Finanzas Públicas y Política. Barriles sin fondo. Por Héctor Saúl Téllez Hernández

Finanzas Públicas y Política. Barriles sin fondo. Por Héctor Saúl Téllez Hernández

No se discute el derecho del Estado a construir infraestructura, se discute el hábito de financiar el relato cuando el proyecto no cierra.

Hay un momento en el que la inversión pública deja de ser apuesta de país y se vuelve liturgia. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de 2027, entregado por Hacienda al Congreso, lo dice sin adornos: 44 mil 77.5 millones de pesos para cuatro emblemas de la autodenominada Cuarta Transformación —Tren Maya, Tren Interoceánico, Mexicana de Aviación y LitioMx—, cuya rentabilidad sigue siendo un artículo de fe, no un estado de resultados.

No se discute el derecho del Estado a construir infraestructura, se discute el hábito de financiar el relato cuando el proyecto no cierra.

Mexicana es el caso más nítido. El PEF 2026 le autorizó 111.5 millones de pesos en subsidios y apoyos fiscales; en 2027 se propone 881.9 millones: casi 700% más. Hacienda estima para el año ingresos propios de apenas 124 millones. En el primer semestre de 2026, según sus estados financieros, la aerolínea ingresó 270 millones por operación y recibió más de mil 240 millones en transferencias. Se subsidia la demora, no el despegue.

Al Tren Maya se le asignan 18 mil 180.4 millones. En el segundo trimestre de 2026 recaudó 117 millones por servicios y registró un déficit cercano a 867 millones. Ahora se sostiene que el ramal de carga —unos 17 mil 159 millones de la inversión prevista— salvará lo que el turismo no ha cubierto. Puede ser. Lo que no puede ser es convertir esa incertidumbre en anualidad automática.

Al Interoceánico se destinan 25 mil millones. El servicio de pasajeros quedó interrumpido tras el descarrilamiento del 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca —14 muertos, más de un centenar de heridos— y en julio volvió a salirse de la vía en el mismo tramo. La carga sigue, pero con una dependencia fiscal que ha llegado a cubrir 97% de la operación. Un corredor que se vendió como rival del Canal de Panamá no puede vivir indefinidamente de la Tesorería.

LitioMx recibirá 15.5 millones, su mayor partida desde 2022, así todo irá a gasto corriente. Cuatro años después del decreto que nacionalizó el mineral, no hay presupuesto de inversión ni producción comercial. El Estado administra una nómina, no una industria.

Un país puede invertir en trenes y en minerales críticos. Lo que no puede es confundir el emblema con el resultado.

El presupuesto es el único documento en el que el gobierno deja de hablar de transformaciones y empieza a hablar de prioridades; éstas dicen que se seguirá nutriendo lo que no rinde.

Las obras emblemáticas no necesitan otro discurso, necesitan cuentas que no dependan del adjetivo “estratégico”; mientras ese contrato no se honre, el Paquete Fiscal 2027 no financiará el futuro: alimentará barriles sin fondo.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista