Desde el Norte. Los motivos de la iniciativa. Por Rubén Moreira Valdés

Desde el Norte.  Los motivos de la iniciativa.  Por Rubén Moreira Valdés

La revocación de mandato es una institución que materializa el derecho del ciudadano a remover a la autoridad que ha incumplido con las expectativas. No deja de ser polémica e incluso peligrosa para la democracia, pero con algunas reglas y excepciones puede tener márgenes de utilidad.

La revocación llegó de la mano de López Obrador, quien la propuso cuando buscaba el voto. En los primeros días de su gobierno mandó a las cámaras la iniciativa; él pensaba empatarla con su elección intermedia. El legislador la corrigió y la puso en una fecha distinta a los comicios regulares, para ser específicos, al cuarto año. El mandatario, de eso hay muchas evidencias, se “organizó” la revocación y con ella practicó movilizaciones y toda una narrativa de engaño. El tabasqueño cometió un fraude a la ley.

Hace unos días ingresó al Senado una iniciativa de la jefa del Ejecutivo mexicano con una propuesta para hacer coincidir los procesos de revocación de mandato y las elecciones intermedias federales. No solo eso, de aprobarse el cambio, la autoridad sometida a revocación tendría derecho a promoverse.

En términos claros, mientras candidatos a gobernadores, diputados, alcaldes y hasta jueces están en la contienda, la presidenta puede hacer campaña para no ser “removida” del cargo. No es difícil llegar a la conclusión de que esa actividad favorece a su partido o, cuando menos, distorsiona el proceso electivo regular.

El Partido del Trabajo, aliado hasta ahora del régimen, mostró su inconformidad con la propuesta y es clara su reticencia; esto se debe a la enorme posibilidad de que la distorsión provocada por la campaña de la presidenta los afecte. En el caso de los partidos de la oposición, su negativa pasa por otras irregularidades detectadas.

¿Qué razones hay para la iniciativa? Tengo dos que recolecté del mundillo político.

  1. Ante la duda de que los candidatos de Morena sean derrotados, el régimen decidió intervenir en los comicios.
  2. El grupo cercano de la presidenta teme que para 2028 se organice una revocación y la mandataria quede en manos de otros personajes de su partido. Así que prefieren unir la suerte de ella a la del partido.

Estas u otras razones no son válidas para generar narrativas falsas y polarizantes, y mucho menos para interferir de manera tan descarada en los procesos electorales. Veamos qué sucede en nuestra cada vez más bananera democracia.

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