Mujeres con Poder. Las oportunidades se buscan… no llegan solas. Por Erika Azuara
En los negocios, muchas veces esperamos que la oportunidad toque nuestra puerta. Esperamos al cliente, al proveedor indicado, al nuevo producto o a que las condiciones del mercado sean favorables.
Pero quienes hemos dedicado buena parte de nuestra vida al mundo empresarial sabemos que las mejores oportunidades pocas veces llegan solas. Hay que salir a buscarlas.
Y precisamente por eso los encuentros comerciales internacionales tienen un valor especial para cualquier empresario que quiera crecer, diversificarse y entender hacia dónde se está moviendo el mercado.
Del 25 al 27 de agosto se llevará a cabo en Las Vegas una nueva edición de ASD Market Week, uno de los encuentros de comercio mayorista más importantes de Estados Unidos.
Miles de compradores, distribuidores, fabricantes y empresarios se concentran durante tres días para conocer productos, descubrir proveedores y, principalmente, detectar oportunidades.
Pero asistir a una exposición de esta magnitud no debería entenderse como un viaje para comprar mercancía.
Es mucho más que eso.
Es entrar durante algunos días a un enorme laboratorio de negocios.
Recorrer los pasillos de una exposición internacional permite observar qué productos comienzan a ganar terreno, qué buscan los consumidores, cómo están cambiando los precios, qué modelos de comercialización aparecen y qué empresas están haciendo las cosas de manera diferente.
ASD Market Week reúne a más de 1,800 proveedores en categorías muy diversas, lo que permite a compradores y distribuidores comparar alternativas y descubrir productos que potencialmente pueden incorporarse a nuevos mercados.
Para un empresario mexicano, ahí existe una oportunidad interesante.
Nuestra cercanía con Estados Unidos nos coloca en una posición privilegiada para convertirnos no solamente en compradores, sino también en distribuidores, comercializadores, representantes de marcas e incluso socios estratégicos de empresas que buscan llegar a nuestro mercado.
La pregunta entonces cambia.
En lugar de preguntarnos: “¿Qué puedo comprar en una exposición?”, deberíamos preguntarnos: “¿Qué modelo de negocio puedo construir a partir de lo que estoy viendo?”.
Ahí comienza verdaderamente la visión empresarial.
Un producto interesante puede convertirse en una nueva línea de distribución.
Un encuentro con un fabricante puede convertirse en una representación comercial.
Una conversación con otro empresario puede abrir un nuevo mercado.
Y una tendencia que todavía parece pequeña puede convertirse, algunos años después, en una industria completa.
Por eso considero que una de las responsabilidades del empresario es mantenerse permanentemente conectado con lo que ocurre fuera de su entorno inmediato.
Salir.
Observar.
Preguntar.
Comparar.
Crear relaciones.
Porque cuando un empresario deja de conocer lo que está ocurriendo en otros mercados, corre el riesgo de tomar decisiones mirando únicamente por el espejo retrovisor.
Las exposiciones internacionales también nos recuerdan algo fundamental: el mundo de los negocios se mueve a una velocidad extraordinaria.
Productos que hace cinco años prácticamente no existían hoy generan industrias completas. Nuevos canales de venta están modificando la relación entre fabricantes y consumidores. La tecnología permite que pequeñas empresas puedan comercializar productos prácticamente en cualquier parte del mundo.
Esto significa que las oportunidades también se han democratizado.
Ya no es necesario ser una gran corporación para pensar internacionalmente.
Una pequeña o mediana empresa con visión, información y buenos contactos puede identificar un producto, desarrollar un mercado y construir una operación sumamente rentable.
Pero para lograrlo debemos cambiar nuestra mentalidad.
No viajar solamente para conocer.
Viajar para conectar.
No asistir solamente para observar.
Asistir para detectar oportunidades.
No regresar únicamente con tarjetas de presentación.
Regresar con proyectos, contactos y una estrategia para convertir esas relaciones en negocios.
Las oportunidades empresariales existen todos los días. Algunas están en nuestra propia ciudad; otras, a miles de kilómetros.
Lo importante es desarrollar la capacidad para reconocerlas.
Porque en los negocios existe una diferencia enorme entre quien espera que algo suceda y quien sale al mundo dispuesto a hacerlo suceder.
Y quizá esa sea una de las grandes lecciones que encuentros como ASD Market Week pueden dejarnos:
las oportunidades están ahí.
Nuestra tarea como empresarios es encontrarlas antes que los demás.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista