Desde el Norte. 16 a 0. Por Rubén Moreira Valdez

Desde el Norte. 16 a 0. Por Rubén Moreira Valdez

Pasan los días y Morena no digiere la derrota sufrida en Coahuila. La diferencia fue de dos a uno y, en algunos distritos, de mucho más. El miércoles se realizaron los cómputos distritales y el partido guinda organizó a sus huestes para desestabilizarlos.

Me dice un aguerrido militante de ese partido que esperaban recuperar votos y “descubrir” irregularidades, lo que, por cierto, no sucedió. Por el contrario, resulta que aumentó la diferencia en el número de sufragios.

El partido fundado por Andrés Manuel López Obrador ya no es la estrella inmaculada y triunfante que presumen algunos de sus fanáticos. Se encuentra abollado por un infinito número de escándalos y por los malos resultados del gobierno. Es importante aclarar que las dificultades de la actual administración son, en esencia, producto de la herencia que recibió de la anterior. Los problemas estallan como bombas de tiempo y poco se puede hacer para evitarlo.

En ese contexto se realizó lo que se conoce como “una elección huérfana”. Son los únicos comicios en 2026 y eso, a mi juicio, le permite al elector decidir sin distractores nacionales y concentrarse en la realidad local, en sus necesidades, aspiraciones e intereses. El proceso no tuvo reflectores durante su desarrollo hasta el día de la votación, cuando empezaron a fluir los resultados y el país conoció la “blanqueada” que le propinaron al partido oficial. Por cierto, en las elecciones más recientes, Veracruz, Durango y la de Coahuila, la constante es la caída en las preferencias por ese instituto político.

Decía mi abuela: “el que se enoja pierde, pero también el que pierde se enoja”, y esto es lo que pasa en estos momentos. Hay razones para lo sucedido y se conjugan locales y nacionales. Unas contextuales y otras históricas y propias de una sociedad como la coahuilense. Van las que distingo:

Primera. Una sociedad con una alta cultura cívica y democrática. Coahuila tiene una alta escolaridad y acceso a la información proveniente de múltiples medios. Además, cuenta con una tradición electiva muy interesante y personajes legendarios que lucharon por el sufragio efectivo.

Segunda. Un gobierno local efectivo y con buenos números. La elección intermedia representa una evaluación para las autoridades y Manolo Jiménez Salinas salió con un cien. La entidad es una isla de paz, concordia, empleo formal y desarrollo.

Tercera. La dirigencia nacional del PRI, encabezada por Alejandro Moreno y Carolina Viggiano, posicionó al partido como un opositor eficaz y, por lo tanto, receptor del voto inconforme que busca opciones confiables.

Cuarta. Los problemas ya relatados del gobierno federal morenista. Pero también el evidente expolio que realiza el centralismo rampante del gobierno federal sobre los recursos que se generan en las entidades. Coahuila, al igual que otros estados, aporta mucho a la federación y ve regresar poco a su territorio. Peor aún, los errores del régimen nacional restan competitividad a su economía.

Hay que reconocer que un triunfo no garantiza un futuro distinto, pero da esperanza y llama a una reflexión profunda para ganar en el 27 y a explorar temas como el de una coalición opositora.

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