Escena del Crimen. El enjambre del narco en el poder. Por Gerardo Jiménez

Escena del Crimen. El enjambre del narco en el poder. Por Gerardo Jiménez

Primero fueron los patrulleros que servían de halcones. Después, los comandantes que filtraban operativos. Más tarde aparecieron alcaldes fotografiados con líderes criminales. Pero lo que hoy exhibe la Operación Enjambre es algo mucho más grave: el crimen organizado dejó de infiltrar gobiernos municipales y comenzó a administrarlos.

Más de 70 servidores públicos detenidos desde finales de 2024 revelan el tamaño de una estructura criminal incrustada dentro de ayuntamientos completos, de acuerdo con los últimos datos dados a conocer por Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Policías, alcaldes, exalcaldes, empresarios, directores de seguridad y operadores políticos aparecen ahora bajo investigación por presuntamente convertir el poder público en instrumento de extorsión, secuestro, desaparición y control territorial.

La Operación Enjambre nació formalmente el 22 de noviembre de 2024, luego de investigaciones derivadas del hallazgo de restos humanos en pozos de Nicolás Romero, Estado de México. Las pesquisas llevaron hacia corporaciones municipales y terminaron abriendo una cloaca política que hoy alcanza varios estados del país.

El operativo federal dejó claro que el problema ya no era únicamente el narco en las calles, sino el narco sentado en oficinas públicas.

La declaración reciente del vocero de la Fiscalía General de la República, Ulises Lara, terminó por confirmar la magnitud de la infiltración: en Morelos, al menos ocho ayuntamientos habrían sido penetrados mediante financiamiento de campañas políticas, intimidación de adversarios y vínculos directos con estructuras criminales.

Es decir, el crimen organizado no sólo compró policías; comenzó a financiar gobiernos.

La diferencia es brutal. Porque cuando una organización criminal controla un municipio obtiene mucho más que protección: consigue acceso a presupuestos públicos, información privilegiada, control policiaco, permisos comerciales, obra pública y capacidad de intimidación institucional.

En pocas palabras, obtiene poder legal para operar ilegalmente.

La Operación Enjambre ya golpeó municipios del Estado de México, Jalisco y Morelos, pero las investigaciones también alcanzan Puebla, Oaxaca, Chiapas y Tlaxcala. Los nombres detenidos retratan el tamaño de la descomposición política: María Elena N, expresidenta municipal de Amanalco; María del Rosario N y Pedro N, de Santo Tomás de los Plátanos; Ari Patrick N, de Almoloya de Alquisiras; Diego N, alcalde de Tequila, Jalisco; Agustín N, de Atlatlahucan; e Irving N, exalcalde de Yecapixtla.

Pero quizá el caso más delicado sea el de Morelos, donde aparece con claridad el componente empresarial. Las investigaciones federales involucran a 22 personas y 10 empresas relacionadas presuntamente con una red ligada a Júpiter Araujo, “El Barbas”, identificado como operador del Cártel del Pacífico en la región oriente.

Entre los detenidos figura incluso Pablo “N”, empresario y oficial mayor del ayuntamiento de Cuautla.

La mezcla resulta explosiva: política, negocios y crimen operando bajo el mismo techo.

Los delitos investigados no son menores. Homicidio, secuestro, desaparición forzada, extorsión, evasión, abuso de autoridad y desvío de recursos forman parte del catálogo criminal atribuido a funcionarios municipales.

En el Estado de México, varias líneas apuntan a redes vinculadas con La Familia Michoacana. En Jalisco, el caso Tequila exhibió presuntas extorsiones contra empresarios tequileros bajo sospechas de vínculos con el CJNG.

En Morelos, comerciantes, transportistas y sectores productivos completos habrían sido sometidos mediante esquemas de cobro criminal.

Durante años se habló de municipios infiltrados. Enjambre está revelando algo peor: gobiernos locales convertidos en estructuras criminales funcionales. Porque cuando el crimen captura una alcaldía ya no necesita esconder armas en casas de seguridad. Ahora tiene patrullas, oficinas, presupuestos, policías y sellos oficiales trabajando para él.

X: @Santomitote

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista