Entresemana. ¡Recórcholis, Luisa María!. Por Moisés Sánchez Limón
¡Ajajá! Dígame usted, con la mano en el corazón, ¿pidió a la ingeniera Claudia Sheinbaum que impulsara una reforma política-electoral?, ¿usted o su vecina y vecinos saben qué diablos es un diputado o senador, diputada o senadora, plurinominales?
Vaya, vaya, el caso es que la Princesa Caramelo dice que tiene Plan B, “pero ya sería después”. O sea.
Y aquí es cuando, sin querer queriendo entra al escenario el doctor Ricardo Monreal Ávila, quien ayer presentó su libro número 49, bajo el título “Morena. Historia y perspectivas”, sin duda lectura obligada para el morenismo que está en el poder y la militancia que desconoce el génesis de Morena y los riesgos, severos, a los que se enfrenta en el filo del desfiladero que implica la pérdida del poder.
En el famoso “Salón Verde” del Palacio Legislativo de San Lázaro, en su intervención Monreal no dio nombres ni apellidos, pero todo el mundo supo de qué y hacia quiénes fue el mensaje.
“Veo que hay ahora una ausencia de conocer nuestro movimiento y eso me preocupa de sobremanera”, reprochó Ricardo.
¡Recáspita, ingeniera Sheinbaum!
Y es que, citó Monreal, coordinador de los 253 diputados y diputadas federales de Morena, “este movimiento no se termina en el triunfo electoral, sino que exige participación constante, compromiso sostenido y cautela frente a los desafíos internos y externos que perfilan nuestro horizonte”.
¿Lo habrán entendido los legisladoras y público asistente a esta presentación del libro de Ricardo?, quien citó una lección acerca de “cómo la historia del país nos ha dado muestras claras de que sus divisiones internas y el sectarismo, cuando estos se anteponen a la construcción de consensos, pueden correr y corroer proyectos políticos integrales, incluso disminuyen la fuerza política, la presencia y la fortaleza”.
O sea…
“La fractura de las causas suele llegar no por la fuerza de los adversarios, sino por la incapacidad de entender los movimientos para procesar las discrepancias sin romper la cohesión”, enfatizó Ricardo Monreal y recurrió a las lecciones decimonónica de, por ejemplo, “la disputa fundacional entre liberales y conservadores, entre federalistas y centralistas, una pugna que condujo al país a una crisis nacional de grandes proporciones”.
En ese ánimo advirtió:
“Nuestra organización (Morena), siendo la más fuerte en toda la historia, también tiene que superar retos internos. La organización, que hoy está teniendo una fortaleza indiscutible, tiene enfrente retos formidables.
“(…) No dejemos que el olvido histórico debilite nuestro movimiento; no permitamos de ninguna manera que el hecho de estar en el gobierno nos aleje de las causas populares; no permitamos que el hecho de ser mayoría electoral en el país nos aleje de encabezar los movimientos populares (…)”.
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