Keiko Fujimori inicia su Gobierno en Perú con siete grandes objetivos y un “cronómetro” de 1,826 días

Keiko Fujimori inicia su Gobierno en Perú con siete grandes objetivos y un “cronómetro” de 1,826 días
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La nueva presidenta de Perú colocó la seguridad ciudadana y la prevención ante el fenómeno de El Niño como las primeras emergencias de su administración. También anunció el aumento del salario mínimo a 1,300 soles, la duplicación de Pensión 65, una profunda reforma del Estado, grandes proyectos de infraestructura y el uso de inteligencia artificial para combatir el delito y modernizar los servicios públicos.

Keiko Fujimori asumió este 28 de julio de 2026 la Presidencia de Perú con un extenso mensaje en el que presentó las principales líneas de acción de su Gobierno para el periodo 2026-2031.

Durante la sesión solemne celebrada en el Congreso, la mandataria prometió gobernar exactamente cinco años —“ni un día más”— y afirmó que su administración dispondrá de 1,826 días para enfrentar la inseguridad, reducir las brechas sociales, reactivar la economía, modernizar la infraestructura y reconstruir la confianza en las instituciones.

La ceremonia marcó un acontecimiento histórico: Fujimori se convirtió en la primera mujer elegida mediante voto popular para ejercer la Presidencia peruana.

Su llegada al poder ocurre después de una elección sumamente cerrada y en un país dividido entre quienes esperan un periodo de estabilidad y quienes mantienen profundas reservas frente al regreso del fujimorismo al Poder Ejecutivo.

Frente al rey Felipe VI de España, presidentes latinoamericanos, delegaciones internacionales, parlamentarios y autoridades nacionales, Fujimori aseguró que asumía el cargo con “profunda humildad” y consciente de la magnitud de la responsabilidad.

“Defender la Constitución, proteger las libertades de nuestro pueblo y consagrar cada día de mi vida a la grandeza y bienestar del Perú”, expresó al explicar el sentido de su juramento.

Un diagnóstico severo del Estado peruano

Una parte importante del discurso estuvo dedicada a describir las condiciones en las que la nueva administración asegura recibir el país.

Fujimori habló de un Estado debilitado por la improvisación, la corrupción y la ausencia de una estrategia nacional.

Señaló que existen miles de obras paralizadas o mal ejecutadas, servicios de salud que no llegan oportunamente, escuelas en malas condiciones y un sistema de transporte que consume tiempo, reduce oportunidades y, en numerosos casos, pone en riesgo la vida de las personas.

También sostuvo que las instituciones públicas han sido capturadas en ocasiones por intereses poco transparentes, particularmente mediante la contratación pública y el uso de regulaciones que terminan perjudicando a los ciudadanos y limitando la libre competencia.

En el diagnóstico presentado ante el Congreso, la mandataria citó estimaciones según las cuales el Estado habría perdido más de 24,000 millones de soles durante 2023 por corrupción e inconducta funcional.

Agregó que la ineficiencia del gasto público podría superar los 40,000 millones de soles anuales y que las deficiencias en las adquisiciones públicas representarían pérdidas de hasta 19% del gasto contratado.

Fujimori vinculó esas cifras con hospitales no construidos, escuelas inconclusas, carreteras abandonadas y oportunidades perdidas para millones de peruanos.

Las cantidades fueron presentadas por la presidenta durante su discurso y deberán convertirse ahora en líneas base verificables para medir los resultados de su Gobierno.

La mandataria también colocó la extorsión en el centro de su diagnóstico.

Recordó el incendio ocurrido días antes en una vivienda cercana a La Victoria, donde murieron diez integrantes de una familia en un hecho presuntamente relacionado con amenazas extorsivas.

El caso, todavía bajo investigación, simbolizó para Fujimori el avance de las organizaciones criminales sobre comerciantes, transportistas, mototaxistas y pequeños empresarios.

La tragedia ha intensificado la presión para que el nuevo Gobierno presente resultados rápidos en materia de seguridad.

“No he venido a ofrecer milagros”

Pese al panorama descrito, Fujimori afirmó que no utilizará la gravedad de la situación como justificación para la inacción.

“No he venido a ofrecer milagros inmediatos ni promesas vacías. He venido a ofrecer método, disciplina, perseverancia y una ruta clara”, declaró.

A partir de ese momento, planteó la imagen de un cronómetro que comenzaba a correr desde el primer día de su mandato.

Cada ministerio, gobierno regional, municipalidad y funcionario público deberá trabajar, aseguró, con metas medibles y rendición permanente de cuentas.

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La presidenta definió siete objetivos nacionales que estructurarán la gestión de su Gobierno.


Primer objetivo: Seguridad ciudadana y prevención ante El Niño

La primera prioridad tendrá dos frentes inmediatos: la preparación frente al fenómeno de El Niño y la recuperación de la seguridad ciudadana.

En materia climática, Fujimori anunció un plan nacional de contingencia para abandonar lo que calificó como la costumbre de reaccionar cuando los desastres ya han ocurrido.

Entre las acciones prometidas se encuentran el desazolve masivo de ríos, la construcción y reforzamiento de defensas ribereñas, la protección de cuencas y el traslado de maquinaria pesada hacia los puntos considerados críticos.

También se establecerá un sistema logístico de respuesta rápida para garantizar el abastecimiento de alimentos, agua y medicamentos en las zonas vulnerables.

Los agricultores afectados por lluvias, inundaciones o pérdidas de cultivos recibirán asistencia financiera y técnica. “Nuestros agricultores no estarán solos”, aseguró.

En seguridad, el mensaje fue considerablemente más enérgico. Fujimori prometió recuperar los barrios, carreteras y espacios públicos dominados por el crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal, el sicariato y las mafias de extorsión.

Uno de sus anuncios más relevantes fue la participación temporal de las Fuerzas Armadas en las operaciones de seguridad y control interno durante los estados de emergencia.

Los militares asumirían el liderazgo operativo en coordinación con la Policía Nacional hasta que el Estado considere restablecida su autoridad en las zonas intervenidas.

La medida se convirtió en uno de los puntos más destacados de su primer mensaje presidencial.

La presidenta también prometió fortalecer a la Policía Nacional mediante nuevo equipamiento, respaldo político, sistemas interconectados de videovigilancia, herramientas modernas de comunicación y centros de comando capaces de coordinar respuestas rápidas.

El Gobierno recurrirá, además, a plataformas de inteligencia artificial para anticipar, identificar y elaborar mapas del delito.

El objetivo será combinar información policial, denuncias, cámaras de seguridad y análisis territorial para detectar patrones criminales.

Fujimori señaló que la lucha no se limitará a detener a los delincuentes que ejecutan los crímenes.

La estrategia buscará desarticular a las organizaciones desde sus cabecillas, redes financieras y estructuras económicas.

Al mismo tiempo, advirtió que no habrá protección para policías vinculados con actividades delictivas.

Como contraparte, anunció un sistema permanente de reconocimiento al mérito para los agentes que destaquen por su honestidad y desempeño.

El plan se completará con el fortalecimiento de las unidades de flagrancia y una reforma penitenciaria destinada a impedir que las cárceles continúen funcionando como centros de operaciones del crimen organizado.

Para implementar las primeras medidas, el Ejecutivo emitirá decretos de urgencia y solicitará al Congreso facultades legislativas delegadas.

Segundo objetivo: Protección social desde la infancia hasta la vejez

El segundo gran objetivo será mejorar la calidad de vida de los ciudadanos desde la gestación hasta la tercera edad.

La política social estará organizada alrededor de tres programas o estrategias nacionales: "Protección de la infancia y la familia", “Jóvenes con Futuro” y “Cuidando la Experiencia”.

  • "Protección de la infancia y la familia"

Fujimori aseguró que reorganizará los programas sociales actualmente dispersos para construir un sistema de protección integral con atención continua durante las diferentes etapas de la vida.

La primera meta será reducir a la mitad la desnutrición crónica y la anemia infantil.

Durante su discurso, señaló que aproximadamente 12% de los menores de cinco años padecen desnutrición crónica y que 35% de los niños de entre seis y 35 meses sufren anemia.

También se propuso reducir a la mitad la pobreza entre los niños de cero a 11 años, con intervenciones prioritarias en zonas rurales, comunidades amazónicas, regiones altoandinas y pueblos indígenas.

En las escuelas públicas, el Gobierno buscará garantizar una alimentación nutritiva y segura.

La presidenta sostuvo que la matrícula escolar no será suficiente: los estudiantes deberán demostrar que efectivamente están desarrollando habilidades de lectura y matemáticas.

Para mejorar el aprendizaje, anunció formación docente, modernización de escuelas, herramientas digitales y entrega de paquetes escolares con mochilas, prendas y materiales educativos.

Una parte de estos insumos sería adquirida a microempresas peruanas.

También se implementará una estrategia multisectorial para reducir el embarazo adolescente, especialmente en las zonas rurales, donde la incidencia reportada es considerablemente mayor.

  • “Jóvenes con Futuro”

La segunda política social buscará facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

Fujimori afirmó que más de 250,000 peruanos de entre 14 y 24 años tienen dificultades para encontrar empleo y se comprometió a reducir aproximadamente a la mitad una tasa de desempleo juvenil cercana a 10%.

Para conseguirlo, propuso ampliar programas de capacitación laboral, fortalecer Jóvenes Productivos, crear Capital Semilla Joven, ofrecer acompañamiento a los emprendedores y ampliar las becas para estudios superiores.

En uno de los momentos más personales del discurso, la mandataria invitó a los jóvenes a no rendirse ante las dificultades.

“Somos más fuertes de lo que pensamos, podemos más de lo que creemos y siempre podemos volver a levantarnos para comenzar”, expresó.

  • “Cuidando la Experiencia”

La tercera política estará dirigida a los adultos mayores.

Fujimori anunció la aplicación progresiva de una pensión universal y el fortalecimiento de la atención médica, el acompañamiento social, la seguridad económica y los espacios de integración.

La primera medida será duplicar la subvención de Pensión 65 para las personas en pobreza extrema: pasará de 350 a 700 soles bimestrales.

El monto vigente al comenzar 2026 era de 350 soles cada dos meses.

Para ampliar la cobertura, se desplegarán brigadas móviles de afiliación en zonas rurales, amazónicas, altoandinas y fronterizas.

“Quien trabajó toda su vida por el Perú merece un Perú que hoy trabaje por él”, afirmó la presidenta.

Tercer objetivo: Infraestructura para integrar el país

La tercera prioridad será reducir las brechas de infraestructura social y productiva.

El plan comprende proyectos de agua potable, drenaje, electricidad, telefonía, internet, escuelas, hospitales, carreteras, aeropuertos, puertos, presas, diques, canales de riego, tuberías y estaciones de bombeo.

En Lima y Callao, Fujimori prometió concluir la Línea 2 del Metro y avanzar en las líneas 3, 4, 5 y 6.

También propuso desarrollar sistemas de metro en Arequipa, Piura y Trujillo.

En materia ferroviaria, mencionó los trenes de cercanías Lima-Ica y Lima-Barranca.

La nueva Carretera Central fue señalada como una obra prioritaria para comunicar Lima con el centro del país, disminuir la congestión y facilitar el traslado de pasajeros y mercancías.

El Gobierno impulsará, además, corredores viales regionales y un programa nacional de rehabilitación y mantenimiento de caminos rurales.

“Cada carretera trae oportunidades, cada puente acerca familias y cada obra bien ejecutada integra al Perú”, resumió.

Cuarto objetivo: Un Estado digital y menos burocrático

El cuarto objetivo será reorganizar el aparato público para eliminar duplicidades, ordenar competencias y reducir trámites innecesarios.

Fujimori anunció un proceso de desregulación dirigido a ciudadanos, empresarios e inversionistas.

La promesa es que abrir un negocio, solicitar un beneficio o realizar un trámite deje de representar días de espera y recorridos por diferentes oficinas.

Para ello, se creará una Autoridad Nacional Digital y cada ciudadano tendrá una identidad digital.

La tecnología y la inteligencia artificial serán utilizadas para conectar bases de datos, reducir filas, detectar irregularidades, automatizar procedimientos y mejorar la capacidad del Estado para responder a las necesidades de la población.

La reforma alcanzará también las compras públicas, que representan aproximadamente 24% del gasto nacional, según la cifra expuesta en el discurso.

El Ejecutivo buscará reducir la dispersión de procedimientos, fortalecer los controles y aprovechar la capacidad de compra del Estado para obtener mejores precios.

La presidenta prometió igualmente una reforma del servicio civil basada en el mérito, la capacitación permanente, la preparación profesional y la vocación de servicio.

Quinto objetivo: Estabilidad fiscal, empleo e inversión

El quinto objetivo combinará orden fiscal, crecimiento económico y generación de empleos formales.

Fujimori se comprometió a eliminar gastos innecesarios y mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas.

La disciplina fiscal, explicó, no será únicamente una meta contable, sino una condición para financiar programas sociales, ofrecer estabilidad y recuperar la confianza de los inversionistas.

El anuncio económico más concreto fue el aumento de la remuneración mínima vital a 1,300 soles.

La cifra corrige el error contenido en algunas transcripciones automáticas, en las que aparece únicamente como “13 soles”.

La medida fue confirmada posteriormente por la agencia oficial Andina.

El incremento estará acompañado por un bono compensatorio entregado una sola vez a las micro y pequeñas empresas, con el propósito de ayudarlas a cubrir temporalmente el aumento de los costos laborales e incorporar trabajadores a la formalidad.

Para la inversión nacional y extranjera, el Gobierno ofrecerá reglas claras, seguridad jurídica y mayor predictibilidad.

Las micro y pequeñas empresas serán consideradas una prioridad nacional.

Durante los primeros 100 días, el Ejecutivo pretende reactivar Prompyme, ampliar el acceso al crédito mediante COFIDE, fortalecer Compras Mi Perú e impulsar el factoring.

Posteriormente se presentarán reformas tributarias y laborales para reducir la informalidad sin eliminar derechos laborales.

Sexto objetivo: Democracia, justicia y libertad de prensa

El sexto objetivo será fortalecer el Estado de derecho y las instituciones democráticas.

Ante las delegaciones internacionales, Fujimori ratificó su compromiso con la independencia de los poderes públicos, las libertades individuales, la libertad de expresión y la libertad de prensa.

El Gobierno abrirá un diálogo con las instituciones del sistema de justicia, pero prometió respetar su autonomía.

La meta será mejorar el acceso a los servicios judiciales e introducir mecanismos meritocráticos que fortalezcan la capacidad y la independencia de jueces, fiscales y demás operadores de justicia.

Séptimo objetivo: Integración y apertura internacional

El último objetivo estará dedicado a la política exterior.

Fujimori anunció que Perú buscará revitalizar la Alianza del Pacífico y la Comunidad Andina, con el propósito de incrementar la integración económica y mejorar la competitividad regional.

España tendrá un papel relevante como socio de Perú y como puente para fortalecer la cooperación iberoamericana.

En el ámbito transpacífico, el Gobierno priorizará la participación peruana en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC.

La presidenta también anunció una mayor aproximación a los países de Medio Oriente para atraer inversiones y desarrollar proyectos de cooperación.

Su visión es aprovechar la ubicación geográfica y los puertos peruanos para convertir al país en un puente comercial entre Asia, Medio Oriente, América Latina y el Caribe.

Un llamado al diálogo y a la reconciliación

La parte final del mensaje estuvo dirigida a los partidos de oposición, gobernadores, alcaldes, empresarios, jóvenes, trabajadores, campesinos, profesionales y organizaciones sociales.

Fujimori pidió a las fuerzas políticas pensar “en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

A las autoridades regionales y municipales les propuso trabajar como un solo equipo, sin distinciones ideológicas, bajo la idea de que el hambre, la delincuencia y la enfermedad no tienen color político.

A los empresarios les pidió confiar en Perú, invertir y generar empleos formales, a cambio de seguridad jurídica y estabilidad.

La presidenta defendió la compatibilidad entre orden y reconciliación nacional.

Aseguró que las diferencias políticas deben convertirse en un incentivo para buscar acuerdos frente a los verdaderos problemas del país.

“No hay dos Perú distintos. Hay un solo Perú vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie”, declaró.

La nueva mandataria cerró su discurso señalando que asumirá el mando con firmeza para gobernar, pero también con sensibilidad para escuchar y sanar las heridas de la población.

“El reloj ha comenzado a correr. Los 1,826 días de trabajo por la grandeza de nuestra patria empiezan ahora mismo”, concluyó antes de lanzar tres vivas: “¡Viva la reconciliación nacional! ¡Viva el pueblo peruano! ¡Viva el Perú!”.