Arsenal. Los destapes en Morena y la “crónica de una muerte anunciada”. Por Francisco Garfias.
Morena destapó oficialmente otras dos corcholatas para la elección de gobernador en dos entidades. En Guerrero quedó la senadora con licencia, Beatriz Mojica; y en Michoacán, el exfiscal Carlos Torres Piña.
En el caso de Michoacán podemos decir que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla le ganó la partida al senador Raúl Morón. Su delfín era precisamente Torres Piña, ex secretario de gobierno y fiscal de Michoacán.
El destape deja tensiones internas en Michoacán, estado donde se perfila una elección más competida de lo que el oficialismo esperaba.
Hay mediciones que hablan de un desgaste del gobierno estatal. El estado está marcado por la inseguridad y la violencia del crimen organizado. El parteaguas fue el asesinato, en Uruapan, del alcalde, Carlos Manzo, el 1º de noviembre del 2025.
No es necesario un sesudo análisis para señalar que Torres Piña está obligado a integrar al grupo de Morón para evitar la división en el guinda local.
En sus primeras declaraciones, Torres Piña insistió en que “no tiene padrinos, tiene un proyecto”. Puso énfasis en la unidad, pero la lectura política es que la victoria es del grupo que controla el gobierno del estado.
Pierde el grupo que apostaba por una figura más autónoma respecto de Bedolla y con mejores conexiones federales previas. La 4T en Michoacán queda, de momento, bajo el sello del gobernador en funciones.
En el caso Guerrero, Mojica dejó en el camino a Estela Damián, exconsejera Jurídica de la presidencia. Fue la propia Claudia Sheinbaum la que hizo público, hace meses, que Damián se iba para buscar la candidatura en Guerrero.
Eso ha dado pie ha que se especule que la presidenta se quedó sin candidata en uno de los estados más morenistas del país.
No sobra decir que el de Guerrero fue uno de los procesos internos más competidos, con alrededor de 20 aspirantes. Mojica lideraba las encuestas internas con un 24.1% de preferencia.
Entre otros perfiles destacados estaban Abelina López, alcaldesa con licencia de Acapulco; Karen Castrejón dirigente del PVEM y Pablo Amílcar Sandoval, ex diputado federal, además de Damián.
Abelina se inconformó con el resultado y no ocultó frustración. En el Salón Olmeca del WTC, donde se hicieron los destapes, declaró en tono profético: “Este es un parteaguas. Quien festeje, me parece que está festejando la crónica de una muerte anunciada”.
Dijo también que “ganaron las encuestas de papel, pero yo tengo la encuesta real”.
Hay tensión pues. Los morenos y sus aliados del PVEM están obligados a redoblar esfuerzos para recuperar la unidad en Guerrero. Ya lo dijo Beatriz Mojica: “Aquí no estorba nadie”.
La morenista seguramente se enfrentará, en la elección de gobernador, a Manuel Añorve. El coordinador de los senadores del PRI fue destapado ayer extraoficialmente, por el mismísimo Alito Moreno.
“Para nosotros, Manolo es la carta principal. No sólo sería un extraordinario candidato, sino el mejor gobernador que ha tenido Guerrero”, subrayó el jefe nacional del PRI, en declaraciones a la fuente del Senado.
El primer sorprendido del destape fue el propio Añorve. No se esperaba las palabras de Alito en ese escenario. Lo alcanzamos antes de que se metiera a las oficinas de su grupo parlamentario.
–¿Cómo viste tu destape? Le preguntamos.
–Somos tres en Guerrero. Alejandro Bravo, Pilar Badillo y yo– respondió.
Mención aparte merece el PT. A diferencia del PVEM, sus dirigentes nacionales no asistieron a los destapes de Mojica y Torres Piña.
Victoriano Wences Real, dirigente estatal del Partido del Trabajo en Guerrero, aseguró que ni siquiera los convocaron.
El gallo del partido de Alberto Anaya era Raúl Morón en Michoacán.
En las narices del INE van siete corcholatas que destapan anticipadamente. Son virtuales candidatos a otras tantas gubernaturas. Los llaman “Coordinadores de la Defensa de la Transformación” para doblar la Ley.
Ellos son: Nora Ruvalcaba, Aguascalientes; Pablo Gutiérrez Lazarius, Campeche; Rosy Bayardo, Colima; Santiago Nieto, Querétaro; e Imelda Castro, Sinaloa.
Les faltan 10 corcholatas: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
La Auditoría Superior de la Federación anda muy activa. En días pasados presentó una denuncia penal ante la FGR por la utilización de documentos apócrifos, falsificación de firmas y suplantación de servidores públicos de la institución.
Los sujetos denunciados solicitaban información a entes gubernamentales, incluso realzaban posibles actos de extorsión, según fuentes de la Auditoria.
Entre los documentos identificados existen comunicaciones que incluyen una firma falsificada que atribuyen ¡al Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández Palacios!
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