Agenda Naranja. ¿Como en Dinamarca? Por Ivonne Ortega Pacheco
Las carencias en instalaciones, equipo e insumos, los bajos salarios y la falta de personal mantienen al IMSS en una situación de urgencia: una realidad es evidente, no somos Dinamarca.
A pesar de la verborrea y politiquería del régimen en el sexenio anterior, y de las justificaciones del actual, la situación del IMSS es de urgencia.
A pesar de la verborrea y politiquería del régimen en el sexenio anterior, y de las justificaciones del actual, la situación del IMSS es de urgencia.
En los últimos días, se ha dado a conocer el conflicto que existe actualmente en el Instituto Mexicano del Seguro Social IMSS debido al justo reclamo de sus trabajadores por la exigencia de mejores condiciones laborales.
No es un secreto que las circunstancias de muchas de las instalaciones del Instituto distan mucho de tener condiciones ya no digamos “como en Dinamarca”, sino de un mínimo estándar de calidad, debido a edificios que han alcanzado su nivel de antigüedad hasta instrumentos que en algunos casos podríamos calificar de obsoletos, o de un tabulador salarial al cual urge en definitiva una revisión y actualización.
A esto hay que agregar instalaciones de donde se han denunciado circunstancias tan increíbles como inauditas: la aparición de fauna nociva como ratas, el racionamiento de jeringas para su uso en pacientes, la falta de uniformes apropiados. La lista es larga y el reclamo, justo.
Es de tal magnitud el problema que incluso la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha accedido a organizar visitas de inspección a unidades del sector salud, pero estas visitas, según los médicos y trabajadoras en protesta, se realizan con avisos anticipados para que las instalaciones y el personal sepan de la “inspección” …
Acertadamente, las redes sociales hicieron mofa de esta situación, recordando una película clásica de Alfonso Arau llamada “Calzonzin inspector”, en la que el cómico, convertido en un supuesto inspector de gobierno, es invitado por el alcalde a “inspeccionar” un hospital y al llegar, todo está en orden, espléndido…pero resulta que todo es un montaje pues hasta los pacientes son ¡soldados disfrazados!
En la película de Arau, todo el montaje es descubierto y el propio Calzonzin debe huir al hacer acto de presencia del verdadero “inspector”.
Sin embargo, en las inspecciones presidenciales contemporáneas el guión sigue al pie de la letra, y todo parece transcurrir sin problema, supongo que al retirarse la distinguida visita todo volverá a la “normalidad”, es decir, a las carencias y deficiencias.
¿Por qué no mejor prescindir del ceremonial y ordenar que el IMSS haga su trabajo, es decir, que el Instituto procure instalaciones y equipo de calidad, condiciones correctas de trabajo y un trato digno a quienes deben tratar con dignidad a la ciudadanía?
El Instituto Mexicano del Seguro Social, una institución con más de tres cuartos de siglo sirviendo al pueblo de México, y quienes ofrecen el servicio son personas trabajadoras a las cuales hay que tratar siguiendo estándares que aspiren a la excelencia.
Una joven influencer identificada como médica del IMSS, en una larga exposición en redes, ha denunciado la falta de voluntad para ofrecer respuestas a las demandas que han dado a conocer. Comenta los sueldos tabulares donde, por ejemplo, según su exposición, una enfermera puede percibir menos de 8 mil pesos al mes, y ante la escasez, en ocasiones el propio personal lleva insumos para hacer su trabajo.
¿De qué sirve presumir médicos capacitados si los turnos nocturnos y de fines de semana operan en un desierto de personal?, se pregunta la joven influencer, y cuál es el estándar de atención si la lista de espera para una cirugía puede tardar meses, a pesar de la urgencia, debido a la falta de presupuesto...
Una frase me impactó particularmente: “para el personal médico, operar en medio de la precariedad es una ruleta rusa”.
En medio de las protestas de personal del IMSS, a las cuales ya se suman trabajadores del ISSSTE con similares reclamos, también llamó la atención la expresión de varias enfermeras y médicas, quienes expresaron su descontento ante los medios de comunicación mostrando fotografías de los muy limitados insumos con los cuales trabajan.
Una realidad es evidente: no somos Dinamarca. Y, lo que, es más: a pesar de la verborrea y politiquería del régimen en el sexenio anterior, y de las justificaciones del actual, la situación del IMSS es de urgencia. Y así debemos tratarla.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista