Ceuta vive un fin de semana de nuevas protestas vecinales por la crisis migratoria
La tensión social provocada por la crisis migratoria volvió a trasladarse este fin de semana a las calles de Ceuta, donde vecinos de varias barriadas realizaron nuevas concentraciones para exigir más seguridad, el traslado de los migrantes que permanecen en zonas residenciales y soluciones para los miles de extranjeros, incluidos menores no acompañados, que continúan en la ciudad tras la entrada masiva registrada a finales de julio.
El principal foco de las movilizaciones ha sido Loma Colmenar, una de las barriadas donde el Gobierno habilitó la explanada conocida como el Embolsamiento para alojar temporalmente a migrantes.
Protestas en Loma Colmenar
El viernes 21 de agosto, residentes de distintas barriadas se concentraron frente a esas instalaciones mientras continuaban llegando migrantes trasladados desde otros puntos de Ceuta.
Los manifestantes denunciaron que la Delegación del Gobierno habría incumplido los compromisos que, según ellos, había adquirido con los vecinos sobre quiénes serían alojados en esas instalaciones.

Entre las pancartas podían leerse mensajes como “Estamos al límite, soluciones ya”, “Loma Colmenar también es Ceuta”, “Unión Europea SOS” y el lema que se ha convertido en uno de los principales símbolos de las protestas de estas semanas: “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.
Los vecinos reclamaron que las personas que continúan durmiendo en calles, portales y espacios públicos sean trasladadas a instalaciones adecuadas, además de una reorganización de los recursos de acogida y una mayor presencia policial.
Al mismo tiempo, los convocantes quisieron distanciarse expresamente de las acusaciones de xenofobia.
“Rechazamos rotundamente que nuestras reivindicaciones puedan interpretarse como racistas o xenófobas”, señalaron durante el manifiesto vecinal.
También reclamaron que se preste especial atención a los menores migrantes en situación de vulnerabilidad.
Nueva concentración este domingo
Las protestas continuaron este domingo 23 de agosto. Vecinos de las promociones de 317, 170 y 226 VPO de Loma Colmenar volvieron a concentrarse en la avenida Cadi Iyad, frente a la explanada utilizada para alojar migrantes.

Los residentes exigieron seguridad, tranquilidad y medidas para recuperar la normalidad y denunciaron peleas nocturnas y problemas de convivencia en los alrededores del asentamiento.
Durante la movilización se realizó además una sentada que dificultó momentáneamente el tránsito de vehículos.
La concentración terminó registrando momentos de tensión, aunque los enfrentamientos fueron entre algunos de los propios manifestantes y no entre vecinos y migrantes. Agentes de la Policía Nacional tuvieron que intervenir para separar a varias personas.

Uno de los portavoces insistió durante el acto en que la protesta no pretende enfrentar los derechos de los residentes con los de los menores migrantes.
“Queremos que se proteja a los menores y, al mismo tiempo, se garantice la seguridad y la convivencia de nuestros vecinos”, afirmó.
Los residentes advirtieron que las movilizaciones continuarán si las administraciones no ofrecen una respuesta.
El malestar se extiende a otras barriadas
La preocupación no se limita a Loma Colmenar. Este sábado, la Asociación de Vecinos de Poblado Regulares, Narváez Alonso y la calle Claudio Vázquez denunció públicamente problemas de convivencia, suciedad e inseguridad relacionados con grupos de migrantes que permanecen durmiendo en espacios públicos.

Los representantes vecinales denunciaron peleas y altercados y reclamaron mayor presencia policial, vigilancia y un refuerzo de los servicios de limpieza.
Sin embargo, también matizaron que sus demandas “no pretenden criminalizar a nadie por su procedencia”, sino recuperar la seguridad y unas condiciones dignas tanto para residentes como para los propios migrantes.
El malestar llega también al fútbol
La protesta social tuvo este sábado otro escenario: el estadio Alfonso Murube, durante el partido entre la AD Ceuta y la UD Las Palmas.

Ambos equipos saltaron al campo con camisetas con el lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, mientras el encuentro quedó marcado por reivindicaciones relacionadas con la situación que atraviesa la ciudad.
La AD Ceuta permaneció además sin jugar durante los primeros segundos del partido como gesto simbólico para llamar la atención sobre la crisis.