La Opinión de Carolina Viggiano. Morena hipotecó el futuro. Por Alma Carolina Viggiano Austria
En poco más de dos siglos de vida independiente, México había acumulado una deuda de 10.5 billones de pesos. En apenas nueve años de gobiernos de Morena, esa deuda se habrá duplicado hasta llegar a 21.6 billones de pesos
Falsa austeridad. Deuda verdadera.
La Ley de Ingresos 2027 que llega al Senado no es un trámite contable. Es la factura de un gobierno que llegó prometiendo austeridad y terminó hipotecando el futuro para financiar el presente.
En poco más de dos siglos de vida independiente, México había acumulado una deuda de 10.5 billones de pesos. En apenas nueve años de gobiernos de Morena, esa deuda se habrá duplicado hasta llegar a 21.6 billones de pesos.
Eso no es transformación. Es gastar hoy, presumir obras y pasarle la cuenta a quienes vienen detrás.
Para 2027, el gobierno pide autorización para contratar casi 2 billones de pesos de nueva deuda. Y mientras la economía apenas crece, el país pagará más de 1.5 billones de pesos sólo en intereses: más de lo que se destinará a carreteras, hospitales, presas y escuelas juntos.
Cada peso que se va a intereses es un peso que no llega a una clínica sin medicinas, a una policía sin equipo o a una escuela que se cae a pedazos.
La doble moral está ahí. Para la gente, austeridad: menos salud, menos infraestructura, menos apoyos a estados y municipios. Para sus caprichos y empresas improductivas, la chequera no tiene límite.
Desde 2019, el gobierno ha inyectado a Pemex más de 3 billones de pesos y hoy produce menos petróleo que en décadas. En 2027 recibirá otros 81 mil millones de pesos para pagar deudas. La CFE presume ganancias, pero éstas dependen de subsidios públicos, mientras se recorta la inversión en las redes que pueden evitar apagones.
No son empresas que estén rescatando al país: son cargas que pagan todos los mexicanos.
Y el problema no termina ahí. En lugar de construir una recaudación justa y suficiente, el gobierno se sostiene cada vez más en el IVA que pagamos todos al comprar, sin importar cuánto ganamos; en multas, cobros extraordinarios y recursos que no se pueden repetir. Pretenden tapar un hoyo permanente con parches temporales.
Hacienda calcula que la economía crecerá entre 1.5 y 2.5 por ciento en 2027; los organismos internacionales y los bancos esperan alrededor de 1.8 por ciento, algunos menos. Hacienda ha fallado en sus pronósticos de crecimiento en cuatro de los últimos cinco años.
Cuando la economía no crece y la deuda sí, el futuro se encoge.
Por eso votaremos en contra. No por oponernos a todo, sino porque esta ley normaliza que el gobierno pida prestado para pagar lo que ya debe y deje la factura a las siguientes generaciones.
Presentaremos reservas concretas: ajustar el techo de deuda a lo que realmente necesita el país, transparentar el dinero que se transfiere a Pemex y CFE, y proteger los fondos de emergencia de estados y municipios.
Gobernar con responsabilidad no es endeudarse hoy y culpar mañana. Es cuidar el futuro antes de que ya no haya futuro que cuidar.
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