Edmundo González pide convocar a elecciones presidenciales en Venezuela
El líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia afirmó este sábado que Venezuela debe avanzar hacia un nuevo proceso de elecciones presidenciales libres y con garantías democráticas, al tiempo que reiteró que sigue considerándose el último presidente legítimamente electo del país tras los comicios del 28 de julio de 2024.
En un mensaje dirigido a los venezolanos, González sostuvo que el mandato expresado en las urnas en 2024 "está documentado en las actas" y aseguró que ni el fraude ni la presión política pueden borrar lo que calificó como una decisión soberana del pueblo venezolano.
Sin embargo, señaló que su responsabilidad histórica consiste ahora en preservar ese mandato y transformarlo en una ruta viable para la recuperación democrática del país.

El dirigente opositor planteó que esa ruta pasa por la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales que permitan una transición política pacífica y la reinstitucionalización democrática de Venezuela.
Explicó que dichos comicios deberían contar con árbitros electorales independientes, un registro electoral representativo, observación nacional e internacional, pluralismo político y acceso a medios de comunicación independientes.

González también estableció una serie de condiciones previas que consideró indispensables para cualquier proceso electoral: la liberación de los presos políticos, el cese de la persecución contra opositores, el respeto a la Constitución y la independencia tanto del poder electoral como del sistema judicial.
Durante su mensaje destacó además la coordinación existente con María Corina Machado y otros sectores de la oposición democrática, tras la reunión celebrada recientemente en Panamá, donde distintas organizaciones opositoras respaldaron la búsqueda de una salida política negociada que desemboque en elecciones presidenciales con garantías.

TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DE EDMUNDO GONZÁLEZ:
Quiero hablarle hoy a Venezuela con la misma honestidad con la que me he conducido a lo largo de toda mi vida pública. Con la responsabilidad que le debo a los millones de ciudadanos que el 28 de julio expresaron con valentía y en paz su voluntad de cambio.
Ese mandato es real, está documentado, está en las actas y nadie, ningún fraude, ninguna amenaza, ninguna presión, puede borrarlo de la historia de Venezuela.
A la fecha, soy el último presidente electo de Venezuela.

Es el momento de decirles algo que siento como una obligación histórica. El 28 de julio de 2024 logramos demostrar que Venezuela quiere un cambio político.
Los venezolanos eligieron ese día la democracia, la institucionalidad, la libertad y un futuro con dignidad. Ese espíritu sigue intacto y mi deber es protegerlo y defenderlo.
Hoy, como siempre, los intereses de la república están por encima de todo. Mi compromiso y vocación se mantienen firmes para concretar ese espíritu de cambio y que Venezuela avance en un proceso verdaderamente democrático y verdaderamente libre.

Eso significa elecciones presidenciales.
Es momento de construir las condiciones para realizar una elecciones presidenciales que sirvan de instrumento ciudadano para el cambio, que contribuyan a la reinstitucionalización democrática del país y se sienten las bases para un gobierno estable y verdadero que nos incluya a todos.
Unas elecciones con garantías deben contar con árbitros independientes, un registro electoral representativo de la realidad venezolana, observación nacional e internacional, pluralismo político y acceso a los medios independientes.
Y hay algo que va antes de todo eso, condiciones que no son negociables: la libertad de los presos políticos, el fin de la persecución, el respeto a la Constitución y la independencia del poder electoral y del poder judicial.
No estoy solo en esta convicción.

Hace pocos días, en Panamá, María Corina Machado y las fuerzas democráticas de Venezuela se reunieron con un solo propósito: la libertad de Venezuela.
Estamos juntos, unidos en la misma hoja de ruta hacia el mismo destino, porque cuando el liderazgo democrático de Venezuela, y en coalición, apuntan en la misma dirección, esa dirección es un mandato.
Reconocer la necesidad de un proceso electoral presidencial para mí es honrar la voluntad de todo un pueblo que quiere libertad.
Venezuela está por encima de cualquier otra cosa.

El mandato del 28 de julio es de Venezuela.
Yo soy su custodio, no su dueño, y como custodio mi compromiso es hacer todo lo que esté en mis manos para que ese mandato se convierta en libertad real, en democracia real, en un futuro que los venezolanos puedan construir en su propia tierra.
Nuestro pueblo eligió tener paz, tener democracia y tener libertad, y tiene derecho a que su elección sea honrada.
Y yo, mientras tenga voz, voy a defender ese derecho.
Sin odio, sin violencia, pero sin rendirme.