La Voz de Camila. El verdadero legado político de Luisa María. Por Camila Martínez Gutiérrez
El verdadero legado político de Luisa María Alcalde Luján no es el que están diciendo
La salida de Luisa María Alcalde de la Presidencia del partido para sumarse a la Consejería Jurídica de la Presidenta Claudia Sheinbaum fue una movida política que generó conversación en todos los rincones. Hubo quienes enumeraron los logros obtenidos por el partido bajo su dirección, los críticos previsibles de siempre, y quienes aprovecharon las redes para subir sus fotografías felicitándola por el nuevo encargo. Sin duda, la decisión de Luisa generó impacto en la política nacional.
Pero se equivoca quien busque reducir su presidencia solo a los datos: los más de 12 millones de afiliados, los 71 mil 500 comités seccionales y las estructuras de consejos municipales en todo el país. Lo verdaderamente relevante es el legado profundo y la lectura política que definió los cambios en Morena durante esta dirigencia.
Bajo el liderazgo de Luisa llegamos a Morena en un momento particular: la toma de protesta de Claudia Sheinbaum como la Presidenta de la República y la salida de Andrés Manuel López Obrador hacia Palenque. El diagnóstico de Luisa fue correcto: un partido con apenas 2.5 millones de afiliados no podía sostener un movimiento por el que votaron más de 36 millones de personas. Abrirlo no era una opción, era una necesidad política, pero ella se detuvo a pensar de manera más profunda ¿cuál es la mejor manera de abrirlo sin diluir su esencia?
Frente a esta disyuntiva tres son los logros principales que tuvo nuestra dirigencia bajo la dirección de Luisa María Alcalde y que se encaminaron a resolver esta compleja disyuntiva:
Primero, la creación de la Comisión Evaluadora de Incorporaciones fue una decisión política clave. En un momento de expansión acelerada para llegar a las metas de afiliación, establecer filtros para evaluar quién entra y bajo qué criterios significó entender que había que crecer, pero no a cualquier costo ni con cualquier persona. Hubo quienes no estuvieron de acuerdo y que difícilmente perdonarán a Alcalde Luján la decisión, pero ella mantuvo la postura de no soltar el sentido de Morena. La Comisión hoy es un legado que marca límites y dirección en Morena.
Segundo, frente a la decisión del Senado de aplazar la iniciativa contra el nepotismo impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, Luisa tuvo el atino de activar su poder para apoyar.
Si había un retraso constitucional, la dirigencia impulsaría una regla interna clara: en Morena no habría familiares en la boleta a partir de 2027. Y, de hecho, desde 2025 empezó a aplicarlo sin familiares en las elecciones municipales de Durango y Veracruz. También esta fue una decisión que tocó intereses concretos: cerró rutas de sucesión en territorios que muchos ya daban por hechos.
Quizá esta sea una de las decisiones que más incomodará y menos le perdonarán a Luisa ciertos personajes. Pero debe ser también una de las que más le reconozcamos por escuchar una demanda tan sentida de la gente.
Tercero, la creación de la Escuela Municipalista, que se basa en la convicción de que -para tener los mejores gobiernos- es indispensable profesionalizar a quienes gobiernan desde lo local. Esto implica asumir una responsabilidad pública. Luisa asumió el reto de, bajo su gestión, subir el estándar de Morena e impulsar a que el partido sea un facilitador para fortalecer los gobiernos municipales y su impacto en el pueblo.
Al frente de Morena, Luisa buscó construir un partido que creciera sin perder su sentido. Un partido donde la organización democrática de las mayorías no fuera excusa para abrir la puerta a vivales; donde la competencia política tuviera reglas claras; y donde quienes llegan a gobernar entendieran que el poder no es un fin, sino una responsabilidad frente a quienes menos tienen.
Y hacerlo seguramente habrá pisado intereses, pero ella logró que prevaleciera la necesidad de poner límites donde antes no los había. Y eso es cuidar Morena. Luisa entendió que sin límites este partido estaba destinado a desgastarse y perecer.
Hoy, quien ha sido también secretaria de Trabajo y de Gobierno toma la decisión de sumarse al equipo de la Presidenta Claudia Sheinbaum y colaborar más de cerca con ella. En el Comité Ejecutivo Nacional resentiremos su salida, pero nos quedaremos con algo que nos enseñó con sus acciones: primero, que en nuestro proyecto no hay cargos sino encargos y que lo indispensable es apoyar lo que creemos desde cualquier trinchera; y segundo, que mantener fuerte, unido y congruente nuestro proyecto bien vale cualquier costo.
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