Esencia de Mujer. Jorge Romero no termina por dar el ancho frente al PAN. Por Yazmín Alessandrini

Esencia de Mujer.  Jorge Romero no termina por dar el ancho frente al PAN.  Por Yazmín Alessandrini

Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), no entiende que no entiende. Apenas tiene 485 días al frente del albiazul y ya dejó muy en claro que está bastante corto en destrezas y estrategias para sacar del atolladero a un partido que, si bien es cierto vivió un auge inusitado de 2000 a 2012 (con la llegada de Vicente Fox Quesada y Felipe Carlderón Hinojosa a la presidencia de la República).

Ahora está completamente hundido en la ignominia en razón de que aún no saben cómo jugar desde el lado opositor y también porque cada día que transcurre su padrón de militantes está cada vez más anémico: según datos del Instituto Nacional Electoral (INE), el PAN reporta 365 mil 456 militantes, o sea 110 mil por encima del mínimo requerido para conservar su registro como partido político.

A este incierto y sombrío panorama habrá que sumar la más reciente de las puntadas de Romero Herrera, quien, en un afán de revitalizar al comatoso panismo el sábado pasado, anunció con bombo y platillo, durante un mitin realizado en la Alameda del sur de la Ciudad de México, que el PAN abrirá todas sus candidaturas para las elecciones intermedias del 2027 a la ciudadanía en general, algo así como lo que hace el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con sus aspirantes a puestos de elección popular, quienes son electos mediante el dizque democrático método de las encuestas.

Jorgito, como lo han hecho durante décadas sus colegas políticos (no sólo los panistas, también los de los otros partidos), simple y sencillamente le está apostando a lo que sistemáticamente le apostaron durante el pasado reciente personajes como Carlos Salinas de Gortari y El Peje López Obrador: a la memoria corta que nos caracteriza a los mexicanos y al cuento chino de elegir a los distintos candidatos a través de una encuesta pero, no nos engañemos, sí un político blande el término “encuesta” lo que en realidad está queriendo decir es que el método de selección será por dedazo. ¡Punto!

Así ha sido, así es y así será siempre. Dejen de autoengañarse.

La realidad es que el PAN está moribundo y para resucitar a este otrora pesado mastodonte de la derecha se requiere algo más que cambiarle el logotipo o ponerse a regalar iPhones entre los jóvenes sin militancia. Hace falta mucho trabajo, pero también ejercer la autocrítica, algo de lo carecen tanto Jorge Romero como aquellos que lo acompañan de forma cercana en su intento por mantener con vida al albiazul.

De entrada, los panistas tienen que admitir que el PRI y la alianza que hicieron con ellos en recientes elecciones no tiene nada que ver con su defenestramiento.

La implosión blanquiazul es única y exclusivamente responsabilidad de ellos, producto de sus pésimas decisiones y de lo poco que han hecho por el partido sus supuestos pesos pesados: Ricardo Anaya, Xóchitl Gálvez, Felipe Calderon y su esposa Margarita Zavala, Marko Cortés, Diego Fernández de Cevallos, Josefina Vázquez Mota.

Todos ellos están ausentes, escondidos, temerosos… Aunque, a fuerza de ser sinceros, al interior de este partido cuentan con algunas excepciones, que en este caso sí son honrosas.

Pero, para fines prácticos, si quieren sobrevivir de cara al 2027, les guste o no, tienen que bajarle dos rayitas y considerar, sí o sí, que el único camino que les queda es seguir yendo en alianza.

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