Contradicciones. Nueva York bajo la administración Mamdani. (1 de 2). Por Ricardo Monreal Ávila

Contradicciones. Nueva York bajo la administración Mamdani. (1 de 2). Por Ricardo Monreal Ávila

Nueva York bajo la administración Mamdani: primeras acciones y grandes desafíos

En los primeros minutos del 2026 Nueva York vivió un punto de inflexión de sus códigos del poder político. En las entrañas de la metrópoli, en el andén de la mítica y clausurada estación del metro Old City Hall, un joven de 34 años, musulmán, nacido en Uganda y adscrito al socialismo democrático, colocó su mano sobre el Corán para jurar como el alcalde número 112 de la gran urbe.

Con ese telón de fondo, y lejos de los salones financieros, Zohran Mamdani pareció condensar el mensaje político de su ascenso: gobernar desde la experiencia cotidiana de quienes sostienen la vida de la ciudad, no solo desde los circuitos tradicionales del poder económico.

Toda transformación con vocación de fondo suele generar resistencias. A casi cinco meses de haber asumido la conducción de la Gran Manzana, el experimento gubernamental de Mamdani se ha convertido en un escenario político observado dentro y fuera de los Estados Unidos. Su administración encarna un dilema entre el pragmatismo que exige la gobernanza de una urbe global y la defensa de los derechos sociales.

El análisis de este fenómeno nos obliga a mirar más allá de la polarización inmediata y superficial de las redes sociales. Para comprender el verdadero alcance, las contradicciones y los posibles límites de la administración Mamdani, es indispensable revisar las raíces históricas que nutren su mandato y examinar los desafíos que enfrenta hoy la metrópoli neoyorquina.

La pregunta de fondo es sencilla, pero categórica: ¿puede una ciudad global responder de forma equilibrada y sostenida a las demandas de justicia social?

Esta es la crónica y el examen de una ciudad que intenta reinventar su propio destino y que abre una discusión que también importa a México y a América Latina: cómo gobernar las grandes metrópolis cuando el mercado, por sí solo, ya no alcanza para ordenar la vida urbana.

La ciudad que explica a Mamdani

Zohran Kwame Mamdani llegó a la alcaldía de Nueva York con una biografía poco común para la política local tradicional. Antes de ser alcalde fue asambleísta estatal y trabajó en temas de vivienda, experiencia que colocó la crisis habitacional en el centro de su agenda.

Su ascenso no solo se explica por su identidad y trayectoria, sino porque planteó respuestas concretas al deterioro de las condiciones materiales de vida en una ciudad cada vez más costosa.

La ciudad de Nueva York usualmente se asocia con Wall Street, los mercados globales y la innovación. Es una metrópoli que atrae talento, turismo, tecnología, inversión y capitales de muy diverso origen. También conserva una memoria de intervención pública en diversos ámbitos, como el metro, parques, vivienda social, hospitales municipales, y otros servicios urbanos que permitieron a generaciones de trabajadores habitar una ciudad exigente, pero posible.

Durante las últimas décadas, esa promesa de inclusión se fue debilitando frente a una presión inmobiliaria creciente. El dinamismo económico fortaleció la base fiscal y proyectó a Nueva York como una de las plazas más competitivas del planeta. Sin embargo, la producción de vivienda no acompañó el ritmo del crecimiento del empleo ni de la demanda urbana. Entre 2011 y 2023, Nueva York agregó 895 mil empleos, pero incrementó su oferta de vivienda en solo 353 mil unidades.

Al cierre de 2025, de acuerdo con un análisis basado en datos oficiales de las 50 mayores áreas metropolitanas del país, Nueva York registró el mayor aumento absoluto en la renta justa de mercado para unidades de una recámara.

Entre el año fiscal 2021 y el año fiscal 2026, el alquiler de este tipo de vivienda en el área metropolitana de Nueva York pasó de 1,801 a 2,655 dólares, un incremento de 47.4%. El estudio referido también señala que la ciudad está habitada mayoritariamente por inquilinos, ya que un 69% de los hogares son rentados, en comparación con el promedio nacional del 35%.

El incremento desmesurado de las rentas fue el detonante de una inconformidad más amplia, alimentada por otras presiones cotidianas como el cuidado infantil fuera del alcance de muchas familias, el transporte público costoso y lento, alimentos cada vez más caros, salarios insuficientes frente al costo real de vida, preocupación por la seguridad, y malestar ante abusos de propietarios de vivienda o procesos de gentrificación.[9] Todo ello terminó por sembrar las condiciones para un posible vuelco en las elecciones previstas para finales de 2025.

Mamdani logró articular todas estas demandas y presentó una plataforma concreta de gobierno que le aseguró la victoria.[10] Su llegada al poder abrió, desde el primer día, una contradicción de fondo. El nuevo alcalde ganó con un mandato social de urgencia, pero comenzó a gobernar una ciudad cuya arquitectura fiscal, regulatoria y política depende de equilibrios complejos con el Gobierno federal y estatal, el sector privado, los sindicatos, los propietarios y una ciudadanía diversa, atravesada por visiones distintas sobre el futuro urbano.

La defensa progresista del proyecto Mamdani

En el discurso con motivo de sus primeros cien días como alcalde de la ciudad, Mamdani comunicó los logros de su administración y defendió su “política de baches”, una versión contemporánea del llamado “socialismo de alcantarillas” o “sewer socialism“.

Este término nació como una expresión despectiva contra los socialistas municipales de Milwaukee, a quienes se acusaba de preocuparse más por drenajes, agua limpia, parques, vivienda, transporte y administración honesta que por la retórica revolucionaria. Sin embargo, estos socialistas municipales, que dominaron la política de Milwaukee de 1910 a 1960, demostraron que el gobierno local podía transformar la vida cotidiana desde la provisión disciplinada de servicios públicos.

La experiencia de Milwaukee dejó una lección que hoy vuelve a tener resonancia. Como explicó Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York durante la Gran Depresión: “No hay una manera republicana o demócrata de recoger la basura”.

La idea es sencilla: los servicios básicos de una ciudad no son simples accesorios administrativos o políticos, sino que constituyen la base material de sus habitantes.

Bajo esa lógica, la plataforma de Mamdani se articuló en torno a una agenda de asequibilidad urbana, con propuestas concretas como el congelamiento de rentas, incremento del salario mínimo a 30 dólares por hora hacia 2030, una mayor seguridad comunitaria, salud, bibliotecas, clima, escuelas verdes, protección a grupos vulnerables, apoyo a pequeños negocios y defensa local frente a decisiones federales adversas.

No obstante, el verdadero alcance del socialismo democrático neoyorquino se percibió en tres de sus propuestas más ambiciosas. La primera fue de justicia social redistributiva, que planteó cambios fiscales dirigidos a los sectores más acaudalados.

El primero de ellos fue un impuesto adicional fijo de 2%, dirigido al percentil más rico de neoyorquinos; el segundo, elevar la tasa impositiva corporativa máxima para igualarla a la de Nueva Jersey, de 11.5%. Estos dos planteamientos requerían necesariamente interlocución y autorización del gobierno estatal.

La segunda propuesta transformadora de Mamdani fue un plan diseñado para desmantelar trabas burocráticas y normativas tradicionales, con el objetivo de promover la edificación masiva y acelerada de vivienda asequible bajo la rectoría pública.

Por último, está la democratización de la economía de servicios esenciales. Esta categoría contiene proyectos que desafían a los monopolios privados, tales como el establecimiento de una red de supermercados de propiedad estatal; transporte público más rápido y gratuito para toda la ciudadanía; y la construcción de infraestructura para el cuidado infantil sin costo.

Al 20 de mayo de 2026, la administración Mamdani ha emitido al menos 16 órdenes ejecutivas ordinarias y algunas órdenes de emergencia relacionadas con refugios y condiciones climáticas. Dentro de las instrucciones más importantes está la 03, que revitalizó a la oficina municipal encargada de proteger a inquilinos y la convirtió en órgano coordinador frente a propietarios negligentes y deshonestos, condiciones inseguras o prácticas ilegales.

Otra orden de importancia es la 05, que crea un grupo de trabajo interinstitucional para optimizar procedimientos con miras a acelerar el desarrollo equitativo (SPEED, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa busca promover estrategias para racionalizar y agilizar los procesos administrativos y de concesión de permisos para la construcción de viviendas asequibles.

En abril de 2026 se publicó un amplio paquete de reformas para acelerar la construcción de viviendas asequibles en toda la ciudad de Nueva York.

La tercera orden relevante es la 15, que creó una oficina encargada de coordinar programas de prevención de violencia, salud mental comunitaria, atención a víctimas, prevención de crímenes de odio y violencia doméstica o de género.

La administración sostiene que en los primeros tres meses se registraron niveles históricamente bajos de homicidios y tiroteos.[19] Aunque este dato es políticamente relevante, el corto tiempo transcurrido no permite atribuir causalidad plena a la nueva estructura de seguridad comunitaria.

Ya en el gobierno, la propuesta de las dos contribuciones dirigidas a los sectores con mayor capacidad contributiva se complementó con una tercera vía: el impuesto pied-à-terre (del francés pie a tierra), que consiste en gravar residencias de lujo con un valor superior a los cinco millones de dólares, que no constituyen vivienda principal.

Este paquete de proyectos debió pasar por una negociación con la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, quien ofreció a Mamdani una salida intermedia. Hasta ahora, el gobierno estatal no ha incorporado los planteamientos originales de las dos contribuciones propuestas por el alcalde en su campaña y solo ha dado respaldo al impuesto pied-à-terre.

La propia gobernadora presentó la formulación del impuesto pied-à-terre como una vía para contribuir a la reducción del déficit de la ciudad de Nueva York sin trasladar la carga fiscal a los residentes habituales. Mencionó una recaudación estimada de al menos 500 millones de dólares anuales, equivalentes al 1.3% del impuesto municipal a la propiedad, proyectado para 2026.

La medida afectaría a unas 10 mil propiedades y fue incorporada en la propuesta del paquete de ingresos para el año fiscal 2027, aunque todavía no se saben los detalles de su aplicación y requerirá la aprobación de ambas cámaras de la Legislatura estatal y la firma de la gobernadora en el paquete presupuestal final.

Finalmente, la promesa de congelar rentas se encuentra en una fase decisiva, pero aún no consumada. La Rent Guidelines Board aprobó rangos preliminares de 0% a 2% de aumento para contratos de un año y de 0% a 4% para contratos de dos años, aplicables a partir de octubre de 2026. Esto mantiene viva la posibilidad de una congelación, pero no la garantiza. La decisión final será tomada el 25 de junio de 2026, después de audiencias públicas.

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