Escena del Crimen. Despojos, una historia de hace años. Por Gerardo Jiménez
El despojo no llegó ayer a la Ciudad de México. Tampoco nació con los operativos recientes ni con la nueva estrategia que hoy presume detenciones e inmuebles asegurados. Durante años, quitarle una casa, un departamento o un predio a su legítimo propietario ha sido un negocio que creció entre expedientes judiciales, documentos cuestionables, amenazas y grupos de choque.
Las señales estaban ahí.
En marzo de 2019, la Autoridad del Centro Histórico ya tenía identificados 20 casos de despojo únicamente en los perímetros A y B. Entonces, su titular, Dunia Ludlow, reconocía que habían intentado clasificar el fenómeno: algunos casos derivaban de órdenes judiciales o procedimientos administrativos; otros, simplemente, de grupos de coacción.
El dato más inquietante era otro: estimaba que alrededor de 20 por ciento estaba asociado con fenómenos delincuenciales.
No era una sospecha menor.
Despojooo
Van 24 detenidos y 15 inmuebles recuperados por despojo en la CDMX: Fiscalía
En enero de 2020, agentes de la Policía de Investigación detuvieron a los hermanos Luis y Sergio Alferes Ramírez, Los Gemelos. Este última era identificado como cuñado de Roberto Moyado Esparza, El Betito, líder de La Unión Tepito.
Las autoridades los señalaban como responsables de encabezar despojos en Santa María la Ribera, San Rafael, Guerrero, Centro y Tepito. Entre sus víctimas aparecían principalmente adultos mayores y familias enteras.
El modus operandi exhibía entonces algo que hoy vuelve a estar en el centro de la discusión: el despojo dejó de ser solamente un pleito entre particulares para convertirse, en algunos casos, en una actividad donde podían intervenir grupos capaces de intimidar, ocupar inmuebles y aprovechar la vulnerabilidad de sus propietarios.
Siete años después de aquellas primeras alertas, el problema sigue obligando al Gobierno capitalino a reaccionar.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, encabezada por Bertha Alcalde, reportó que en apenas 12 días de su nueva estrategia contra el despojo recibió 89 denuncias. De ellas, 14 ya fueron confirmadas como delito: dos con violencia y 12 sin ella. Otras 46 permanecen bajo análisis y 29 fueron descartadas.
El saldo operativo es considerable: 24 detenidos y 15 inmuebles asegurados.
Cuauhtémoc y Benito Juárez concentran tres casos confirmados cada una; Azcapotzalco, dos, y los seis restantes se distribuyen en otras alcaldías.
No son paracaidistas: mafias con poder económico detrás del despojo en CDMX
Pero los números también dejan una pregunta incómoda.
Si desde 2019 las autoridades capitalinas habían detectado que detrás de algunos despojos aparecían grupos de coacción y posibles vínculos delincuenciales; si en 2020 ya habían detenido a personajes relacionados con La Unión Tepito acusados precisamente de arrebatar propiedades, ¿por qué el fenómeno tuvo espacio para mantenerse y extenderse durante tantos años?
La nueva ofensiva de la Fiscalía es necesaria. Detener responsables y recuperar propiedades es apenas el primer paso. El verdadero reto será desmantelar las redes que hicieron del despojo un negocio y determinar quiénes las protegieron, facilitaron o simplemente dejaron operar.
Porque en la Ciudad de México el despojo no apareció de repente.
EVIDENCIAS
Posponer casos delicados de lo familiar y no resolver a derecho a favor de menores de edad, puede convertirse en práctica común en Juzgados de Tlalnepantla, en contra del bienestar de hijos e hijas de familias inmersos en penosas separaciones de sus padres, al trasladar a otros jueces casos que llevan mucho tiempo en litigio.
Abogados que nos hacen llegar esta denuncia coinciden en señalar, la recurrencia en la práctica de posponer los casos y no resolver con diversas argucias, y pasar a otro Juez el caso en una actitud “escapista”, para extender los tiempos legales a que al final los hijos de las familias involucrados en el litigio se enfrentan a una indefinición legal, que ponen sus vidas en completa incertidumbre, desde el punto de vista material e incluso psicológico.
Como ejemplo de esta práctica dilatoria señalan al Juez segundo Familiar de Tlalnepantla, Humberto García Villegas, quien haciendo a un lado su obligación de dictaminar la resolución de casos de familias que llevan años litigando, traslada a otros jueces casos en los que la vida y el desarrollo óptimo de menores de edad se afecta grandemente.
Ya, por último, le estamos dando seguimiento a los frecuentes congestionamientos del segundo piso de Periférico en dirección hacia el Sur, los cuales siguen siendo provocados, aunque usted no lo crea, por patrullas de Tránsito de la SSC.
El más reciente el pasado miércoles, donde a través de imágenes se observan aproximadamente dos kilómetros de vehículos varados y la causa eran dos unidades de tránsito paradas sobre el carril de la extrema derecha, ya debería poner atención el subsecretario de Tránsito, Cristian Raymundo Sumano Salazar, con indicativo Anubis.
X: @Santomitote
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista