En Mi Opinión. AMLO es mi rey, es mi dios y no se toca; México, ¡que se joda! Por Emilio Trinidad Zaldívar

En Mi Opinión.  AMLO es mi rey, es mi dios y no se toca; México, ¡que se joda!  Por Emilio Trinidad Zaldívar

No ha logrado ser su copia, no ha podido ser su calca, no es tampoco ese intento fallido de convertirse en su clon; no es como quisiera ser su otro yo, solo imita, arremeda y por eso repite todas las tonterías, barbaridades que Andrés Manuel López Obrador decía para ganarse el apoyo de los ignorantes e hipnotizados, sobre todo de aquellos a los que compran con dádivas, con despensas, con dinero en efectivo, de origen sucio, repartido a diestra y siniestra.

Claudia Sheinbaum Pardo ha sido exhibida una y otra vez en su pequeñez. No sabe ejercer la política porque no conoce el oficio. Es una empleada que, como trabajadora doméstica, atiende las instrucciones del patrón que en su caso orgullosa recibe desde Palenque.

Repite hasta el hartazgo que su conducta es irreprochable y patriótica en defensa de la soberanía, aquella que su jefe entregó a bandas criminales cuando cedió estados enteros para que comercien con drogas, armas, secuestros, desapariciones y muerte, a cambio del despacho de Palacio Nacional.

Pero no es tema de soberanía lo que mueve a la marioneta del tabasqueño. Es tema de complicidades, acuerdos y compromisos al más alto nivel del gobierno federal y muchísimos estatales con los capos del narco, gracias a los cuales llegaron ambos (AMLO y Sheinbaum) a la Presidencia de la República.

Lo mismo hicieron varios gobernadores, que se vendieron y entregaron sus entidades a cambio de dinero y permanencia en el cargo.

Son Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo, los principales beneficiados de los recursos financieros con los que se mueven cientos de millones de dólares producto del huachicol y de la producción y venta de diversas drogas, de los cuales muchos millones han ido a parar a las cuentas de estos delincuentes, de sus amigos y familiares.

Sheinbaum Pardo no defiende a México, defiende a López Obrador, el capo mayor que vive en “La Chingada”, a sus hijos Andy y Gonzalo; al “hermano” Adán Augusto López Hernández y a toda una banda de corruptos, rufianes, criminales y delincuentes que, nacidos en el PRI, hoy usan cachucha y chaleco guinda para robar cínica, descarada e impunemente, como si ese color lo permitiera todo lo burdo, lo grotesco, lo contaminado, lo podrido.

Sheinbaum Pardo no va a entregar a ningún gobernador, senador o diputado federal a ninguna autoridad, menos norteamericana, porque ella fue y es la más beneficiada, la que se robó la Presidencia de la República a base de toneladas de billetes obtenidos por los narcos y por las comisiones de las infladas obras faraónicas que quebraron las finanzas nacionales, pero llenaron las suyas para asumir el poder.

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