Arsenal. El caso Maru Campos y la hipocresía oficialista. Por Francisco Garfias.
Un doble discurso oficialista escuchamos ayer en la tribuna del Senado, donde se discutió la presencia de agentes gringos en el operativo para desmantelar un narco laboratorio en la Sierra Tarahumara de Chihuahua.
La hipocresía, disfrazada de retórica nacionalista, llevó a los morenos a plantear, como lo hizo la senadora Malú Micher, el desafuero de la gobernadora panista, Maru Campos, a quien llamó “Lady CÍA”.
La bautizó así por combatir el narcotráfico con la colaboración de los agentes estadunidenses, sin avisar al gobierno de la transformación.
“Esa señora tiene que ser desaforada”, sintetizó.
El morenista Félix Salgado Macedonio sugirió incluso que le apliquen a Maru Campos las sanciones que prevé la Ley por “traición a la patria”: de cinco a cuarenta años de cárcel.
Pareciera que Morena y sus rémoras prefieren un cartel soberano en la sierra, que un agente extranjero ayudando a desmantelarlo.
Queda claro que al oficialismo le entra la amnesia o enmudece cuando se trata de faltas cometidas por gobernadores o figuras de la cuarta transformación.
“Es verdaderamente esquizofrénico que, por un lado, toleran a sus narco-gobernadores y narco-gobernadoras y, por el otro, quieren quemar en leña verde a una gobernadora de oposición”, les dijo Ricardo Anaya, coordinador de la bancada azul en el Senado.
Dio ejemplos: Al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, le quitaron la visa hace un año. Se iba a reunir con El Mayo Zambada el día que mataron al diputado electo, Héctor Melesio Cuén. “Eso no les parece grave”, destacó.
“Tampoco les parece grave que a la gobernadora de Baja California (María del Pilar Ávila) le quiten la visa, y que su esposo esté acusado de encabezar una red de crimen organizado”.
Anaya se quedó corto. No mencionó a Hernán Bermúdez, ligado con Adán Augusto, a alcaldes detenidos por sus vínculos con criminales; a Cuauhtémoc Blanco, Cuitláhuac García…
Durante la sesión también vimos el ya tradicional agarrón entre Lilly Téllez y Gerardo Fernández Noroña.
El ex panista-morenista, Javier Corral, ex gobernador de Chihuahua, también probó las “mieles” de Téllez, luego se subirse a la tribuna para criticar a Maru y de paso raspar a nuestro compañero Ciro Gómez Leyva.
“Nos enteramos, a través del mercachifle de Ciro Gómez Leyva, que la gobernadora de Chihuahua no asistiría a la invitación que se le había realizado…”, dijo Corral, en referencia al adelanto de Ciro en su columna.
Añadió: “En su ausencia (de Maru) está retratado del desacato político, el desdén que la incompetencia y el fracaso de su gobierno brinda a la República”.
Sus palabras le picaron la cresta a Lilly, quien reviró:
“El charro frustrado de Corral, que no quiere hablar de los 100 millones de pesos que desvió del erario de Chihuahua. ¿Con qué cara viene a esta tribuna? Debería estar en la cárcel, pero Morena lo acogió para darle fuero”.
La mañana comenzó con la confirmación de que Maru Campos no asistiría a la “reunión de trabajo” a la que fue invitada por las comisiones de Puntos Constitucionales y de Seguridad Pública.
Hizo bien en no asistir. Era una celada. La querían linchar y sacar raja política, no escuchar sus explicaciones sobre la presencia de los agentes.
No hubo desacato. La gobernadora no tenía obligación de asistir. El Senado carece de facultades para llamarla a comparecer.
El mismísimo Ignacio Mier, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, dejó claro que no se creará ninguna comisión, ni transitoria, ni permanente, para investigar el caso Chihuahua.
“Es la Fiscalía General de la República la que dé cauce jurídico legal a este asunto”, dijo Mier.
La FGR, por cierto, ya integró dos carpetas de investigación sobre el caso. Una tiene que ver con la existencia de narco-laboratorio en la Sierra Tarahumara y la otra con la presencia de los agentes extranjeros en la operación para desmantelarlo.
Dos de los cuatro agentes de EEUU que participaron en el exitoso operativo fallecieron en un accidente automovilístico cuando regresaban del operativo.
Eso jaló los reflectores y estallo el escándalo que obligó al fiscal del estado grande, Cesar Jáuregui a renunciar.
La presidenta Sheinbaum dejó claro que la renuncia del fiscal de Chihuahua no pone fin a las investigaciones del caso.
“Tiene que aclararse todo. No es menor tanto en nuestra relación con Estados Unidos, como en el cumplimiento de la Ley de cualquier autoridad. No es que haya renunciado un funcionario público, y allí se termina todo”, aclaró.
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