Díaz-Canel reivindica el legado de Fidel Castro y advierte que Cuba vive “uno de los momentos más difíciles de la Revolución”
En una extensa intervención marcada por la defensa del socialismo cubano, las críticas a Estados Unidos y un llamado a preservar el legado político de Fidel Castro, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, inauguró el 10 de agosto de 2026 el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana como parte de las actividades por el centenario del nacimiento del líder de la Revolución Cubana.
Ante académicos, intelectuales, artistas, dirigentes políticos, activistas y estudiantes procedentes de distintos países, Díaz-Canel presentó a Fidel Castro no como una figura exclusivamente histórica, sino como una referencia que, a su juicio, continúa ofreciendo respuestas para los problemas económicos, políticos y sociales que enfrenta actualmente Cuba.

Uno de los mensajes centrales de su discurso fue que la isla atraviesa una de las coyunturas más complejas desde el triunfo revolucionario de 1959.
“Salvar la Revolución Cubana de una de las amenazas más graves que haya enfrentado en 67 años […] es el mayor desafío de nuestra generación”, afirmó.
El mandatario vinculó buena parte de las dificultades económicas y sociales actuales con el embargo y las sanciones estadounidenses, a las que calificó reiteradamente como una política de “asfixia”, una “guerra económica” y un mecanismo destinado a provocar desesperación entre la población cubana.
Una defensa histórica de la Revolución
Díaz-Canel dedicó una parte importante de su intervención a reconstruir la situación social y económica existente en Cuba antes de 1959.
Retomando cifras mencionadas por Fidel Castro durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 1960, recordó que entonces cientos de miles de personas estaban desempleadas, millones carecían de electricidad y vivienda adecuada y persistían elevados niveles de analfabetismo, enfermedades y desigualdad en la propiedad de la tierra.

Según el presidente cubano, esa realidad constituye el punto de partida indispensable para evaluar los cambios realizados durante las últimas seis décadas.
Díaz-Canel defendió especialmente los sistemas de salud, educación, ciencia, cultura y deporte desarrollados por la Revolución y sostuvo que, incluso en medio de las actuales restricciones económicas, Cuba mantiene indicadores sociales comparables o superiores a los de otros países con niveles similares de desarrollo.

Entre los datos mencionados señaló que Cuba dispone de más de nueve médicos por cada mil habitantes y una esperanza de vida aproximada de 77.7 años.
También recordó la campaña de alfabetización de 1961, la creación de un sistema educativo gratuito y la cooperación internacional cubana en materia médica.
Fidel como “método”, no como recuerdo
Uno de los conceptos que Díaz-Canel repitió durante su conferencia fue que el legado de Fidel Castro no debería reducirse a discursos, citas o ceremonias conmemorativas.
“Fidel no dejó recetas; dejó un método”, afirmó.
De acuerdo con el mandatario, ese método combina cuatro elementos principales: análisis de la realidad, formulación de objetivos políticos, movilización popular y capacidad de adaptación frente a circunstancias adversas.

Díaz-Canel destacó además lo que describió como cuatro principios fundamentales del pensamiento político y económico de Fidel Castro:
La prioridad de la política, bajo la idea de que las decisiones económicas tienen consecuencias políticas.
La combinación entre táctica y estrategia, permitiendo modificar instrumentos sin abandonar principios fundamentales.
La movilización popular, concebida como uno de los principales recursos de defensa y transformación social.
Y la innovación bajo condiciones de escasez, entendida como la capacidad de convertir las limitaciones en un estímulo para la creatividad.
Para Díaz-Canel, Fidel comprendió además que economía y política no pueden analizarse separadamente.

“No estamos aquí para administrar la nostalgia”
Uno de los pasajes más significativos del discurso llegó cuando Díaz-Canel reconoció abiertamente la gravedad de la crisis que atraviesa la población cubana.
El presidente mencionó los apagones, la inflación, la falta de agua, la escasez de combustible, las dificultades para completar la canasta básica y la emigración de jóvenes.
“No estamos aquí para administrar la nostalgia”, afirmó. “Estamos aquí porque el pensamiento de Fidel Castro sigue siendo la brújula más precisa que tenemos para navegar la tormenta que vive el pueblo cubano”.
Díaz-Canel sostuvo que la crisis no debe ser ocultada y admitió que sus efectos se sienten directamente en la vida cotidiana.
Sin embargo, atribuyó gran parte de esas dificultades a las sanciones y restricciones económicas impuestas por Estados Unidos.
Díaz-Canel expone cifras sobre la crisis energética y sanitaria
El mandatario dedicó uno de los segmentos más duros de su intervención a presentar cifras sobre el impacto que, según el Gobierno cubano, tienen las sanciones estadounidenses.
En materia energética aseguró que Cuba logró recuperar aproximadamente 1,400 megawatts de capacidad de generación distribuida, pero que numerosas unidades permanecen paralizadas por falta de diésel y fueloil.

Según Díaz-Canel, si esa capacidad pudiera operar normalmente, los apagones podrían reducirse significativamente.
Afirmó que actualmente algunas zonas del país llegan a sufrir interrupciones eléctricas de 20 horas o más.
El presidente también presentó un panorama particularmente crítico del sistema sanitario.
Según las cifras expuestas durante su conferencia:
- 98,500 pacientes se encuentran en listas de espera quirúrgica.
- Entre ellos hay alrededor de 12,000 niños.
- 34,000 embarazadas no estarían recibiendo todas las ecografías prenatales necesarias.
- 67,000 menores de un año presentarían retrasos en sus esquemas de inmunización.
- Aproximadamente 117,000 adultos y 1,200 niños con cáncer tendrían dificultades para acceder a tratamientos primarios.
- Unos 16,000 pacientes tendrían problemas para recibir servicios de radioterapia.
- 12,400 pacientes enfrentarían dificultades relacionadas con quimioterapia.
- Cerca de 3,000 personas tendrían afectaciones vinculadas con tratamientos de hemodiálisis.
- Solo alrededor del 30 % del cuadro básico de medicamentos estaría disponible.
- La disponibilidad técnica de las ambulancias sería de aproximadamente 22 %.
Díaz-Canel aseguró además que existen dificultades para adquirir fuentes de cobalto-60 utilizadas en tratamientos oncológicos y denunció retrasos en licencias, transporte marítimo y operaciones comerciales relacionadas con insumos médicos.

Otro de los datos que destacó fue el aumento de la mortalidad infantil.
Según el mandatario, Cuba había mantenido durante años índices cercanos a 4 o 5 fallecimientos por cada mil nacidos vivos, pero actualmente esa tasa habría superado 9.8.
El presidente calificó esta situación como consecuencia de lo que denominó un “genocidio milimétricamente calculado” provocado por las sanciones estadounidenses.
Acusa a Washington de buscar un cambio de régimen
El discurso tuvo también un fuerte componente político contra Estados Unidos.
Díaz-Canel acusó a Washington de intensificar las sanciones económicas, perseguir internacionalmente operaciones financieras y comerciales cubanas y promover campañas destinadas a desacreditar al Gobierno de la isla.

También denunció presuntas operaciones de inteligencia estadounidenses dirigidas a desestabilizar al país y afirmó que existe financiamiento externo para organizaciones, plataformas digitales y activistas opositores.
El presidente cubano sostuvo que esas acciones forman parte de una estrategia histórica orientada al “cambio de régimen”.
Asimismo, criticó la permanencia de Cuba en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo y rechazó acusaciones de espionaje o de apoyo a organizaciones radicales.
Díaz-Canel señaló además que expertos vinculados a Naciones Unidas han cuestionado determinadas medidas coercitivas unilaterales contra Cuba y pidió que Washington ponga fin a las políticas que La Habana considera violatorias del derecho internacional.
Defender el socialismo, pero transformar la economía
Uno de los puntos políticamente más relevantes de la conferencia fue la explicación de las transformaciones económicas que el Gobierno cubano pretende impulsar.
Díaz-Canel reconoció que Cuba necesita generar más riqueza, aumentar la producción y mejorar la eficiencia de su economía.
Explicó que el proceso involucrará tanto a empresas estatales como a actores económicos no estatales y otras formas de gestión.
Pero hizo una advertencia explícita:
“Este es un proceso para dinamizar la economía, no para instaurar el capitalismo”.
El mandatario aseguró que no habrá una privatización generalizada de la economía y reiteró que los principales medios de producción continuarán bajo control público.

Para Díaz-Canel, el objetivo es construir lo que definió como un “socialismo próspero y sostenible”, manteniendo la salud, la educación, la cultura, la ciencia, la energía y las comunicaciones como áreas estratégicas.
El Partido Comunista, señaló, continuará desempeñando el papel central en la conducción del proceso.
***La resistencia “creativa”
Díaz-Canel retomó además uno de los conceptos que el Gobierno cubano ha utilizado durante los últimos años: la denominada “resistencia creativa”.
Según explicó, resistir no significa únicamente soportar las dificultades, sino desarrollar respuestas productivas y tecnológicas.
Como ejemplos mencionó la producción de vacunas cubanas durante la pandemia, el desarrollo de agricultura urbana y suburbana, la agroecología, la investigación científica y las políticas de defensa.
También destacó que Cuba continúa formando estudiantes extranjeros.
Informó que en el último curso universitario se graduaron 30,185 jóvenes profesionales, entre ellos 735 estudiantes procedentes de 62 países.
Entre los graduados mencionó a más de una veintena de médicos palestinos y cinco médicos estadounidenses.
Internacionalismo y América Latina
Otro de los grandes ejes del discurso fue la política internacionalista impulsada durante el Gobierno de Fidel Castro.
Díaz-Canel recordó la participación cubana en África, el respaldo histórico a movimientos anticoloniales y la cooperación médica internacional.
Destacó especialmente el papel de Fidel Castro y del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez en la construcción de proyectos de integración latinoamericana durante las primeras décadas del siglo XXI.

Mencionó iniciativas como el ALBA, Petrocaribe, la Operación Milagro, el método de alfabetización “Yo sí puedo”, la Escuela Latinoamericana de Medicina y el Contingente Internacional de Médicos Henry Reeve.
Según Díaz-Canel, estos programas representaron una alternativa de cooperación basada en principios de solidaridad y justicia social.
La juventud, llamada a asumir el relevo
En la parte final de su intervención, Díaz-Canel dirigió un mensaje especial a los jóvenes cubanos.
Recordó la importancia que Fidel Castro concedía a la juventud y sostuvo que las nuevas generaciones deberán participar directamente en las transformaciones económicas y sociales necesarias para superar la crisis.
Entre los grandes desafíos mencionó la producción de alimentos, la transición energética, la sustitución de importaciones, la modernización económica, el desarrollo científico y tecnológico y la creación de mayores niveles de bienestar.
Según el mandatario, la Revolución deberá confiar nuevamente en los jóvenes para enfrentar esos desafíos.
“Fidel no pertenece solamente a Cuba”
Díaz-Canel sostuvo además que el legado de Fidel Castro trasciende las fronteras cubanas.
Pidió a los participantes extranjeros en el coloquio convertirse en defensores internacionales de la posición cubana frente a las sanciones estadounidenses.
Los convocó a impulsar campañas contra el bloqueo, promover proyectos de cooperación científica y cultural, establecer redes de comercio y solidaridad y cuestionar lo que describió como campañas de desinformación.

También propuso profundizar el debate sobre el llamado “socialismo del siglo XXI”.
Planteó preguntas como cómo construir poder popular en la era digital, cómo combinar planificación centralizada con autonomía territorial y cómo enfrentar el cambio climático desde una perspectiva socialista.
Un discurso de continuidad política
La conferencia terminó convirtiéndose en mucho más que una evocación histórica de Fidel Castro.
Díaz-Canel utilizó el centenario para reafirmar la continuidad ideológica del Gobierno cubano y presentar los actuales problemas económicos y políticos como parte de una nueva etapa de resistencia.
El presidente reconoció explícitamente la gravedad de la situación interna, pero dejó claro que la respuesta de su Gobierno no será abandonar el modelo socialista.
Por el contrario, defendió una estrategia de reformas económicas limitadas, mayor producción nacional, innovación tecnológica, participación de actores estatales y no estatales y preservación del control político del Partido Comunista.
En ese sentido, una de las ideas que mejor resume su mensaje fue que el centenario de Fidel no debe entenderse como el cierre de una época.
Para Díaz-Canel es exactamente lo contrario: debe funcionar como un nuevo punto de partida.
“¡No basta con recordarlo, hay que estudiarlo! ¡No basta con admirarlo, hay que emularlo!”, afirmó.
El presidente cerró su intervención reafirmando que Cuba continuará resistiendo las presiones externas.
Retomando una formulación histórica de Fidel Castro, declaró que la isla debe mantenerse como ejemplo de “una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas”.
Y terminó con una frase destinada claramente a convertirse en uno de los mensajes centrales de las celebraciones del centenario:
- “Fidel es un país, Fidel es Cuba”.