La Opinión de Carolina Viggiano. El dinero que el INE no vio. Por Alma Carolina Viggiano Austria
La pregunta es inevitable: si ese dinero no está en la fiscalización electoral, ¿de dónde salió?, ¿quiénes lo transfirieron a través de Finabien?, ¿por qué no fue reportado?
En medio del Mundial y de la discusión sobre la narcopolítica, hay asuntos igual de importantes que pasan casi inadvertidos.
Durante el proceso electoral de 2024, Morena y su coalición reportaron al INE alrededor de 33 mil operaciones financieras. Sin embargo, una auditoría del propio Órgano Interno de Control de Financiera para el Bienestar (Finabien), documentada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), reveló que el Comité Ejecutivo Nacional de Morena contrató con esa institución la dispersión de hasta 252 mil 901 giros bajo el concepto de “apoyos sociales”. De ellos, 140 mil 878 fueron efectivamente pagados.
La aritmética es contundente: Morena realizó, a través de Finabien, casi cinco veces más operaciones que las reportadas al INE.
No es una filtración. Es una auditoría del propio Estado. Por eso decidí acudir ante la autoridad electoral.
Finabien es una institución pública creada para enviar remesas, es decir, recursos que pueden entregarse en efectivo de persona a persona. Esa es precisamente la herramienta que un partido político nunca debería tener para dispersar recursos durante un proceso electoral: miles de entregas difíciles de rastrear, sin la trazabilidad propia de una transferencia bancaria nominativa.
Además, ni la legislación electoral ni los propios estatutos de Morena contemplan que un partido otorgue “apoyos sociales”. Esa atribución simplemente no existe. El contrato, en cambio, sí.
Pero hay un aspecto aún más delicado. Una operación de esa magnitud obligaba a Finabien a cumplir con la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita: identificar plenamente al cliente, acreditar el origen de los recursos y generar, en su caso, los reportes correspondientes a la Unidad de Inteligencia Financiera.
La propia auditoría reconoce que esos protocolos antilavado no se aplicaron en el contrato con Morena, pese a que desde enero de 2023 el área de seguridad había advertido el riesgo mediante un oficio. La advertencia existió. No se atendió.
Lo más preocupante es que ese flujo de recursos no aparece reportado ante el INE. Revisé los informes de ingresos, egresos y campañas de 2022 a 2024 y no encontré registrado el contrato, el monto ni la partida presupuestal de la que provinieron los recursos.
La pregunta es inevitable: si ese dinero no está en la fiscalización electoral, ¿de dónde salió?, ¿quiénes lo transfirieron a través de Finabien?, ¿por qué no fue reportado?
Por eso presenté, con instrumentos jurídicos y no con consignas, un escrito ante la Unidad Técnica de Fiscalización del INE para que inicie un procedimiento oficioso, requiera información bancaria, fiduciaria y fiscal, solicite a la UIF los reportes correspondientes y, de ser procedente, dé vista a la Secretaría de Hacienda y a la Fiscalía General de la República.
No estoy denunciando un delito. Estoy exigiendo que la autoridad investigue.
La equidad de la contienda no es una abstracción. Comienza con algo elemental: que cada peso tenga un origen, un destino y un registro. Cuando el dinero desaparece de los libros, la confianza en las elecciones empieza a desaparecer con él.
@caroviggiano
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