Arsenal. Si no hay pruebas, ¿por qué piden licencia? Por Francisco Garfias
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el momento más complicado desde que llegó a Palacio Nacional, el primero de octubre de 2024. No hablo de la inflación (4.59% en marzo de este año) o del precario crecimiento económico (-0.8% en el primer trimestre de 2026).
Tampoco de las fallidas y muy costosas obras magnas que le dejó AMLO (Tren Interoceánico, Tren Maya, refinería en Dos Bocas, Aeropuerto Felipe Ángeles…). Mucho menos de la violencia que, aun disminuida, sigue afectando gravemente a estados como Sinaloa, Michoacán, Guanajuato o Jalisco.
Me refiero a la petición de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York de detener, con fines de extradición, a un gobernador morenista en funciones, Rubén Rocha Moya, quien ya pidió licencia.
Pero también al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, también de licencia; un senador, Enrique Inzunza; un vicefiscal general, Dámaso Castro, otro más con licencia, y otros seis funcionarios del gobierno de Sinaloa.
Aquí me viene la pregunta. Si no hay pruebas y todo es un invento del Departamento de Justicia de Estados Unidos, ¿por qué se separaron del cargo? No hace sentido.
La Presidenta ha optado por utilizar la retórica nacionalista para responder a la solicitud de los gringos. Habló para la tribuna cuando dijo que “ninguna potencia va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”. Y fustigó a “esos que buscan la intervención extranjera, a los que hoy vanaglorian y defienden la injerencia, a los que aplauden a las televisoras extranjeras cuando hablan mal de Mexico…
“A ellos les decimos, con verdad y justicia (¿?), que quienes buscan el apoyo externo, por no tener apoyo popular en nuestro país, están destinados a la derrota.
“…A quienes piensan que la Presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota”.
La mandataria ha repetido verbalmente que no va a proteger políticos corruptos, pero ha pecado de omisa en otros casos que involucran a morenistas.
Ni una palabra dijo la Presidenta sobre lo que más daña a millones de mexicanos que viven con miedo, sufren asesinatos, secuestros, extorsiones, robos.
Ésa es la Batalla de Puebla que debe dar México en este siglo XXI. Ellos, los narcos, son los que han puesto de rodillas a muchos mexicanos, con la complicidad de las autoridades por acción u omisión. Usar la retórica nacionalista para defender a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios sinaloenses no ayuda al gobierno de Sheinbaum y sí daña la causa de Morena
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