Finanzas Públicas y Política. Deuda para pagar deuda. Por Héctor Saúl Téllez

Finanzas Públicas y Política. Deuda para pagar deuda. Por Héctor Saúl Téllez

El Gobierno Federal proyecta ingresos por alrededor de 10.6 billones de pesos, incluyendo financiamiento, y solicita autorización para contratar aproximadamente 1.7 billones de pesos de endeudamiento interno.

El Paquete de Ingresos 2027 plantea un problema fiscal que merece atención: México seguirá recurriendo a más endeudamiento mientras una proporción creciente del presupuesto se destina al pago de la propia deuda.

El Gobierno Federal proyecta ingresos por alrededor de 10.6 billones de pesos, incluyendo financiamiento, y solicita autorización para contratar aproximadamente 1.7 billones de pesos de endeudamiento interno.

La deuda no es negativa por definición. Puede ser una herramienta útil cuando financia inversión productiva, infraestructura o proyectos capaces de generar crecimiento futuro. El problema aparece cuando se utiliza para cubrir déficits recurrentes, refinanciar obligaciones anteriores o enfrentar un costo financiero cada vez mayor.

Para 2027, la deuda pública total se proyecta en alrededor de 21.66 billones de pesos, cerca de 55% del PIB, mientras que su costo financiero podría alcanzar 1.57 billones de pesos. Ahí está una de las principales alertas.

Cada peso destinado a intereses deja menos espacio presupuestario para salud, educación, seguridad, infraestructura y otros servicios públicos. Si este costo continúa creciendo, el margen de maniobra fiscal del Gobierno será cada vez menor.

El paquete también contempla modificaciones fiscales y aumentos en diversos derechos federales. El reto no consiste simplemente en recaudar más, sino en hacerlo sin afectar excesivamente el ingreso de las familias, la inversión, el empleo y la competitividad.

También resulta necesario revisar la calidad del gasto. Más impuestos y más deuda solo son justificables si se traducen en mejores servicios públicos, mayor productividad y crecimiento económico.

Por ello, el debate fiscal de 2027 debería concentrarse en tres preguntas básicas: ¿cuánto se pide prestado?, ¿para qué se utilizará?, y ¿qué capacidad tendrá el país para pagar esas obligaciones en el futuro?

México necesita finanzas públicas sólidas; pero también disciplina, transparencia y una estrategia que permita contener gradualmente el crecimiento de la deuda.

Porque el verdadero riesgo no es solamente deber más, sino que cada año tengamos que destinar una parte mayor de nuestros ingresos a pagar intereses y una parte menor a resolver las necesidades del país.

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