Anthropic revela cinco casos de uso de Claude en investigaciones con potencial para desarrollar armas biológicas
Anthropic, la empresa creadora de Claude, reveló cinco casos en los que investigadores utilizaron sus modelos de inteligencia artificial en trabajos científicos que, aunque podrían tener aplicaciones legítimas, también podrían contribuir al desarrollo de armas biológicas.
Los casos aparecen en el nuevo informe “Detección y prevención del uso indebido de la inteligencia artificial: Septiembre de 2026”, publicado por Anthropic este 10 de septiembre.
El documento analiza actividades detectadas y desarticuladas entre diciembre de 2025 y agosto de 2026 en ámbitos como ciberataques, vigilancia, operaciones de influencia, fraude, armas convencionales y posible uso indebido de la biología.

La compañía hace, sin embargo, una advertencia fundamental: no sostiene que los científicos involucrados estuvieran intentando deliberadamente fabricar armas biológicas.
“No afirmamos que tuvieran intención de causar daño”, señala Anthropic al explicar por qué decidió mantener en secreto los nombres de los investigadores, instituciones y países involucrados.

El problema: investigación científica de doble uso
Según Anthropic, la biología plantea un desafío especialmente complicado porque una misma investigación puede servir para desarrollar vacunas, tratamientos o medicamentos y, al mismo tiempo, generar conocimientos aprovechables para producir agentes más peligrosos.
La empresa afirma que sus cinco casos muestran precisamente esa frontera difusa entre investigación legítima y potencial uso militar.

El primer caso, detectado en mayo, involucró una solicitud de ayuda a Claude para elaborar una propuesta de financiamiento relacionada con investigaciones de ganancia de función sobre el virus chikungunya, concretamente sobre características relacionadas con su transmisibilidad y evasión inmunológica.
El sistema de seguridad de Anthropic bloqueó esas solicitudes.
La compañía consideró especialmente preocupante que, aunque los documentos indicaban participación de investigadores civiles, el trabajo estaba previsto para realizarse en un instituto de investigación militar.

Gripe aviar con adaptación a mamíferos
El segundo caso correspondió a un investigador situado en una región donde Anthropic no presta oficialmente sus servicios.
Durante varias semanas utilizó Claude para planear investigaciones sobre influenza aviar altamente patógena, enfocadas en la adaptación del virus a mamíferos.

Anthropic señala que el proyecto contemplaba estudiar mutaciones asociadas con adaptación a mamíferos y transmisión aérea en modelos animales.
Sus sistemas de seguridad impidieron que el investigador utilizara los modelos más avanzados para estas tareas, por lo que el trabajo quedó limitado a modelos de menor capacidad, Claude Sonnet 4 y Haiku 4.5.
La compañía estima que la aportación efectiva de Claude en este caso fue principalmente asistencia en análisis de datos, diseño del estudio, generación de ideas y redacción científica, y no investigación biológica de nivel experto.

Investigación sobre orthopoxvirus
El tercer caso requiere otra precisión respecto de algunas versiones difundidas en redes.
Anthropic no afirma que alguien estuviera intentando fabricar una viruela más resistente al sistema inmunológico.

Lo que encontró fue una solicitud para elaborar una propuesta de investigación sobre orthopoxvirus, familia que incluye tanto al virus de la viruela como al Mpox.
El proyecto estudiaba genes relacionados con la evasión de la respuesta inmunitaria.
En este caso, Claude Opus 5 ayudó a elaborar una propuesta científica completa.
Debido a que la investigación estaba presentada como un estudio de atenuación viral y tenía claras aplicaciones científicas legítimas, los clasificadores de seguridad no la bloquearon.

Venenos y toxinas
Los dos últimos casos involucraron investigaciones sobre toxinas no transmisibles.
En el cuarto de ellos, un investigador utilizó Claude para crear un atlas de péptidos procedentes de venenos animales y posteriormente desarrollar un sistema generativo destinado a optimizar determinadas características de esas moléculas.
El proyecto tenía objetivos terapéuticos explícitos, como encontrar nuevos analgésicos y antidepresivos, pero Anthropic descubrió que la misma plataforma podía trabajar con compuestos relacionados con efectos paralizantes.

El investigador participaba además en un programa respaldado por un Estado.
En el quinto caso, otro investigador utilizó Claude para el rediseño computacional de diferentes toxinas dentro de un programa nacional de investigación.
Anthropic destacó que se pidió al modelo mantener deliberadamente poco claras las identidades de determinados agentes en los informes de progreso.
Las cuentas asociadas fueron posteriormente bloqueadas por violar las restricciones regionales de Anthropic.
Claude también apareció en proyectos de armas en Yemen
El informe dedica otro apartado independiente al desarrollo de armas convencionales.
Anthropic asegura haber detectado una célula ubicada en el norte de Yemen que trabajaba en tres programas: un cohete guiado, un misil balístico de varias etapas con un alcance pretendido superior a 2,000 kilómetros y una familia de misiles que incluía una variante con vehículo planeador hipersónico.

Los integrantes utilizaron Claude Code para desarrollar software de navegación, guiado y control.
En el caso del cohete utilizaron una computadora de vuelo de características similares a hardware utilizado en teléfonos comerciales.
Según Anthropic, llegaron a realizar una prueba real de lanzamiento del cohete, que aparentemente fracasó; pocas horas después regresaron a Claude para analizar las posibles causas del fallo.
La empresa bloqueó las cuentas relacionadas.
Anthropic endurece sus controles
La empresa señala que los cinco casos biológicos no demuestran que Claude haya permitido crear un arma biológica ni que exista una amenaza inmediata generada por sus modelos.
De hecho, Anthropic sostiene que los casos muestran algo diferente: existen programas científicos de doble uso vinculados a actores estatales de preocupación que buscan acceder a modelos estadounidenses mediante intermediarios, cuentas falsas, servidores estadounidenses y mecanismos destinados a eludir restricciones.

La compañía asegura que sus clasificadores funcionaron con mayor eficacia en los dos primeros casos, pero admite que investigaciones como las observadas en los tres restantes son mucho más difíciles de distinguir de trabajos científicos legítimos.
Por ello, considera que los futuros modelos de IA con capacidades avanzadas en biología necesitarán combinar filtros automáticos con verificación de usuarios e instituciones y programas de acceso restringido para investigadores de confianza.
El reporte aparece además apenas dos días después de que el investigador Jacob Coxon anunciara su salida de Anthropic, alertando sobre los riesgos que, a su juicio, implica la acelerada carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más poderosos.