Guyana toma la delantera en la carrera por la Secretaría General de la ONU
Carolyn Rodrigues-Birkett superó a Rebeca Grynspan en la segunda votación informal del Consejo de Seguridad para elegir al sucesor de António Guterres. Ocho candidatos siguen en una competencia marcada por la posibilidad de que América Latina y el Caribe recuperen el cargo y por la presión para que, por primera vez, una mujer dirija Naciones Unidas.
La carrera para elegir al próximo secretario general de Naciones Unidas dio un nuevo giro este viernes 21 de agosto, luego de que la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett se colocara al frente de la segunda votación indicativa realizada a puerta cerrada por el Consejo de Seguridad.
Rodrigues-Birkett obtuvo ocho votos de “apoyo”, tres de “no apoyo” y cuatro “sin opinión”, según fuentes cercanas al proceso citadas por Reuters. La diplomática de Guyana desplazó así del primer lugar a la costarricense Rebeca Grynspan, quien había encabezado el primer sondeo realizado el pasado 30 de julio.

Grynspan recibió esta vez siete apoyos, cuatro votos negativos y cuatro “sin opinión”, una caída respecto de los diez respaldos que había conseguido en la primera consulta.
En tercer lugar se mantuvo el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con siete votos favorables. Sin embargo, su nivel de rechazo aumentó considerablemente: pasó de dos votos negativos en julio a seis en esta segunda ronda, mientras dos miembros del Consejo se declararon sin opinión.
Ocho candidatos buscan suceder a Guterres
Hasta ahora, ocho aspirantes compiten por suceder al portugués António Guterres, quien concluirá el 31 de diciembre de 2026 su segundo mandato consecutivo de cinco años al frente de Naciones Unidas.
Además de Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi, participan la expresidenta chilena Michelle Bachelet; la excanciller ecuatoriana y expresidenta de la Asamblea General de la ONU María Fernanda Espinosa; el diplomático ugandés Olara Otunnu; el expresidente de Senegal Macky Sall; y la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, la candidata más reciente en incorporarse a la contienda.

Naciones Unidas mantiene públicamente las candidaturas, documentos de visión, currículos y declaraciones sobre financiamiento presentadas dentro del proceso de selección.
A-Baki, nominada apenas esta semana por Tonga, participó por primera vez en un sondeo del Consejo de Seguridad y obtuvo cero votos de apoyo, ocho en contra y siete “sin opinión”, de acuerdo con Reuters.
De Grynspan a Rodrigues-Birkett
Los resultados representan un cambio importante respecto de la primera votación indicativa del 30 de julio.
En aquella consulta, Grynspan había quedado claramente al frente con 10 votos favorables, uno en contra y cuatro sin opinión. Rodrigues-Birkett ocupó el segundo lugar con nueve apoyos, mientras Grossi consiguió siete.

La segunda ronda reduce ahora la diferencia entre los principales aspirantes y confirma que la competencia continúa abierta.
Además, los resultados completos de estas consultas no son publicados oficialmente por el Consejo de Seguridad. Las cifras conocidas proceden de diplomáticos y fuentes cercanas al proceso, ya que las deliberaciones se desarrollan a puerta cerrada.
La clave: nueve votos y ningún veto
Las votaciones indicativas —conocidas como straw polls— no eligen formalmente al secretario general. Sirven para medir el respaldo y el rechazo que genera cada candidato entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.
Cada país puede marcar una de tres opciones: “apoya”, “no apoya” o “sin opinión”.
Para avanzar en la fase definitiva, un candidato necesita obtener al menos nueve votos favorables y, sobre todo, evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Las primeras rondas utilizan papeletas idénticas, por lo que no es posible saber si los votos negativos proceden de alguno de esos cinco países.
Más adelante se utilizarán las llamadas “papeletas de color”, que permiten distinguir los votos de los miembros permanentes de los del resto del Consejo. Esa etapa será crucial: un voto negativo de cualquiera de las cinco potencias con derecho de veto puede prácticamente terminar con una candidatura.
América Latina busca recuperar la Secretaría General
La elección también está marcada por dos factores políticos.
El primero es la tradicional rotación geográfica de la Secretaría General. Aunque no existe una regla obligatoria que determine qué región debe ocupar el cargo, América Latina y el Caribe considera que corresponde a la región presentar al sucesor de Guterres.
De los ocho candidatos actuales, seis proceden de América Latina y el Caribe, mientras que Macky Sall y Olara Otunnu representan a África.
El segundo factor es el género. En los 80 años de historia de Naciones Unidas ninguna mujer ha ocupado la Secretaría General, por lo que numerosos Estados y organizaciones internacionales impulsan que el organismo sea dirigido por una mujer a partir de 2027.
El hecho de que Rodrigues-Birkett y Grynspan encabecen actualmente la carrera mantiene abierta la posibilidad de un resultado histórico: que la próxima persona al frente de Naciones Unidas sea simultáneamente la primera mujer y una representante de América Latina y el Caribe.
Una ONU bajo fuerte presión
El próximo secretario general asumirá el cargo el 1 de enero de 2027 en un momento especialmente complejo para Naciones Unidas.
La organización enfrenta profundas divisiones entre las grandes potencias, conflictos internacionales prolongados, cuestionamientos sobre la efectividad del Consejo de Seguridad y fuertes presiones para reducir costos y reformar su estructura.
El propio proceso de selección podría extenderse durante septiembre y octubre antes de que el Consejo de Seguridad alcance un consenso.
Cuando finalmente lo consiga, el Consejo recomendará un solo nombre a la Asamblea General, que será la encargada de efectuar el nombramiento formal del sucesor de António Guterres.