Escena del Crimen. El Puente de la Concordia: las heridas siguen abiertas. Por Gerardo Jiménez
Un año después, la explosión del Puente de la Concordia dejó algo más que 32 muertos, decenas de lesionados y una larga lista de promesas para evitar que una tragedia semejante vuelva a ocurrir.
También dejó sobrevivientes que continúan pagando las consecuencias y una pregunta incómoda para las autoridades: ¿qué tanto aprendió realmente la Ciudad de México de aquella tarde del 10 de septiembre de 2025?
Jazlyn Azulet es quizá el rostro más doloroso de esa pregunta.
La niña sobrevivió porque su abuela, Alicia Matías Teodoro, la cubrió con su propio cuerpo cuando el fuego envolvió la zona de La Concordia, en Iztapalapa. Alicia murió posteriormente por las quemaduras. La imagen del rescate recorrió México y convirtió a aquella mujer en símbolo de una tragedia que, durante días, estremeció al país.
Jazlyn sobrevivió.
Pero sobrevivir no significó terminar con La Concordia.
El 7 de noviembre de 2025, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México anunció que la menor había sido dada de alta. Había recibido atención especializada en Galveston, Texas, pero la gravedad de sus quemaduras exige tratamientos permanentes y nuevas intervenciones quirúrgicas.
Y ahí comenzó otra batalla.
De acuerdo con lo declarado por su madre, Cinthya Jazmín Carrillo Matías, dentro de la carpeta de investigación CI-FIIZP/IZP-10/UI-3 S/D/00122/09-2025, después de regresar a México la niña pasó meses sin terapias ni consultas de seguimiento.
“Me traían de un lugar a otro”, relató.
Fue hasta principios de 2026 cuando Jazlyn comenzó a recibir atención en el Hospital Shriners para Niños-México, donde se evaluó una cirugía reconstructiva en su mano derecha. También recibió terapias físicas y tratamientos para reducir la comezón y ansiedad provocadas por las lesiones en sus piernas.
Ahora necesita volver a Galveston.
La Fundación Michou y Mau realiza las gestiones para que pueda regresar al hospital especializado y sea sometida a nuevas cirugías. Sin embargo, apareció una barrera que resulta difícil de explicar cuando se conoce la historia de esta niña: a su madre le han negado la visa debido a problemas relacionados con el expediente médico digital requerido para acreditar el viaje.
Una sobreviviente de La Concordia necesita tratamiento y su madre enfrenta obstáculos burocráticos para acompañarla.
Ésa es también una de las lecciones pendientes de la tragedia.
Porque después de aquella explosión las autoridades endurecieron controles. La SSC ha realizado mil 951 revisiones a vehículos que transportan materiales peligrosos, aplicado 808 infracciones y retenido 270 placas. Durante 2026 se han efectuado al menos 41 operativos en corredores como Ignacio Zaragoza, Periférico, Viaducto Tlalpan, Constituyentes y la salida a Toluca.
Pero las cifras revelan otra realidad: ocho de cada 10 operadores observados continúan incumpliendo alguna disposición, principalmente por exceso de velocidad, circulación en carriles restringidos o falta de medidas básicas de seguridad.
La regulación avanzó. El riesgo no desapareció.
Incluso, La Concordia sigue mostrando heridas físicas. A un año de la explosión se reportan baches, hundimientos, balizamiento deteriorado y deficiencias en la señalización del punto donde ocurrió una de las tragedias más graves relacionadas con el transporte de gas en la capital.
Mientras tanto, a nivel federal apenas comienza la discusión de nuevas disposiciones para exigir gobernadores de velocidad, inspecciones, capacitación de operadores y dispositivos de seguridad en autotanques.
La Concordia dejó entonces tres lecciones que no deberían olvidarse.
La primera: una pipa cargada con miles de litros de gas no puede circular por la ciudad como cualquier otro vehículo.
La segunda: una tragedia no termina cuando se apagan las llamas. Para las víctimas comienzan tratamientos, rehabilitación, operaciones, gastos, trámites y una recuperación que puede prolongarse durante años.
Y la tercera quizá sea la más importante: las instituciones no pueden presumir aprendizaje mientras los sobrevivientes siguen enfrentando solos las consecuencias.
X: @Santomitote
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