Entresemana. El fracaso presidencial… Por Moisés Sánchez Limón

Entresemana.  El fracaso presidencial…  Por Moisés Sánchez Limón

“No encontré las palabras precisas pa’ decirte con mucha pasión que te quiero con toda mi vida, que soy un esclavo de tu corazón…” José Alfredo Jiménez

A Morena y a su comandanta en jefa, la ingeniera Claudia Sheinbaum –aunque ella se deslinda del liderazgo partidista– comenzó a hacérseles bolas el engrudo.

Y mire usted cómo cambia la vida.

Sí, señoras y señores, seguro se enteraron de la singular forma en que, ayer martes 10 de marzo, el preclaro, simpático y ex poderoso senador Adán Augusto López Hernández huyó de los reporteros y, frente al Senado, junto con uno de sus colaboradores se trepó a un modesto taxi en lugar de su camionetota.

Una vez a salvo, el exitoso tabasqueño pasó Insurgentes, descendió del Tsuru y caminando atravesó la plaza del famoso 222 del Paseo de la Reforma; acompañado de su colaborador se había escurrido de los canijos y canijas reporteras de la fuente senatorial.

Evitó responder a las preguntas acerca de la información relacionada con los dineros que habrían sido fondeados a su campaña en busca de la nominación de Morena a la Presidencia de la República, por el empresario Fernando Paniagua Garduño, socio de Humberto Bermúdez Requena, hermano de Hernán Bermúdez Requena –el “comandante H” del cártel de “La Barredora” — que está en chirona.

¿Dónde quedó esa su fruición por las entrevistas cuando fue denunciada su presunta vinculación y sociedad con Bermúdez Requena y luego defenestrado de la coordinación de la bancada senatorial de Morena y de la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta para ponerse a salvo?

¡Ajajá! Allá él y su conciencia porque, como se otea el horizonte, no será llamado a cuentas. Total, es el hermano de Su Alteza Serenísima quien, sin duda rumia en La Chingada estos tiempos tormentosos de Morena y la 4T que se desgastan y desgajan porque, usted estará de acuerdo, en política no hay hermandades ni pactos de sangre para la eternidad. Por eso…

¿Usted cree que diputados y diputadas priistas, petistas, panistas, verdes y emeceístas se sentirán culpables de haber derrotado a la ingeniera presidenta?

Y es que, hoy miércoles 11 de marzo, la ingeniera presidenta se juega fama y poder. Seguramente cuando usted lea esta entrega de entresemana, la ruta crítica habrá llegado al corolario de la ruta crítica de la manoseada y desprestigiada iniciativa presidencial de reforma política electoral.

Ayer martes, en comisiones la aplanadora de Morena logró –si la ruta va en los términos previstos– una pírrica victoria frente a la oposición priista, panista y emeceísta y la de sus socios del PT y el PVEM, porque aprobó con su mayoría el dictamen de la reforma política electoral, para llevarlo hoy a discusión ante el pleno camaral.

¡Rapámpanos, Rosa Icela!

Aunque, de acuerdo con las posturas expuestas en días pasados y ayer en la sesión de comisiones, en el pleno será derrotada la bancada de los 253 diputados federales de Morena, porque no tendrán la mayoría calificada que requiere una reforma constitucional, tal cual se trata de esta iniciativa firmada por la ingeniera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Por supuesto, la Princesa Caramelo no admite ni admitirá, ¡faltaba más!, que la oposición la derrotó en el Congreso y le cerró el paso a esa ambición del licenciado Andrés Manuel por hacerse del control electoral y, con ello, garantizar larga vida al partido único y gobernar hasta el infinito.

¿Es asunto de dineros y plurinominales? ¡Bah!, son pretextos pueriles para las grandes ligas legislativas y para el sentido común del ciudadano politizado.

Porque, dígame usted cuándo la ingeniera Sheinbaum le preguntó si quería desaparecer a los diputados y senadores plurinominales. O si fue un clamor de esa entelequia política llamada “la gente” que salió a la calle en demanda de abaratar a la democracia.

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