Contradicciones. Nuevos gastos familiares; el costo de estar conectado Por Ricardo Monreal Ávila.

Contradicciones. Nuevos gastos familiares; el costo de estar conectado Por Ricardo Monreal Ávila.

Hace apenas dos décadas, una familia podía pagar televisión, teléfono y quizá una conexión básica a internet. Hoy, para ciertos hogares, la factura tecnológica es mucho más amplia: internet de mayor velocidad, telefonía móvil, streaming, música, almacenamiento en la nube, videojuegos, aplicaciones y servicios dentro de las redes sociales.

Los datos en nuestro país son contundentes. La ENDUTIH (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de TIC en Hogares) 2025 del INEGI señala que 78.3 por ciento de los hogares del país contaba con internet, el doble que, en 2015, cuando eran 39.1 por ciento. Además, que 84.6 por ciento de las personas de seis años o más utilizó teléfono celular, y 36.4 por ciento de los hogares contaba con algún servicio de streaming, cuatro puntos más que un año antes. La conexión dejó de ser un lujo para convertirse en parte de la infraestructura cotidiana.

Pero conectarse ya no significa simplemente contratar internet. También queremos más velocidad para televisores inteligentes, computadoras, videojuegos, videollamadas, trabajo, clases y varios teléfonos conectados al mismo tiempo.

Para 2022, los hogares mexicanos destinaban 4.9 por ciento de su gasto a servicios de comunicación: alrededor de mil 952 pesos trimestrales en promedio. La categoría incluía telefonía celular, internet y paquetes de comunicaciones, pero con el traslado a streaming y plataformas digitales de casi todos los partidos de futbol, series, películas, etc., ese gasto destinado por las familias mexicanas pudo haberse duplicado fácilmente en estos últimos cuatro años.

Una familia puede tener una subscripción a Netflix, Disney+, Prime Video, HBO Max, Spotify y alguna plataforma deportiva. Cinco suscripciones de 200 pesos equivalen a mil pesos mensuales y 12 mil pesos al año. En México, Disney+ maneja planes de 159, 259 y 339 pesos mensuales, mientras Spotify Premium tiene un plan individual de 139 pesos. Solo una combinación de ambos puede llegar a 478 pesos mensuales: más de cinco mil 700 pesos al año.

Como ejemplo de los alcances de esta tendencia en crecimiento podemos observar el consumo en países como Estados Unidos, donde Deloitte reportó que los hogares estadounidenses suscritos a servicios de video gastaban en promedio 69 dólares mensuales, frente a 61 dólares un año antes. Son 828 dólares anuales; a 17 pesos por dólar, unos 14 mil 76 pesos. Las generaciones Y (millennials) y Z promedian cinco servicios de streaming de video.

El mercado mundial es gigantesco. Ampere Analysis estimó que los ingresos globales por suscripciones de streaming alcanzaron los 157.1 mil millones de dólares en 2025, un 14 por ciento más que un año antes y más del triple de los aproximadamente 50 mil millones de 2020. Estados Unidos concentró cerca de la mitad de esos ingresos.

Y las empresas entendieron que se pueden comercializar otros rubros además de la propia suscripción; es decir, pagar no evita los anuncios. Deloitte encontró en 2026 que 68 por ciento de los hogares estadounidenses suscritos a streaming tenía al menos un servicio con publicidad, frente a 54 por ciento en 2025.

Las redes sociales también entraron en esta economía. Por ejemplo, Facebook e Instagram ofrecen Meta Verified mediante una suscripción que añade beneficios y herramientas para determinadas personas usuarias y creadoras.

El cambio de fondo es que dejamos de comprar productos para pagar acceso permanente. Antes podíamos comprar una película, un disco o un videojuego. Hoy pagamos cada mes para acceder a catálogos, herramientas, almacenamiento y comunidades.

La nueva factura tecnológica es silenciosa porque muchos cargos son automáticos. Ante ello, en México aprobamos una ley click to cancel (un clic para cancelar), que hace mucho más fácil a las personas usuarias ajustar sus suscripciones según su presupuesto, en cualquier momento, sin penalizaciones y en forma tan accesible como fue la contratación.

Internet, celular, streaming, música, nube, videojuegos y redes sociales pueden representar cientos o miles de pesos al mes sin que una sola compra parezca extraordinaria, pero la suma de ellas sí llega a afectar la economía de las familias.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
X: @RicardoMonrealA

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