Frontera EU-México: El cementerio de 7,000 migrantes

Frontera EU-México: El cementerio de 7,000 migrantes

Por Redacción The Éxodo

La frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en el más grande cementerio de migrantes en el mundo ya que de 2014 a 2024 se han encontrado más de 7,000 restos de mexicanos, centro y sudamericanos, caribeños y de otras naciones que fallecieron en el desierto por deshidratación, ahogamiento, por las bajas temperaturas, picadura de insectos, mordedura de serpientes o violencia por parte de los traficantes, accidentes de tránsito o caídas del muro fronterizo.

Las cifras contradicen el discurso del gobierno mexicano en el sentido que hay una migración cero, ya que miles de mexicanos siguen migrando por la pobreza, buscando la reunificación familiar o huyendo de la violencia de los cárteles que gobiernan amplias regiones del país.

Según registros del Proyecto sobre Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 6,600 migrantes han fallecido o desaparecido en la frontera terrestre entre México y Estados Unidos desde el año 2014.

Sin embargo, otras organizaciones señalan que esa cifra es muy conservadora porque son solo los restos localizados y podría duplicarse o triplicar los fallecidos, sumado a los que mueren del lado mexicano donde el crimen organizado controla los cruces ilegales.

“Donde mueren los sueños”

En pleno desierto de Arizona, rodeado de cactus, arena emergen miles de cruces coloridas que son colocadas donde un grupo de voluntarios para honrar y recordar a los migrantes fallecidos.

Álvaro Enciso, un artista colombiano que emigró a Estados Unidos y se ha dedicado a mitigar el anonimato de las muertes en el desierto, es líder del proyecto “Donde Mueren los Sueños”.

Enciso ha colocado de manera simbólica más de 2,0000 cruces de madera en los desiertos de Sonora-Arizona, Texas, Nuevo México y California.

Cada cruz se instala exactamente en las coordenadas geográficas donde las autoridades o grupos de rescate recuperaron los restos de un migrante, creando así un panteón conceptual y físico a lo largo de la frontera.

“Regresé esta semana al lugar donde hace unos diez años más o menos planté esta cruz para Rafael Ángel Calixtro Celaya, un migrante indocumentado cuyo cuerpo fue recuperado el 20 de marzo de 2005”, escribió él académico y artista colombiano Álvaro Enciso el pasado 30 de octubre.

“Rafael tenía apenas 26 años en el momento de su muerte violenta: un balazo en la espalda, muy probablemente mientras intentaba huir. No conozco las circunstancias ni si la persona que lo mató fue identificada o detenida”.

La cruz, aunque decolorada, sigue firmemente clavada en el suelo, pero definitivamente es “de la época temprana de Álvaro”, cuando todavía estaba lidiando con las proporciones correctas y los adornos adecuados.

“Mientras estaba allí ayer, busqué en lo más profundo de los recovecos de mi memoria intentando recordar qué estaba haciendo cuando tenía 26 años”.

The Exodo/Fotos Álvaro Enciso