Contradicciones. 475 años de una universidad que ha ayudado a construir México. Por Ricardo Monreal Ávila
A propósito de los 475 años de la fundación de nuestra Máxima Casa de Estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, quiero hacer una pequeña reflexión de lo que en realidad representa esta institución para el país y para el mundo, donde ya ha dejado un legado en el ámbito académico y cultural.
Para tener una idea de la importancia de esta universidad, recordemos que cuando fue fundada nuestro país todavía no existía como nación independiente. Desde entonces, atravesó el Virreinato, la Independencia, la Reforma, la Revolución y la construcción del México contemporáneo. La Universidad cambió con la sociedad y también contribuyó a transformarla.
La UNAM es una de las instituciones públicas de educación superior con mayor matrícula y de las más grandes en América Latina. En el ciclo 2025-2026 cuenta con 371 mil 594 estudiantes y 43 mil 32 docentes. Su oferta académica comprende 134 carreras con 253 opciones educativas, además de programas de especialización, maestría y doctorado.
Pero una universidad no se mide únicamente por quienes ocupan sus aulas. En 2025 egresaron 32 mil 419 estudiantes de licenciatura y 29 mil 450 de bachillerato. Ese mismo año se graduaron 10 mil 447 especialistas, maestros y doctores. Son decenas de miles de personas que llevan sus conocimientos y vocación a, entre otros ámbitos, hospitales, escuelas, empresas, laboratorios, instituciones públicas, medios de comunicación y organizaciones sociales.
Existe además una dimensión menos visible: la educación como mecanismo de movilidad y justicia social. Durante el ciclo 2025-2026, 340 mil 937 estudiantes recibieron becas o apoyos. Para miles de jóvenes, esto representa la posibilidad de continuar con sus estudios y ampliar sus oportunidades.
Romper con la barrera del acceso al conocimiento y a la preparación de primer nivel es prioritario para nuestro país, por eso este gobierno tiene como pilar central de desarrollo el impulso a los jóvenes a través de estos apoyos sociales.
El impacto de nuestra universidad no termina en las aulas. En 2025, sus investigadoras e investigadores publicaron 4 mil 533 artículos especializados en revistas nacionales e internacionales arbitradas. En humanidades se publicaron 205 libros y 1,134 capítulos. La cultura alcanzó a casi dos millones de personas mediante 11 mil 236 actividades.
Estas cifras muestran que la UNAM no solamente forma profesionistas, ya que también produce conocimiento, preserva la cultura —y nuestra cultura en particular—, impulsa la investigación y mantiene una relación permanente con la sociedad. Sus estudiantes, egresadas y egresados participan en múltiples ámbitos de la vida nacional y convierten el conocimiento universitario en decisiones, servicios, investigaciones, proyectos y soluciones.
Esta institución ha visto entre sus generaciones a talentosas escritoras y escritores, eminentes juristas, grandes profesionales de la medicina y políticos destacados, como nuestro expresidente Andrés Manuel López Obrador y también nuestra actual Presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo.
Yo también tuve el honor de poder recibir mi educación superior dentro de sus emblemáticos muros y ahí dedico hoy parte de mi tiempo para, a través de las clases que imparto a nivel posgrado, regresar un poco de lo que esta gran casa de estudios me dio, y debo decir que es una de las actividades que me llenan de energía y orgullo para continuar con mi carrera política.
Por eso, celebrar 475 años no significa solamente mirar al pasado. Significa reconocer a una institución que ha acompañado la evolución de México y pensar en su papel ante la inteligencia artificial, el cambio climático y los retos que aún tenemos como país.
Después de casi cinco siglos, la Universidad no es un edificio, un escudo o una colección de títulos. Es una comunidad que recibe el conocimiento de generaciones anteriores y tiene la responsabilidad de convertirlo en nuevas preguntas, ideas y posibilidades.
La historia comenzó en 1551. El siguiente capítulo está por escribirse.
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