Mar de Fondo. ¿De qué depende que nos guste leer? Por Enrique Lazcano

Mar de Fondo. ¿De qué depende que nos guste leer? Por Enrique Lazcano

¿Es un tema de orden personal, o intervienes factores exógenos? Creo con sinceridad que es una combinación de ambas cosas.

El hábito de leer se va formando con la paciencia del recorrido de las páginas de un libro, no surge de manera espontánea. Generalmente la génesis de una vocación lectora, se inicia en casa.

Los seres humanos, somos muy proclives a la imitación, particularmente en edades tempranas. Ahí se inicia el gusto por la lectura, viendo a nuestros padres, o hermanos mayores, enfrascados en algún libro.

Es claro, que el salón de clases refuerza algunos de nuestros mejores hábitos. Así, el aula, se va convirtiendo en el espacio natural de nuestro gusto por los libros. Si somos capaces de crear espacios para el aprendizaje y que la lectura pueda.

Llevarnos a un estado divertido, entretenido, emocionado, etc., estaremos en este punto, en lo correcto. Durante mucho tiempo, como mito urbano, se hablaba de que, en México, leíamos un libro por habitante y año. Cifra que puede parecer de terror, pero que en algún momento pudo ser real.

Hay algunos factores que no abonan al proceso de lectura, como el precio de los libros en la actualidad, particularmente en los tomos que se conocen como Best Seller. ¿Siempre he pensado en cómo serán las bodegas de la SEP, o del Fondo de Cultura Económica, o de Educal?

Me refiero a las bodegas donde se guardan los ejemplares editados por estas instituciones. Supongo que habrá miles de libros de distintas y diferentes temáticas.

Eso me llevaba a recordar un programa que se dio en tiempos del presidente De la Madrid, cuando se encontraba al frente de la SEP, Miguel González Avelar. El programa en cuestión tenía la intención de acercar un paquete de libros de distintos temas, por un precio muy módico.

Lo ofertaban en las calles de la CDMX, jóvenes que anteriormente limpiaban parabrisas, en esos momentos se ganaban de forma muy particular un dinero, y acercaban lecturas importantes y diversas, a miles de capitalinos.

Nunca entendí, porque cancelaron ese programa. Hoy nos enteramos que salimos mal en la prueba PISA. Particularmente en matemáticas, y comprensión lectora. Independientemente que se tendrá que revisar este resultado, a la luz de la llamada Nueva Escuela Mexicana. El tener la posibilidad de la lectura, nos transporta en el tiempo y en la circunstancia, a estadios donde no seríamos capaces de estar, a no ser a través de las páginas de un libro. Terminaría con una reflexión…

¡EL ÚNICO LIBRO MALO, ES EL QUE NO SE ABRE!

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