Marco Rubio llama a crear una estrategia internacional contra el terrorismo político de extrema izquierda
Durante la inauguración de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, celebrada hoy en Washington, Rubio sostuvo que la responsabilidad principal de cualquier gobierno es proteger a su población, independientemente de las diferencias políticas o ideológicas.
El funcionario recordó que, durante los últimos 25 años, las estrategias antiterroristas occidentales se concentraron principalmente en combatir el extremismo islamista radical.

Señaló que la cooperación internacional permitió destruir el califato del Estado Islámico, eliminar a dirigentes de organizaciones yihadistas y establecer sistemas de inteligencia capaces de prevenir atentados.
Según Rubio, aunque esa amenaza no ha desaparecido, los ataques y complots yihadistas disminuyeron considerablemente en Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, aseguró que la doctrina antiterrorista mantuvo durante años un “punto ciego” frente a la violencia vinculada con grupos de extrema izquierda.
El secretario de Estado acusó a sectores académicos, medios de comunicación e instituciones políticas de minimizar o justificar este tipo de violencia cuando sus autores afirmaban actuar en nombre de causas progresistas, revolucionarias o anticapitalistas.

Como ejemplo, mencionó los disturbios ocurridos en Estados Unidos durante 2020 y criticó la falta de procesamientos contra personas que participaron en saqueos, incendios y actos violentos.
Rubio afirmó que la presencia de funcionarios, expertos y autoridades de más de 60 países demuestra que el problema supera las divisiones partidistas.

Mencionó ataques incendiarios, sabotajes a redes eléctricas, agresiones contra dirigentes políticos, atentados contra empresas, ferrocarriles y fuerzas policiales ocurridos en diferentes países.
También realizó un repaso histórico de organizaciones armadas de izquierda en América Latina, Europa y Estados Unidos.

Entre ellas mencionó a los Tupamaros, Montoneros, las FARC, el ELN, Sendero Luminoso, las Brigadas Rojas, la Fracción del Ejército Rojo, la organización 17 de Noviembre, Weather Underground y el Ejército de Liberación Negra.
De acuerdo con su exposición, estas organizaciones protagonizaron durante décadas secuestros, atentados, asesinatos, sabotajes y ejecuciones.
Rubio sostuvo que la violencia política de extrema izquierda fue una de las principales formas de terrorismo durante buena parte del siglo XX, pero que su relevancia histórica ha sido subestimada.

El funcionario aseguró que actualmente existe una nueva oleada de violencia de esa naturaleza.
Afirmó que en Estados Unidos aumentó la proporción de complots y atentados atribuidos a actores de izquierda, mientras que Alemania y Grecia también registraron incrementos en la actividad de grupos radicales, anarquistas y extremistas.
Rubio caracterizó a estos movimientos como expresiones de una misma corriente destructiva, aunque utilicen denominaciones como anticapitalismo, antiimperialismo, comunismo, anarquismo o marxismo.
En su discurso, sostuvo que sus integrantes buscan atacar instituciones, infraestructuras y símbolos del desarrollo económico, científico y tecnológico.

Asimismo, señaló que la amenaza tiene un carácter internacional y no se limita a células aisladas.
Según explicó, sus integrantes se comunican mediante canales cifrados, comparten propaganda e información sobre posibles objetivos, utilizan redes clandestinas de alojamiento y financiación, y viajan entre países para participar en protestas o acciones violentas.
Rubio también acusó a gobiernos extranjeros de mantener relaciones con algunos de estos movimientos.
Mencionó presuntos vínculos de redes iraníes y cubanas con organizaciones y corrientes de extrema izquierda en distintos países.

Ante este escenario, afirmó que ninguna nación puede combatir por sí sola estas estructuras, pues sus integrantes pueden recaudar dinero en un país, comunicarse desde otro, recibir entrenamiento en un tercero, reclutar militantes en otro territorio y ejecutar ataques en una quinta nación.
El secretario de Estado señaló que el Gobierno de Donald Trump está desarrollando una estrategia específica contra estas redes.
Mencionó un memorando presidencial destinado a investigar y desarticular organizaciones vinculadas con Antifa, la designación de cuatro grupos extremistas como organizaciones terroristas extranjeras y la posibilidad de anunciar nuevas designaciones.

También destacó el programa Recompensas por la Justicia, que ofrece hasta 10 millones de dólares por información relacionada con el financiamiento de esos grupos, así como la realización de talleres internacionales para autoridades policiales y organismos de seguridad.
Rubio concluyó que los países participantes deben intercambiar inteligencia, coordinar operaciones policiales, identificar fuentes de financiamiento y reconstruir sus sistemas antiterroristas para responder a esta amenaza.
Afirmó que la coalición internacional reunida en Washington tiene el objetivo de desmantelar esas redes y proteger las instituciones, infraestructuras y valores de las naciones participantes.