A lo Mero Macho. Las caricaturas y dibujos pueden convertirse en un arma por el efecto que causan: Luis Carreño (quinta y última parte). Por Edmundo Cázarez C.

A lo Mero Macho.  Las caricaturas y dibujos pueden convertirse en un arma por el efecto que causan: Luis Carreño (quinta y última parte).  Por Edmundo Cázarez C.

  • ¿Estabas descubriendo el “don” que poseías como dibujante?
  • ¡Obvio! Déjame contarte que hice unas caricaturas en mi block de papel en donde ridiculizaba a mis maestros…
  • ¿Solamente a los que no te caían bien?

-Yo agarraba parejo y me daba lo mismo, pero resulta que uno de mis compañeritos arrancó una hoja de mi block, justo en el momento en el que estaba entrando el profesor al salón y todos los demás se estaban riendo de la caricatura…

  • ¡Sopas!!

-En efecto, era una mofa que hacía de la máxima autoridad en el salón. El profesor le pide a mi compañero que le enseñara la hoja con la caricatura…

  • ¡Uff!!... ¿Qué sucedió?
  • ¡Nada más imagínate!!, lo había dibujado sentado en la tasa del baño…
  • ¿Qué castigo recibiste?

-Eso me fue llevando a la puerta de la salida de la escuela… ¡pero en calidad de expulsado!!

  • ¿Por dentro te dijiste… “no aguantan nada”?
  • ¡Ya no hubo remedio!!, hasta llegué a pensar que ya no ingresaría a la prepa…
  • ¿Pero sí cursaste la prepa o no?
  • ¡Claro que sí!!
  • ¿Cuántas materias reprobaste en la “secun”?
  • ¡Uta!!, muchas, pero lo que se llaman muchas…

-Ya me dijiste que los números nunca fueron afines a ti…

-Tienes toda la razón, los números jamás se me han dado ni para bien o para mal…

  • ¿Reprobaste Matemáticas, Física, Algebra, ¿Química…?

-Todo lo que tenía que ver con cifras, pero no solamente eso, sino que también reprobé Biología, Historia y Civismo, vamos… ¡hasta en dibujo me iban a reprobar!!

  • ¿Y eso?
  • -Es que un profesor, del que no voy a pronunciar su nombre…
  • ¡Venga, no le saques!!

-Es que se trata de alguien a quien aprecio, pero en su momento, créeme que lo odiaba con odio jarocho.

  • ¿Por qué lo odiabas tanto?

-Es que me canjeaba la calificación por un dibujo original de mi papá. En ese tiempo, mi papá ya era mucho muy famoso y respetado. El “profe” me decía: “Tráeme un dibujo original de tu papá y ya veremos si pasas mi materia”.

  • ¡Eso se llamaba chantaje…!!

-Pues sí, pero para qué lo denunciaba, por eso te decía que no te iba a mencionar su nombre ni apellido, por cierto, años después me lo encontré y le dije: ¿Oiga profesor, a usted le gustaba micho dibujar… verdad? Y todavía me respondió… ¡Claro que sí!, entonces, le respondí rápidamente… ¿Y entonces porque nunca aprendió?

  • ¡Tómala…!!

-No le quedó otra que reírse con ganas. Total, ambos terminamos carcajeándonos. Cuarenta años después, se la regresé, lo que él me hacía cuando yo era un simple puberto.

  • ¿Aparte de dibujar, veías algo de tele?

-No, fíjate que no. Es que siempre, cerca de mí, tenía un lápiz o una pluma y hojas en blanco…

  • ¿Y si no los tenías?

-Pues iba y se las robaba a mi papá… ja, ja, ja. El dibujo se había convertido en una actividad muy propia de mí. Para todo dibujaba.

  • ¿Ahí fue en donde se definió tu vocación por el dibujo?
  • ¡Indudablemente!!, aunque yo mismo me lo cuestionaba, si el dibujo era una simple manera de divertirme o de expresarme.

-¿Qué pensabas de la magistral actividad de tu papá?

-Por dentro, una y otra vez me lo repetía… ¡Carajo!!, debe ser mucho muy sacrificada la profesión de mi papá porque no sale a pasear ni los domingos.

  • ¿Un fastidioso encierro?

-Es que no nos lleva a comer a restaurantes, vamos, ni un simple cafecito. Mucho menos, nos íbamos de vacaciones.

  • ¿Tu papá era una fotografía “viviente”?
  • ¡Ándale!!, siempre lo veía trepado en su banco dibujando y haciendo sus caricaturas. Me rompía la cabeza haciéndome entender que, eso, era lo que más le gustaba a mi papá, pero para mí, como que no se me hacía un modo de vida.
  • ¿Hasta cuándo te cayó el “veinte”?

-Mucho tiempo después, logré comprender que era una auténtica vocación y pude abrazarla con todo mi cariño, era darme cuenta de que me servía para vivir…

  • ¿Con lujos y todo tipo de comodidades?
  • ¡Órale!!, es como todo, cuando conoces a fondo tu profesión la amas de verdad, echas mano de ello. Hasta la fecha vivo de mis dibujos y caricaturas.
  • ¿Estabas acostumbrado a ser un chico “bien” o “fifí”, como le llaman hoy?

-Ja, ja, ja… “Bien” ¿Qué? No mi querido Edmundo, no tenia de donde llegar a convertirme un niño “bien” o “fifí” como dices. Éramos una familia de clase media y pertenecí a escuelas públicas y privadas. Estando en el Instituto México, fue en donde pude comprobar que el dibujo también se podía convertir en un arma porque provoca un efecto, primero, con mis compañeros, luego, con mi maestro que se “encabritó”, así como las repercusiones que tuvo ese dibujo y el por qué me expulsaron de la escuela.

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