María Corina Machado acusa a EE.UU. de excluirla de las negociaciones sobre Venezuela
La líder opositora cuestionó la estrategia de Washington con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, lanzó duras críticas contra el empresario Alejandro Betancourt y aseguró que regresará a Venezuela “antes de lo que se imaginan”.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y premio Nobel de la Paz 2025, denunció que el Gobierno de Estados Unidos la ha dejado al margen de las negociaciones políticas que se desarrollan en Caracas entre la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y otro sector de la oposición.
Machado hizo las declaraciones durante una entrevista concedida en Panamá a la corresponsal de The New York Times, Julie Turkewitz, publicada el jueves 15 de octubre, en la que expuso públicamente sus diferencias con la estrategia que la administración del presidente Donald Trump está aplicando para conducir la transición venezolana.
Las conversaciones respaldadas por Washington atraviesan actualmente una nueva ronda y tienen entre sus principales objetivos la reforma de las instituciones venezolanas, incluido el Tribunal Supremo de Justicia y posteriormente el sistema electoral, antes de avanzar hacia unas elecciones presidenciales cuya fecha todavía no ha sido definida.
“Quien quiera participar en la mesa de diálogo, estamos abriendo los espacios, están invitados”, afirmó Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, al ser consultada sobre la ausencia de María Corina Machado en este proceso.

Machado cuestiona su exclusión
La dirigente opositora sostuvo que Washington ha optado por negociar directamente con el gobierno interino de Delcy Rodríguez y con una representación opositora distinta a la que ella encabeza.
La delegación opositora en las conversaciones está encabezada por Dinorah Figuera, expresidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, mientras que por el oficialismo participa Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy Rodríguez.
Machado aseguró que comprende que Estados Unidos pretenda llevar adelante una transición gradual para evitar una ruptura institucional, pero dejó claro que mantiene profundas diferencias con la forma en que Washington está desarrollando ese proceso.
La relación entre la líder opositora y la administración Trump se ha enfriado progresivamente desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero y la posterior consolidación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Washington ha optado desde entonces por trabajar con la administración interina para reformar instituciones, estabilizar el país y crear condiciones para futuras elecciones. Rodríguez ha prometido que habrá nuevos comicios, pero hasta ahora no existe una fecha oficial.

Estados Unidos contradice a Machado
El Departamento de Estado rechazó, sin embargo, la afirmación de que el movimiento político de Machado haya sido excluido deliberadamente.
Según la versión estadounidense recogida por diversos medios a partir de la entrevista, Vente Venezuela, el partido encabezado por Machado, fue invitado formalmente a participar en las negociaciones.
Washington sostuvo además que la dirigente opositora tiene derecho a regresar a Venezuela cuando lo desee.
La diferencia entre ambas versiones se ha convertido así en uno de los principales elementos de tensión entre Machado y la Casa Blanca: mientras ella asegura que no ha sido incorporada políticamente al proceso, Estados Unidos sostiene que su organización tiene abierta la puerta para participar.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ya había llamado días atrás a todos los sectores opositores venezolanos a incorporarse a las conversaciones, afirmando que el proceso representa una oportunidad para reconstruir las instituciones democráticas del país.

Duras críticas contra Delcy Rodríguez
Machado también cuestionó el protagonismo concedido por Washington a Delcy Rodríguez.
Aunque dijo comprender la cautela estadounidense para conducir la transición, considera que Rodríguez forma parte del sistema político construido durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y que ese pasado limita su legitimidad para dirigir una transición democrática.
Las diferencias adquieren particular importancia porque Washington ha fortalecido en los últimos meses su relación política y económica con el gobierno interino.
El 14 de octubre, Estados Unidos levantó las sanciones contra Jorge Rodríguez, una de las figuras centrales de las negociaciones y hermano de la presidenta encargada.

Machado apunta contra Alejandro Betancourt
Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista estuvo dirigido al empresario venezolano Alejandro Betancourt, involucrado en los nuevos acuerdos energéticos promovidos durante la transición.
Machado lo acusó de corrupción y lo responsabilizó parcialmente del deterioro del sistema eléctrico venezolano y del sufrimiento causado por años de fallas en los servicios públicos.
La dirigente afirmó que Betancourt no sería considerado un socio empresarial viable en un eventual gobierno encabezado por ella, aunque aclaró que los contratos petroleros que sean legales, transparentes y respeten las normas venezolanas serían reconocidos.
Betancourt está vinculado a North American Blue Energy Partners, conocida como NABEP, compañía que obtuvo autorización para desarrollar 17 campos petroleros venezolanos con reservas potenciales estimadas en unos 65.000 millones de barriles, aproximadamente una quinta parte de las enormes reservas petroleras del país.
Los acuerdos petroleros se han convertido en uno de los pilares de la nueva relación entre Washington y Caracas tras la salida de Maduro.

Siete intentos fallidos de regreso
Machado permanece fuera de Venezuela desde finales de 2025 y ha asegurado repetidamente que pretende regresar.
Su equipo afirma que ha realizado al menos siete intentos para volver al país, algunos por vía aérea y otros por vía marítima.
Tres de esos intentos ocurrieron en septiembre en un periodo aproximado de 24 horas, cuando intentó desplazarse desde Panamá hacia Venezuela mediante diferentes rutas. Reuters confirmó entonces, citando a sus asesores, que esos episodios formaban parte de siete operaciones frustradas desde que abandonó el país.
Las razones exactas por las que todos esos desplazamientos fracasaron continúan siendo objeto de controversia.
El equipo de Machado sostiene que existen obstáculos políticos para impedir su regreso, mientras funcionarios estadounidenses han negado que Washington esté bloqueándola.
Marco Rubio rechazó públicamente el 7 de octubre que Estados Unidos hubiera pedido a otros países impedir su entrada a Venezuela y afirmó que su gobierno no había dado instrucciones de ese tipo.
“Antes de lo que se imaginan”
Pese a esas dificultades, Machado reiteró en la entrevista con The New York Times que piensa regresar: “Antes de lo que se imaginan”.
Con esa frase, la dirigente dejó abierta la posibilidad de un retorno en un futuro cercano, aunque no reveló fecha ni detalles del operativo.
Su intención es volver para movilizar a sus seguidores y aumentar la presión para que el proceso político desemboque finalmente en unas elecciones presidenciales con garantías democráticas.
Machado sostiene que Venezuela necesita establecer cuanto antes un calendario electoral y reconstruir instituciones que permitan garantizar una competencia política real.
Washington, en cambio, ha defendido una estrategia más gradual: reformar primero instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral y posteriormente avanzar hacia unas elecciones.
Una oposición dividida ante la transición
La controversia revela una nueva fractura dentro del proceso venezolano.
Por un lado se encuentra el esquema respaldado por Washington, basado en conversaciones entre el gobierno encargado de Delcy Rodríguez y el sector opositor encabezado en la mesa por Dinorah Figuera.
Por otro está María Corina Machado, quien continúa siendo una de las figuras más reconocidas de la oposición, pero que permanece físicamente fuera del país y sin participación directa en las actuales conversaciones.
El resultado de esa disputa será determinante para saber si la transición política venezolana logra integrar a las distintas fuerzas opositoras o si avanza mediante un acuerdo entre Washington, el gobierno interino y sólo una parte de sus adversarios.
Mientras tanto, la gran incógnita continúa sin respuesta: cuándo se celebrarán las próximas elecciones presidenciales en Venezuela y bajo qué condiciones competirán las distintas fuerzas políticas.