Actos de Poder. Los Chicos de Phoenix, traficantes de armas para el CO. Por Fernando Coca
Lo que denuncié en Armas con Remitente. El tráfico de armas de Estados Unidos a México tiene un nuevo capítulo con la publicación del reporte del The New York Times Los Chicos de Phoenix: Jóvenes en EE. UU. venden armas a cárteles mexicanos en donde Paulina Villegas relata la historia de cuatro estudiantes de secundaria y bachillerato compran armas que terminan en manos de cárteles mexicanos.
El reportaje del periódico más influyente del mundo afirma que los jóvenes, entre 16 y 18 años, han comprado armas para después venderlas a sobreprecio. El trabajo de Paulina Villegas indica que uno de los involucrados le relató que él y sus amigos reunieron 700 dólares para comprar un rifle Kalashnikov en una armaría autorizada para luego venderlo en mil 200 dólares.
A estos cuatro jóvenes, que se comunican entre ellos y con los operativos de los cárteles vía WhatsApp y Telegram, no les interesa a dónde van a para las armas. “Lo que hagan o a quien maten, no me importa, siempre y cuando gane mi dinero. Estoy seguro de que no son inocentes”. Es decir, su negocio por sobre las vidas humanas de ambos lados de la frontera.
En la narrativa de los Estados Unidos, la crisis de fentanilo que viven en los condados y las ciudades estadounidenses sólo es culpa de los cárteles mexicanos y de la permisividad del gobierno de México.
Nunca incluyen en su teoría que los grupos criminales pueden confrontar al Estado mexicano gracias al poder de fuego que les proporcionan esos compradores de armas que luego las trafican para permitir la producción y el trasiego de la droga que llega a las comunidades más allá de la frontera norte para fomentar la adicción de miles de jóvenes que mueren a causa de la sobredosis del opioide.
Lo que The New York Times publica sostiene lo que demando México precisamente ante los tribunales de Phoenix, la venta indiscriminada de armas de uso militar a civiles, hoy sabemos que una de las redes de tráfico la componen adolescentes, para ser revendidas al Crimen Organizado trasnacional. Esa demanda fue la segunda que emprendió el entonces canciller Marcelo Ebrard y su equipo legal comandado por Alejandro Celorio.
En los últimos años, Arizona se convertido en el epicentro de la venta de armas que llegan a manos de los criminales. En Armas con Remitente identifiqué 11 rutas del tráfico de armas, dos tienen origen en Arizona.
La primera sale de Yuma, Arizona para ir a San Luis Río Colorado, Sonora. De ahí a Mexicali y luego a Hermosillo. La segunda parte de Tucson y cruza hacia Agua Prieta-Moctezuma-Hermosillo.
Las armas se trasladan en vehículos particulares con compartimientos secretos y también por estas rutas trafican armas modificadas que incluyen partes impresas en 3D. La primera ruta llega a manos de La Chapiza.
La segunda a grupos del Cartel de Sinaloa. Agua Prieta es una de las zonas fronterizas con menor vigilancia. Ahí también usan mulas humanas para el tráfico de armas, algo que también relatan los cuatro jóvenes del reportaje del NYT.
El trabajo periodístico de Paulina Villegas abona a lo que México ya demandó en su segunda acción legal en contra del tráfico de armas: quienes las venden legalmente, saben que esas armas terminaran en las manos criminales que causan muerte de los dos lados de la frontera. En México, por las balas, en Estados Unidos, por el fentanilo.
El gobierno de México tiene un argumento difícilmente desechable para confrontar la narrativa que culpa a nuestro país de los males que ocurren allá.
Reitero lo que escribí en Balas con Remitente, Menos armas, menos muerte; menos balas, menos dosis.
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