Agenda Naranja. Replantear la procuración de justicia. Por Ivonne Ortega Pacheco
Hay que replantear la relación institucional de las fiscalías, y que éstas vuelvan a depender directamente de los Ejecutivos federal y estatales, para que asuman la responsabilidad y el costo político de sus decisiones.
Hace unos días, nuestro líder de Movimiento Ciudadano Dante Delgado Rannauro lo dijo con total claridad: las fiscalías federal y en su gran mayoría las estatales, se han convertido en buena medida en un brazo de los Ejecutivos para castigar y detener a rivales políticos, en vez de un elemento de procuración de justicia.
En ese sentido, coincidimos con él en la necesidad de replantear la relación institucional de las fiscalías, y que éstas vuelvan a depender directamente de los Ejecutivos federal y estatales, para que asuman la responsabilidad y el costo político de sus decisiones.
Actualmente hay total simulación de estos órganos, pues escudados en una pretendida autonomía, que en los hechos es inexistente, arremeten en contra de opositores, haciendo las veces de ariete jurídico de los gobiernos a los que obedecen.
En la práctica, el esquema de autonomía, que tuvo la intención de perfeccionar la procuración de justicia, se ha perdido.
Al igual que ocurrió con la reforma al Poder Judicial promovida por el régimen, el objetivo inicial o teórico, se perdió y sucumbió ante los intereses del mismo régimen. Eso está a la vista de todos.
Por esta razón, creemos que es tiempo de devolver a los Ejecutivos federal y estatales el mando de las Procuradurías, con esquemas más vigilados por la ciudadanía para evitar la perversión en que se desenvuelven actualmente estas instituciones.
No es únicamente incrementar el poder de los gobiernos (que actualmente detentan en los hechos), sino darles sobre todo la responsabilidad y que respondan por sus actos, sin que la diluyan o atribuyan a terceros.
Uno de los ejemplos de este uso faccioso de las instituciones de justicia está en Veracruz, donde el gobierno del Estado, surgido de Morena, aplica las leyes dependiendo de la filiación política de las personas investigadas. Abundan las detenciones arbitrarias de un régimen que ha decidido la represión y el miedo como instrumentos de gobierno.
México necesita instituciones que protejan a su gente. Lo opuesto es un sistema de justicia al servicio del gobierno y peor aún: del partido en el poder.
Informe de Gobierno
La presidenta Claudia Sheinbaum ha presentado su informe de gobierno, y la propaganda oficial se vanagloria en pretendidos éxitos. Pero cabe hacer ciertas observaciones.
Con una mayoría en las Cámaras del Congreso, con 25 congresos estatales, gobernando 24 estados, habiendo capturado al Poder Judicial, ¿México está avanzando?
Lo que es evidente es la creación de una mafia del poder guinda: Cuauhtémoc Blanco, Adán Augusto, Rocha Moya, Inzunza, Rocío Nahle, Layda Sansores, son algunas muestras. Sí, en ocho años, Morena construyó su propia mafia del poder.
No hay medicinas en los hospitales, regiones enteras en medio de inseguridad, récord en periodistas asesinados, y además, políticos oficialistas que injurian a las víctimas, y que intentan obstaculizar a opositores, como hicieron con el Movimiento del Sombrero y Grecia Quiroz.
México no está avanzando. Y por eso hay que luchar con todo, defendiendo ideales que representen a la ciudadanía, que espera algo más que apoyos económicos, espera que de verdad un gobierno conduzca al país en la senda de paz y prosperidad para todas las personas.
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