Escena del Crimen. El patinador que mató a su novia quiere menos cárcel. Por Gerardo Jiménez

Escena del Crimen. El patinador que mató a su novia quiere menos cárcel. Por Gerardo Jiménez

Ocho años pueden parecer una eternidad en la vida de cualquier persona. Alcanzan para terminar una carrera, formar una familia, cambiar de ciudad o reconstruir un proyecto de vida. Pero para los padres de una víctima de feminicidio, ocho años apenas son una sucesión interminable de audiencias, expedientes, peritajes, recursos legales y recuerdos que se niegan a desaparecer.

La semana pasada estaba prevista una audiencia solicitada por la defensa de Mario Sáenz para revisar la causa penal que lo mantiene sentenciado a 45 años de prisión por el feminicidio de su novia, Victoria Pamela Salas Martínez. La diligencia, programada para el 28 de mayo, finalmente fue cancelada porque, de acuerdo con fuentes judiciales consultadas, ni siquiera estaba debidamente programada.

El episodio podría parecer un trámite más dentro de la maquinaria judicial. Sin embargo, para quienes siguieron este caso desde el primer día representa algo mucho más profundo: la persistencia de una herida que nunca ha terminado de cerrar. Hace más de ocho años este reportero reconstruyó la historia. Escuchar a los padres y amigos de Victoria Pamela fue asomarse a una tragedia que transformó para siempre la vida de una familia capitalina.

El crimen en Coapa y la larga batalla contra la impunidad.

El 31 de agosto de 2017, la madrugada posterior a la celebración de su cumpleaños número 23, Victoria Pamela fue encontrada sin vida dentro de una habitación del hotel Novo Coapa, en Tlalpan. Su cuerpo estaba en el baño, con una herida en el cuello y el agua caliente corriendo; una escena que marcaría el inicio de una larga batalla judicial.

Las investigaciones apuntaron hacia Mario Sáenz, un reconocido patinador profesional con prestigio internacional dentro de la comunidad del skateboarding mexicano. Era la persona que mantenía una relación con la víctima y también quien salió de aquella habitación.

La entonces Procuraduría capitalina tardó semanas en obtener una orden de aprehensión. Durante ese tiempo surgieron dudas, cuestionamientos y una intensa disputa mediática. Incluso hubo momentos en que el entonces sospechoso fue presentado ante las autoridades y recuperó su libertad, pero las investigaciones continuaron.

Mientras tanto, la familia de Victoria Pamela enfrentaba algo mucho más devastador que cualquier proceso penal: la ausencia.

Una sentencia ratificada que revive el dolor

Su madre, Consuelo Martínez Salas, convirtió el dolor en una exigencia permanente de justicia. Sus declaraciones públicas describieron el horror que conoció a través de los expedientes y peritajes. Su padre detalló el momento en que policías de investigación llegaron a su domicilio para informar que debían acudir al Ministerio Público, una notificación que destruyó la normalidad de una familia para siempre. El tiempo pasó y los años se acumularon.

Finalmente, en abril de 2022, Mario Sáenz fue sentenciado a 45 años de prisión por feminicidio. Meses después, la condena fue ratificada. Además de la pena privativa de la libertad, las autoridades ordenaron el pago de la reparación del daño y los gastos funerarios. La sentencia representó una victoria judicial para los familiares de Victoria Pamela, pero nunca una victoria personal, porque en los casos de feminicidio nadie gana realmente; lo único que puede alcanzarse es una forma imperfecta de justicia frente a una pérdida irreparable.

Por eso cada nuevo recurso legal, cada apelación y cada intento por modificar una condena revive inevitablemente el recuerdo de aquella madrugada de agosto de 2017. Devuelve a los padres al momento exacto en que recibieron la noticia y los obliga a volver a recorrer pasillos judiciales que jamás quisieron conocer.

La cancelación de la audiencia de esta semana no modifica la sentencia ni altera el estado jurídico del caso, pero sí recuerda algo que suele perderse entre expedientes y tecnicismos: detrás de cada proceso penal existe una familia que sigue contando los días desde que le arrebataron a una hija. Ocho años después, el expediente continúa abierto en los tribunales. La ausencia de Victoria Pamela, en cambio, permanece intacta. Esa condena la cumple todos los días una familia que sigue esperando que la justicia sea definitiva.

@Santomitote

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