Mujeres con Poder. Taiwán: el mercado que México no puede darse el lujo de ignorar. Por Erika Azuara
Estamos a unos días de que concluya el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Si bien las negociaciones mantienen la atención puesta en el futuro de la integración económica de América del Norte, también nos obligan a mirar más allá de nuestros socios tradicionales y a identificar nuevas oportunidades para fortalecer la posición de México en el comercio global.
Es precisamente con esa visión que hoy nos encontramos en Taiwán, participando en exposiciones internacionales y sosteniendo reuniones con empresarios, fabricantes e instituciones interesados en ampliar sus mercados y construir alianzas estratégicas.
En este escenario, Taiwán emerge como un socio que México no ha aprovechado en toda su dimensión. La isla es líder mundial en la producción de semiconductores, electrónica avanzada y componentes de alta tecnología indispensables para industrias como la automotriz, la aeroespacial, la de dispositivos médicos y las telecomunicaciones, sectores en los que nuestro país ya cuenta con una plataforma manufacturera consolidada.
Los datos respaldan el enorme potencial de esta relación. En 2024, el intercambio comercial entre México y Taiwán superó los 18 mil millones de dólares, consolidando a México como uno de los principales socios comerciales de Taiwán en América Latina.
Sin embargo, existe un amplio margen para profundizar esta relación mediante una mayor atracción de inversión, el desarrollo de cadenas de suministro más resilientes y una mayor participación de empresas mexicanas en industrias de alto valor tecnológico.
Mientras el mundo busca diversificar sus cadenas de suministro y reducir los riesgos derivados de las tensiones geopolíticas, México ofrece ventajas que pocos países pueden igualar: una ubicación geográfica estratégica, acceso preferencial al mercado norteamericano mediante el TMEC, una industria exportadora altamente integrada y una creciente capacidad para atraer inversiones de alto valor agregado.
La relación con Taiwán no debe entenderse únicamente desde la perspectiva comercial. Representa una oportunidad para atraer nuevas inversiones, impulsar la transferencia tecnológica, fortalecer el desarrollo de proveedores nacionales, generar empleos mejor remunerados y elevar la competitividad de la economía mexicana en sectores estratégicos.
En un entorno internacional cada vez más competitivo, diversificar nuestras relaciones económicas ya no es una opción, sino una necesidad. México no puede depender exclusivamente de un solo mercado cuando existen socios con capacidades tecnológicas y de inversión que pueden complementar nuestras fortalezas.
El futuro económico del país pasa por construir alianzas inteligentes con quienes lideran la innovación mundial. Taiwán es uno de esos aliados estratégicos. Aprovechar esta relación no significa sustituir al TMEC, sino fortalecerlo. La tecnología, la inversión y el talento taiwanés pueden convertir a México en la plataforma más competitiva para abastecer a América del Norte y consolidar el crecimiento de nuestra economía en las próximas décadas.
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