En México más de 31 millones de personas con cuidadoras sin remuneración, 75% de ellas son mujeres
De acuerdo con la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, las personas que requieren cuidados permanentes dentro de los hogares en México son 58.3 millones. Entre esta población hay niñas y niños de hasta cinco años, y niñas, niños y adolescentes de entre seis y 17 años, así como personas mayores a partir de los 60 años.
La responsabilidad de los cuidados de estas poblaciones se concentra en la familia; por esta razón, sólo 3.3 por ciento de las personas con discapacidad o en situación de dependencia acude —o es llevada— a un centro de cuidados, en tanto que 96 por ciento recibe los cuidados dentro de sus hogares.
El número de personas responsables de los cuidados —considerando una edad de 15 años y más— es de 31.7 millones; de este total, 75.1 por ciento son mujeres y 24.9 por ciento son hombres.
Es importante señalar que las personas cuidadoras no reciben remuneración por esta actividad, no tienen horarios ni, en muchos casos, preparación técnica o especializada en cuidados. Recordemos que esta actividad es independiente de otras tareas cotidianas socialmente destinadas a la mujer, como el trabajo remunerado, los quehaceres domésticos o los estudios.
“Me gustaría comentar que precisamente ese trabajo reproductivo, ese trabajo de cuidados que se lleva a cabo en México tiene un valor de 8.4 billones de pesos, que equivale a 26.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país, de acuerdo con los cálculos del INEGI en el Sistema de Cuentas Nacionales”, explica Sonia Frías Martínez, socióloga del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
Agrega que esa contribución al PIB es mucho mayor por parte de las mujeres que de los hombres, quienes también realizan ese trabajo, pero en menor medida. Se calcula que, a nivel nacional, el valor promedio del trabajo de cuidados de las mujeres en sus hogares es de aproximadamente 87 mil pesos al año. Aunque este trabajo ha sido invisibilizado, está aportando a nuestra economía y a nuestros hogares una cantidad importante de valor económico.
“Claro, esto es mucho más marcado entre determinados grupos poblacionales. Por ejemplo, el INEGI señala que las mujeres que están casadas o unidas contribuyen con 108 mil pesos anuales. También hay diferencias entre entidades federativas, y entre los ámbitos rural y urbano, entre otros factores”, expresa la investigadora.
Además, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México es el país latinoamericano —por delante de Argentina, Brasil, Cuba y Perú— en el que las mujeres realizan más horas a la semana de trabajo no remunerado.
Pensemos que las mujeres mexicanas en promedio dedicamos casi 42 horas a la semana a las labores domésticas y de cuidados de la población de 12 años y más, dice la académica universitaria.
“La filósofa e historiadora estadounidense de origen italiano Silvia Federici sostiene que el trabajo reproductivo y de cuidados de las mujeres en sus hogares, sin obtener una remuneración económica, es la base sobre la que se sostiene el sistema capitalista”, explica Sonia Frías.
La investigadora hace hincapié en que muchas mujeres dejan de trabajar, pierden su empleo o no lo están buscando por una decisión individual, sino como resultado de un sistema social en el cual se les han asignado las tareas de cuidados, “como si hubiéramos nacido con un chip que nos hace mejores cuidadoras, lo cual no es cierto”.
Agrega que hay 26.4 millones de mujeres mexicanas que no están buscando trabajo porque mayoritariamente, según reportan, en su hogar “nadie más puede hacerse cargo de niñas y niños pequeños, personas adultas mayores, personas enfermas o personas con alguna discapacidad, o porque estas mujeres tienen que atender otras obligaciones”.
“Tenemos un porcentaje muy importante de mujeres que afirman que no puede buscar trabajo porque tiene otras obligaciones en sus casas, además de las tareas domésticas, que son las de cuidados, trabajos que son invisibilizados, pero que sin ellos no podrían subsistir los hogares, la familia y tampoco, permítame decirle, este sistema capitalista”.
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