El Bastión. Los Ruffo, la presión y la campaña. Por Julián Andrade
Trasladar a Ernesto Ruffo Appel por tierra del penal del Altiplano, en Almoloya, Estado de México, a Ensenada, en Baja California, es uno de esos toques absurdos que envuelven, a veces, las decisiones del poder. Dicen que es el protocolo de la Guardia Nacional, pero parece deseo de humillación.
Se está cumpliendo la orden de un juez, que cambió las medidas cautelares, para que el exgobernador pueda enfrentar su proceso desde su domicilio, pero se le obliga a viajar en carretera por 2 mil 600 kilómetros, elevando los riesgos para Ruffo Appel y también para quienes lo custodian.
No lo hicieron por ahorrar, porque al final saldrá más caro que un vuelo a Ensenada, sobre todo si se considera personal de la Guardia Nacional para un viaje de 48 horas, sin contar las pausas necesarias para comida y descanso. Ruffo Appel no es un sujeto que entrañe peligro, no tiene intención de huir y su salud está mermada.
Quizá el objetivo es el de mostrar una inconformidad con las determinaciones del juez, pero sin oponerse a ellas. Algo así: logró prisión domiciliaria, pero le haremos saber que seguiremos empeñados en que sea sentenciado por huachicol fiscal.
El propio Ruffo explicó que le dijeron que es el protocolo de ahora en la Guardia Nacional, pero se parece mucho a un afán de crueldad.
Pero, más allá de las penurias de recorrer el país en un vehículo de seguridad, Ruffo Appel y sus abogados se deben sentir satisfechos, porque lograron atenuar los rigores del encierro.
No está libre de cargos y su asunto está muy lejos de resolverse, pero es evidente que lo hará desde una posición menos adversa.
Mientras esto ocurre, en el PAN están pensando en postular a Verónica Ruffo Rodríguez a la gubernatura.
Para ella debe ser una sorpresa el giro que está dando su vida, y en un momento tan incierto y hasta doloroso, pero así suelen ser las coyunturas del calibre que ella ahora enfrenta.
¿Es viable un movimiento así? ¿No confunde la causa de la libertad de su padre con la lucha por la gubernatura?
Es pronto para un balance riguroso, pero la candidatura y la defensa de Ruffo se pueden complementar. Los riesgos están en el impacto que pueda tener una sentencia en el futuro y la lectura que la ciudadanía haga de ello.
Es factible que los 2 mil 600 kilómetros obligados para el exgobernador sean el arranque de campaña para su hija, en un contraste de cómo se comportan, desde las áreas de seguridad, con quienes consideran amigos y los que son adversarios y, para colmo, neoliberales.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista