Contradicciones. Irán: entre la disuasión y la negociación. Por Ricardo Monreal Ávila

Contradicciones. Irán: entre la disuasión y la negociación. Por Ricardo Monreal Ávila

El cese al fuego alcanzado tras varias semanas de conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel redujo la intensidad de la confrontación, pero no resolvió las causas estructurales de la crisis.

En los últimos días, sin embargo, se abrió una ventana diplomática más concreta para convertir esa pausa militar en una ruta política. Reportes de prensa señalan que Washington y Teherán discuten un memorándum de entendimiento de 14 puntos que podría formalizar el fin de la escalada y abrir un periodo de 30 días para negociar un acuerdo más amplio sobre el estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní y el levantamiento gradual de sanciones. Se trata del acercamiento más concreto entre las partes desde el inicio de la guerra.

Estrategias, objetivos y presiones

Estados Unidos ha combinado despliegue militar en la región con la apertura de canales indirectos de comunicación, al tiempo que enfrenta límites políticos e institucionales domésticos. Bajo la War Powers Resolution, una operación militar no autorizada por el Congreso debe recibir aval legislativo después de 60 días de hostilidades.

En este marco, el presidente Donald Trump envió una carta al Congreso en la que sostuvo que las acciones bélicas habían terminado. Esta misiva buscó justificar que el plazo legal dejara de correr, sin desmontar la presencia militar estadounidense en la región.

Varios legisladores cuestionaron esa lectura en un contexto de creciente desgaste interno. Una encuesta reciente mostró que 62 por ciento de los estadounidenses desaprueba la conducción presidencial de la acción militar contra Irán y 59 por ciento considera que fue un error usar la fuerza.

Además, la crisis ha profundizado divisiones dentro del propio campo republicano: figuras asociadas al universo MAGA, como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene, han criticado la operación por contradecir la promesa de “America First”, mientras que la senadora republicana Susan Collins apoyó una medida para limitar la participación militar mediante la War Powers Resolution.

Israel, por su parte, mantiene una lectura más escéptica del cese al fuego y permanece alerta ante un posible colapso de las conversaciones. Desde su perspectiva, una pausa táctica no resuelve el problema si Irán conserva la capacidad de reconstruir su infraestructura militar y nuclear.

Por ello, su estrategia combina la aceptación de la tregua con la disposición a continuar acciones para limitar el margen de acción de Teherán. Hasta ahora, Israel ha respetado la interrupción del conflicto directo con Irán, pero no ha abandonado operaciones en el Líbano, frente a Hezbolá, aunque se han reportado señales de conversaciones en ese frente.

Irán, en tanto, parece apostar por una estrategia de resistencia prolongada, pero con apertura táctica a negociar. Como he señalado en artículos anteriores, su objetivo central no es una victoria militar convencional, sino la supervivencia del régimen, la preservación de capacidades de represalia y la obtención de alivio económico sin asumir una capitulación pública.

Por eso combina presión indirecta, capacidades asimétricas y negociación escalonada. La discusión de una posible moratoria al enriquecimiento de uranio, junto con el levantamiento gradual de sanciones y la liberación de activos congelados, es señal de que Teherán podría aceptar concesiones si obtiene garantías suficientes. Sin embargo, las divisiones internas y el peso de los sectores duros de la Guardia Revolucionaria pueden dificultar cualquier acuerdo.

Las posiciones de los tres actores siguen siendo difíciles de conciliar, pero la negociación en curso muestra un terreno mínimo de intercambio. Estados Unidos busca limitar de forma verificable el programa nuclear iraní y preservar capacidad de presión sin sostener una guerra prolongada.

Irán pretende un alivio gradual de sanciones, liberación de fondos congelados, reconocimiento acotado de su programa nuclear civil y garantías frente a nuevos ataques.

Israel, aunque mantiene una postura más escéptica, propone que cualquier acuerdo impida la recomposición acelerada de las capacidades militares y nucleares iraníes. Ahora, estas posturas ya no aparecen sólo como demandas paralelas, sino como puntos de un posible entendimiento.

Diplomacia y ventana de negociación

A diferencia del periodo posterior al acuerdo nuclear de 2015, todavía no hay un instrumento vigente que establezca límites verificables al programa iraní ni mecanismos robustos de supervisión. Esto aumenta el riesgo de errores de cálculo porque cada actor interpreta de manera distinta los movimientos del otro.[13] Esta ambigüedad ya se observa en incidentes marítimos recientes y acusaciones cruzadas en el Golfo, que tensan la tregua.

Los canales indirectos, facilitados por países como Omán, Qatar, Turquía y Pakistán, han permitido encontrar un cauce para la discusión del memorándum mencionado entre Washington y Teherán.

La propuesta más reciente contempla cerrar la fase militar y abrir 30 días de negociación sobre tres ejes: libre tránsito por el estrecho de Ormuz, límites al programa nuclear iraní y levantamiento progresivo de sanciones. La duración de la moratoria al enriquecimiento de uranio aún está por definirse. Esto no equivale a un acuerdo final, pero sí ofrece una base inicial para ordenar la negociación.

La dimensión marítima se ha convertido en el punto más urgente de las conversaciones. Estados Unidos lanzó Project Freedom —presentado como una operación para guiar embarcaciones comerciales varadas en Ormuz—, pero poco después el presidente Trump decidió pausarla. Esta decisión no equivale a distender el frente marítimo, dado que Washington mantiene otras medidas coercitivas, incluida su presencia naval frente a Irán.

La situación en el estrecho también se discute en el plano multilateral. Estados Unidos y los países del Golfo impulsan en Naciones Unidas una resolución para garantizar la libertad de navegación, exigir a Irán el cese de ataques contra embarcaciones y la divulgación o remoción de minas.

Naciones europeas como Bélgica, Países Bajos y Francia también han señalado capacidades de desminado que podrían contribuir a asegurar el paso marítimo cuando existan condiciones operativas y políticas para hacerlo.

La experiencia comparada aporta elementos de cautela frente a la tregua. Diversos estudios muestran que los ceses al fuego tienen más posibilidades de sostenerse cuando se conectan con procesos políticos y mecanismos claros para procesar violaciones.

En el caso iraní, la pausa podrá conducir a un proceso sostenible si se vincula con una negociación verificable sobre el programa nuclear, las sanciones y la seguridad regional.

Posibles escenarios

A partir de esta configuración, pueden identificarse tres escenarios. El primero es una contención prolongada con negociación intermitente: el cese al fuego se mantiene, pero las partes avanzan lentamente y con episodios de tensión hacia un marco de entendimiento más amplio.

El segundo es la ruptura de la tregua. Esta opción parece menos probable en el corto plazo por el costo acumulado para las partes, pero no puede descartarse si fracasan las conversaciones o si un incidente en Ormuz obliga a una respuesta militar.

El tercero, más plausible que en semanas previas, es que el memorándum abra paso a una negociación escalonada: primero, formalización del fin de hostilidades y normalización gradual del tránsito por Ormuz; después, límites verificables al programa nuclear, alivio de sanciones y garantías mínimas para las partes.

Por primera vez desde el inicio de la guerra, el cese al fuego empieza a perfilarse como un posible punto de entrada a una salida política. Su viabilidad dependerá menos de la declaración formal de la tregua que de la capacidad de las partes para administrar incidentes, sostener canales de comunicación y convertir la presión acumulada en compromisos verificables.

La disuasión puede contener una nueva escalada, pero no sustituye a la diplomacia: sólo un proceso sostenido puede transformar el equilibrio de fuerzas en un arreglo duradero.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista.