El Bastión. México, en el Mundial, soñar más fuerte. Por Julián Andrade

El Bastión. México, en el Mundial, soñar más fuerte. Por Julián Andrade

Semana 23 en La Aurora. Días y noches de futbol. México ya clasificó a la siguiente ronda y jugará en el Azteca, aunque aún falte en encuentro con Chequia. La victoria frente a Corea del Sur abre perspectivas interesantes.

Vendrán alegrías y tristezas, sentimientos consustanciales al futbol, pero merece la pena detenerse en la enorme y espontanea celebración de aficionados de todas las edades a lo largo de plazas en todo el país y fundamentalmente en la Ciudad de México y en Guadalajara.

En el ambiente enrarecido que cubre la vida pública, ante problemas que se acumulan y que no hay señales de que estén en la ruta de la solución, el balón de futbol puede dar alegrías.

Difiero de quienes sostienen que es distractor, en todo caso es complemento de las convicciones de cada uno, las que pueden convivir sin que se difuminen en esos 90 minutos.

El Atlético de Madrid elaboró una campaña de marketing poderosa y sencilla a la vez: “Vamos a soñar más fuerte”.

El equipo estaba en posibilidad de ganar dos copas, la de la Europa League y la del Rey en 2010.

Se trataba “del viejo sueño de volver a tocar el cielo”.

El problema planteado era que ese sueño también lo tenían los ingleses del Fulham y lo partidarios del Sevilla, pero “lo que ellos no saben es que nosotros soñamos mucho más fuerte, con todas nuestras ganas”.

Una visión emocionante y en el fondo da igual el desenlace, aunque de todas formas lo consigno: el Atlético derrotó al Fulham y perdió ante los sevillistas.

Cuando El Tala Rangel atajó el balón donde las probabilidades no estaban a favor de que eso ocurriera, y habría significado el empate para Corea, en el estadio Jalisco, surgió la magia y recordé justo ese sueño, que tienen millones y millones de personas a lo largo del mundo, pero también nosotros.

¿Qué sigue? ¿Cuáles son los pronósticos? ¿Qué vendrá para la selección nacional? No lo sé, pero confirmo que ahí estaremos, a lo largo de todo el país, unos pocos en estadios, miles y miles en las plazas, y millones desde cualquier punto en que exista un televisor, con la playera verde, claro que sí, soñando más fuerte.

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