Entresemana. La princesa Caramelo, la gente lo pidió. Por Moisés Sánchez Limón
¡Ah!, la Princesa Caramelo sostiene que “la gente” se lo pidió y asegura:
“Es una propuesta que envía la Presidenta, que tiene que ver con un compromiso que hice yo con la gente y que es a solicitud de la gente; sobre todo, los dos primeros, es una solicitud muy importante: el tema de las listas de plurinominales y el tema de tantos recursos que se destinan a las elecciones”, declaró la semana pasada.
Y mientras Ricardo Monreal y Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, advierten el riesgo de que Morena pierda en la elección intermedia del año próximo, merced a divisiones domésticas y excesos de quienes olvidan que son personajes públicos expuestos ante la sociedad, a la presidenta se le escurre el control de las huestes enquistadas desde 2018 en el poder.
Son los nuevos dueños de poder y ella se cura en salud, como le citaba a usted la semana pasada, frente al descalabro en la Cámara de Diputados, donde todo se orientaba y concretaba hasta la noche de ayer martes, hacia la derrota presidencial. Pero, pero…
“Entonces, yo estoy cumpliendo y ya depende de los diputados o el Senado, si se aprueba”, dijo la semana pasada y, se lo referí a usted en este espacio, hasta su burló de lo que dicen sus críticos y la oposición. Lea usted y porfis, no se ría:
“Esta idea de que “¡ay!, la Presidenta, va a ser su primera derrota y…”, no, no, nada que ver con eso.
“Para mí –blofeó– es una victoria porque estoy presentando una propuesta, que me pidió la gente que presentara, completa. Y ya quien la quiera aprobar, será visto por la gente; y quien no, no”.
Pregunta elemental: ¿Usted le pidió presentar esa propuesta de reforma política electoral completa?
De ser así, entonces la Princesa Caramelo deberá llamar a cuentas a ese equipazo encabezado por el culto y demócrata Pablo Gómez, porque la engatusaron con el mamotreto de iniciativa de reforma electoral que fue reducido a un decálogo explicado en 64 cuartillas impresas por ambos lados que, finalmente, es el que circuló entre los 500 diputados federales.
–Ok, Presidenta –le planteó la reportera Ximena Mejía–. Otro tema, el tema legislativo, consultarle: ayer, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, dijo que “no tiene los votos suficientes, por el PT y el Verde”. ¿Le haría un último llamado a estas bancadas a que atiendan el llamado de su legislación?
—No, cada quien que decida. Yo, como les dije: yo cumplo con la gente. Entonces, yo cumplí, ya depende de los diputados cómo van a ejercer su voto.
Bueno, bueno, quién pierde una contienda debe asumir el revés como derrota. Y, como se asume, la ingeniera presidenta no tiene ese sustantivo.
¿Y qué de Morena?
Y, bueno, le preguntaron en la mañanera si los resultados del Consejo Nacional de Morena, celebrado el sábado último, garantizan piso parejo y, sobre todo, la unidad de los integrantes de Morena.
—Eso ya es del partido, ¿no?, ya no me corresponde a mí. Ya les corresponde, a la dirigencia de Morena –atajó y abandonó el papel que le corresponde como comandanta en jefa del partido que la llevó al poder.
O sea. El partidazo se deshace y desde La Chingada el Santo Niño Andrés Manuel, su creador, no mete orden. ¿Por qué? Serenidad y paciencia, Drakko. Digo.
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