La Opinión de Carolina Viggiano. Washington investiga, México protege. Por Alma Carolina Viggiano Austria

La Opinión de Carolina Viggiano. Washington investiga, México protege. Por Alma Carolina Viggiano Austria

Una visa revocada no acredita un delito; una conversación con presuntos agentes extranjeros no prueba nada; y toda acusación debe probarse ante un tribunal.

¿En serio la presidenta no sabía que Rocha Moya volvería a gobernar Sinaloa? ¿Tampoco que Marina del Pilar reconoció haber tenido contactos con presuntos agentes estadounidenses? ¿Y que Andrés Manuel López Beltrán, sin cargo público, escribió una carta al presidente Trump por una visa cancelada? Si no sabe, es grave. Si sabe y finge no saber, es peor.

Los casos no son iguales. Una visa revocada no acredita un delito; una conversación con presuntos agentes extranjeros no prueba nada; y toda acusación debe probarse ante un tribunal. Pero aún sin condena, el Estado mexicano debe investigar. Lo intolerable es usar el debido proceso para justificar la inacción.

Rocha Moya regresó al cargo pese a las acusaciones de fiscales estadounidenses por presuntamente proteger a Los Chapitos y favorecer el tráfico de drogas. Estados Unidos solicitó su detención con fines de extradición. Horas después, ante la indignación, volvió a pedir licencia.

Pero México no debe investigarlo sólo por narcotráfico ni esperar pruebas de Washington. Aquí hay elementos para indagar corrupción, abuso de autoridad, peculado, negociaciones ilícitas y contrataciones irregulares, además de las anomalías del caso Cuén.

Investigaciones periodísticas documentaron contratos del DIF y de Salud que beneficiaron a socios de sus hijos; el DIF lo encabeza su hija Eneyda. El Comité de Participación Ciudadana del Sistema Anticorrupción pidió investigar y observaciones de la ASF derivaron en expedientes administrativos. Nada prueba por sí solo su culpabilidad, pero todo obliga a abrir investigaciones. La FGR no explica qué investigó ni los resultados de la investigación.

Mientras Morena lo protege, Sinaloa se desangra: muertos, desaparecidos, mujeres asesinadas, negocios cerrados y una sociedad sometida por el miedo. La discusión no es el destino de Rocha, sino quién gobierna un estado en el que la autoridad perdió el control.

En Baja California, el problema no es que Marina del Pilar dialogue con presuntos agentes de Estados Unidos: la cooperación es normal. Debe aclararse de qué habló, en qué condiciones y por qué se descartó investigar antes de esclarecer los hechos.

Con Andy, el asunto no se limita a la visa. México tiene razones para investigar. Hay audios, contratos, testimonios e investigaciones sobre presunto tráfico de influencias, amigos y familiares beneficiados con recursos públicos, negocios vinculados con el Tren Maya y Salud, conflictos de interés con Sembrando Vida y señalamientos de huachicol fiscal. Nada prueba su culpabilidad, pero el conjunto de circunstancias exige una investigación independiente. Andy exige pruebas afuera mientras su partido se niega a buscarlas aquí.

La soberanía consiste en cumplir la Constitución y la ley: investigar con rigor, garantizar el debido proceso y sancionar a quien resulte responsable. Ser soberanos es impedir que Washington termine haciendo lo que nuestras autoridades se niegan a hacer.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista