Finanzas Públicas y Política. Olinia, propaganda electoral disfrazada de innovación mexicana. Por Héctor Saúl Téllez Hernández
La presidenta Sheinbaum presentó el supuesto “primer automóvil eléctrico 100 por ciento mexicano”. La realidad es dura: se trata de un mini vehículo eléctrico con velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, autonomía de apenas 100 a 125 kilómetros en condiciones ideales, precio estimado entre 90 mil y 150 mil pesos y sin pruebas de colisión independientes.
Esto no es un automóvil real. Es un vehículo urbano de baja velocidad que pone en riesgo la seguridad de las familias mexicanas.
Los problemas más graves:
- Velocidad demasiado baja para el tráfico mixto mexicano, lo que puede generar más accidentes.
- Baterías que se degradarán rápidamente con el calor extremo, baches e inundaciones de nuestro país.
- Dependencia evidente de componentes y tecnología chinos.
- Ausencia total de infraestructura de carga pública y una red eléctrica preparada para este proyecto.
- Inexistencia de red de mantenimiento, atención, refacciones y componentes.
Repite los fracasos históricos de Vehículos Automotores Mexicanos (VAM) y DINA: subsidios millonarios, producción muy limitada (20 a 50 mil unidades al año) y alto riesgo de convertirse en un elefante blanco.
El Gobierno debe ser serio en este tipo de proyectos, en mi carácter de Diputado Federal exijo puntualmente:
• Auditoría independiente de costos y seguridad.
• Revelación completa del presupuesto gastado y proyecciones detalladas de subsidios presupuestales futuros.
• Estudios completos de viabilidad financiera, corridas financieras, proyecciones y planeación detallada de este proyecto.
• Estudios de seguridad a pasajeros y pruebas rigurosas bajo condiciones climáticas mexicanas.
• Transparencia total en contratos para desarrollo de prototipos y para producción.
• Priorizar inversión privada seria, no experimentos electoreros.
México merece una movilidad moderna, segura y viable, no promesas que terminan costando caro a los contribuyentes.
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