Agenda Naranja. Una triste experiencia. Ivonne Ortega Pacheco

Agenda Naranja. Una triste experiencia. Ivonne Ortega Pacheco

Hoy toca no dejar este asunto al olvido ni a la indolencia. Lo que sigue es concluir con rapidez y objetividad la investigación formal y deslindar claramente responsabilidades, porque de que hay delitos que perseguir, los hay.

La catástrofe ético-política que ha supuesto la caída del ya conocido como “Clan Taddei” en el Instituto Nacional Electoral tiene dimensiones que apenas alcanzamos a comprender a primera vista.

No se trata solamente de la necesaria renuncia masiva de funcionarios del más alto nivel del organismo electoral nacional sino, sobre todo y más grave, la debacle moral de una institución que costó décadas construir.

El actuar de la hoy ex presidenta del INE, Guadalupe Taddei Zavala, y su clan, un grupo de personas y empresas organizado para saquear las finanzas públicas, supone, además, un daño estructural en pleno proceso electoral intermedio, nada más que el más complejo de la historia.

Sin duda se espera un proceso claro y directo para que las responsabilidades queden establecidas y se proceda al castigo.

¿De quién es la responsabilidad? Ahora vemos que desde todas las oficinas del gobierno federal sacan las manos y se auto exculpan, como quien se aleja de una fiera o una planta venenosa.

Pero sí hay responsabilidades en quienes otorgaron a la presidencia del INE poderes semejantes a una autocracia electoral, a pesar de las críticas y advertencias que hicimos desde la oposición.

Hay responsables entre quienes diseñaron y ejecutaron un proceso de selección de consejeros electorales con apariencias de legalidad, pero que incluyó entre los posibles beneficiarios solamente a personas afines al régimen de Morena y aliados.

Responsables hay también entre quienes hicieron caso omiso de las advertencias lanzadas desde los medios de comunicación, incluso con nombres y apellidos de quienes actuaban de forma presuntamente ilegal.

Hay responsabilidad, en síntesis, en el grupo en el poder que hizo de la vista gorda y que participó en la vorágine de corrupción, revelada en groseras grabaciones de video, incluyendo la ya famosa de “París a tus pies, chamaquito…”.

Hoy toca no dejar este asunto al olvido ni a la indolencia. Lo que sigue es concluir con rapidez y objetividad la investigación formal y deslindar claramente responsabilidades, porque de que hay delitos que perseguir, los hay. Y perseguirlos con todo el rigor de la ley, de forma ejemplar.

Solamente cuando los responsables hayan sido castigados en un proceso claro y transparente podremos empezar de recuperar la institución que un grupo de sinvergüenzas ha manchado con su actuar.

Queda también en el ámbito del Poder Legislativo federal realizar un proceso transparente y adecuado para elegir al próximo consejero presidente o consejera presidenta. Lo menos que podemos esperar es transparencia, y lo ideal es un ejercicio con el mayor consenso posible, para no repetir la triste experiencia.

CUAUHTÉMOC CÁRDENAS

La muerte del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano impacta en la memoria de nuestra democracia. Se ha ido un titán del pensamiento político en nuestro país al que echaremos de menos en estos tiempos en que se definen procesos esenciales para la República.

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