apoyo a Pemex (más de 250 mil millones de pesos) sigue siendo un factor recurrente de presión fiscal.
Para 2026–2027, la deuda se mantendría estable solo bajo supuestos optimistas:
• Crecimiento económico mayor al observado.
• Reducción de tasas de interés (no garantizada).
• Mejores ingresos petroleros.
• Mayor recaudación sin reforma fiscal.
Si cualquiera de estos supuestos falla, la deuda puede superar fácilmente el 55% del PIB. Además, organismos como el FMI estiman niveles cercanos al 60% del PIB, lo que evidencia una brecha entre el escenario oficial de la SHCP y el realista. En una analogía: La deuda que se estima en los Precriterios es como un vaso lleno hasta el borde que parece estable mientras no se mueva la mesa. Pero cualquier choque (tasas, petróleo, crecimiento) provocará el desbordamiento.
La crisis del Covid-19 en 2020 aceleró el endeudamiento, elevando la relación deuda/PIB a zonas superiores al 50% del PIB, ahora el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) cerró 2024 en torno al 51.4% del PIB, reflejando un incremento tras la pandemia y el gasto gubernamental, situándose en una zona de riesgo moderado según análisis financieros del CIEP y México Evalúa.
Al cierre del sexenio del presidente López Obrador, la deuda pública total (incluyendo interna y externa) alcanzó niveles históricos superiores a los 17 billones de pesos, con un aumento del 23% respecto a 2018, según México Evalúa.
El déficit de cuenta corriente propuesto es ligeramente inferior al observado en 2025 (−0.4% del PIB) y dependerá en gran medida de los precios de exportación e importación. Aunque es positivo, el pronóstico no considera escenarios adversos como un deterioro de los términos de intercambio o una caída de remesas que pueden generar presiones en un escenario internacional complejo.
Sin embargo, entre enero y febrero de este año, la captación de impuestos a las importaciones totalizó 27 mil 700 millones de pesos, muy por debajo de los 42 mil millones de pesos, que estimó la dependencia que dirige Édgar Amador Zamora. Además, en su comparación anual, la captación de impuestos resultó con una caída de 7.2% en términos reales entre enero y febrero.
Los ingresos petroleros también se calculan a la ligera en los precriterios. La SHCP estima que el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) promediará 77.3 dólares por barril en 2026 y bajará a 54.7 dólares por barril en 2027. Paralelamente, prevé que la producción nacional promedio alcanzará mil 794 de barriles diarios (mbd) en 2026 y mil 806 mbd en 2027.
La U. S. Energy Information Administration (EIA de EE. UU.) revisó su pronóstico anual al alza hasta los 79 dólares por barril (un incremento del 36% respecto a la estimación de febrero.
Para 2027 se proyecta un descenso a 64 dólares por barril, asumiendo que las tensiones geopolíticas se disipen y el flujo por el Estrecho se normalice; analistas de Fitch Ratings, Inc. advierten picos de hasta 130 dólares por barril si los bloqueos persisten, y The Bank of America prevé que el precio ronde los 100 dólares por barril el resto del año.
La tendencia a largo plazo es de precios más bajos hay factores geopolíticos y de suministro que pueden causar volatilidad temporal en estas proyecciones. Dado que la mezcla mexicana históricamente cotiza con descuento respecto al Brent, asumir 77 dólares por barril se considera inconsistente con los escenarios de precios internacionales.
Un reportaje de Reuters sobre Pemex (27 febrero 2026) señala que la empresa pública no ha aumentado su producción significativamente y que junto con sus socios bombeó 1.65 mbd de crudo y condensados en el cuarto trimestre de 2025, lejos de la meta gubernamental de 1.8 mbd.
El precio del petróleo es el dato que más llama la atención: 77.3 dólares por barril en 2026, muy por encima de lo proyectado en el Paquete Económico anterior. La explicación oficial es el conflicto en Medio Oriente iniciado en febrero (con un supuesto “conservador” de que dure máximo dos meses). Si se prolonga, los ingresos petroleros podrían superar lo estimado y facilitar la consolidación fiscal.
En tanto la inversión pública ya viene de una caída fuerte 28.4% en 2025, que ha representado un rezago en la competitividad y el crecimiento económico, aun así, el gobierno plantea mantener inversión en infraestructura como motor de crecimiento cuando el escenario es contrario.
A ver qué dicen los otros expertos en las cámaras de diputados y senadores. ¿Qué pueden hacer para que en 2027 para evitar que en 2027 60% de mexicanos caiga en la pobreza alimentaria?
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