A lo Mero Macho. Las caricaturas y dibujos pueden convertirse en un arma por el efecto que causan: Luis Carreño (cuarta parte). Por Edmundo Cázarez C.

A lo Mero Macho.  Las caricaturas y dibujos pueden convertirse en un arma por el efecto que causan: Luis Carreño (cuarta parte).  Por Edmundo Cázarez C.

  • ¿Qué número te tocó ocupar en el seno familiar?

-Fui el más chico de tres hijos. Mi hermano mayor fue Jorge que es torero, rejoneador ya en retiro. Luego, mi hermano José que tiene un negocio de heráldica y hasta trabajó en varias empresas de renombre.

-Independientemente de su ardua actividad gráfica, tu papá se caracterizó por su alto espíritu filantrópico, ayudaba a mucha gente necesitada…

-Con la voz entrecortada por la emoción me dice: ¡Así fue…!! Edmundo, me sorprendes, porque son cosas mucho muy privadas de mi familia. En efecto, mi padre ayudaba mucho a los que menos tenían. Siempre estaba atento por proteger a la gente que no había tenido las condiciones económicas para subsistir o que estaba en desventaja por alguna razón. Como bien lo señalas, mi padre siempre se esforzó por brindarles cobijo en la medida de sus posibilidades, procuraba resolverles su precaria situación económica, ya fuera que les consiguiera un trabajo y hasta proveerles de comer.

-Woow, un hombre de un gran corazón…

-Mi padre fue un gran señor, de enorme nobleza. En efecto, todos sus amigos, conocidos y familiares le reconocían esa parte. Un señor sumamente generoso con los demás.

-Vaya que te dejó una gran enseñanza…

-Para mis hermanos y para mí, es un ejemplo de rectitud y de vida a seguir.

  • ¿Alguna vez probaste el rigor del cinturón de tu papá o el “chanclazo” de tu mamá?

-Mi papá nos espantaba con el cinturón, observábamos cómo se lo destrababa de las presillas de su pantalón…

  • ¿Si llegó a pegarles?

-Una sola vez probé un leve golpe de su cinturón, pero más que golpearnos, era una advertencia que podrían ir más en serio los castigos a las travesuras que hacíamos. Fue sumamente tolerante con nosotros.

  • ¿Fue un ogro?
  • ¡No!!, en lo absoluto. Como todos los papás. Había ocasiones en que excedíamos los límites de la paciencia, solamente nos reprendía con voz fuerte
  • ¿Era un papá a toda madre?

-Digamos que era un papá ejemplar… y mira, que no tengo ningún comentario negativo de mi papá y que me esté reservando en esta amena charla, porque yo no la calificaría como una entrevista. Eres un chingón para abordar las fibras más sensibles de tus entrevistados. Si me lo permites, te felicito por esa elegancia con la que realizas cada entrevista…

  • ¡Uff!!, muchas gracias, viniendo de tu parte, es un inmerecido halago para mí…
  • Volviendo al tema de mi padre, fue un hombre que siempre entregó lo que había dentro de él, compartía lo mejor que podía. No existió ni un solo día en que no estuviera al pendiente y preocupado de nosotros. Me acuerdo que mi tío, Don Pedro Ferriz Santacruz…
  • ¿Era tu tío?

-Era un tío “postizo” al que nosotros lo tomábamos con un “tío” totalmente real, lo quisimos muchísimo. Es más, lo veíamos como un verdadero hermano de mi papá.

  • ¿Tu papá era un hombre de fe?

-Mi padre era un hombre profundamente cristiano. Con esto, no quiero decir que era un ferviente seguidor de la religión, sino que sus principios de vida eran sagrados, sobre todo, su manera de conducirse. -Tratando de simular y contener su entereza, Luis Carreño hace verdaderos esfuerzos por retener las lágrimas que salen de sus ojos al recordar pasajes tan bellos vividos junto a su padre- “Me acuerdo de que ni un solo día dejó de darnos su bendición, fuéramos a donde fuéramos, nos reiteraba que teníamos que regresar con bien”.

  • ¿Lo acompañabas a Misa?

-Creo que solamente fue un par de veces en que pude ir con él a Misa.

  • ¿Cómo manifestaba su enojo, sin llegar a los golpes?

-Con su dedo índice, nos presionaba fuertemente en la frente y nos clavaba su uña, pero sin ocasionarnos daño alguno.

  • ¿Qué sucedía cuando te ibas con los amigos a una fiesta?
  • ¡Uff!!, era regresar a casa como a las dos o tres de la madrugada, teníamos que pasar, forzosamente, por la “aduana” paternal, ser objetos de una rigurosa revisión de pies a cabeza. Una vez concluido ese estricto examen físico, nos daba su bendición para poder irnos a dormir al comprobar que no veníamos con “media estocada” de alcohol.
  • ¿Fue la secundaria, una resaca desenfrenada?

-Más que resaca, para mí, la secundaria representó la novedad casi en todos los aspectos de mi corta vida, además, traía la adolescencia encima, con todas las inquietudes y estupideces propias de un puberto y que te acompañan durante esos años…

  • ¿Una “secun” divertida?
  • ¡Por supuesto!!, una etapa sumamente divertida, por cierto, siempre fui el “chistosito” del salón…
  • ¿Qué hacías?

-Me la pasaba haciendo imitaciones de cada uno de los profesores, vamos, hasta me burlaba de ellos…

  • ¿Y en esa parte seria del “puberto” Luis?

-Me ponía hacer mis caricaturas. Ahí fue en donde supe que Paco Calderón, el prestigiado caricaturista, quien también estudiaba en la misma escuela secundaria que yo, nos decíamos primos. Me acuerdo de que, él, era mucho muy retraído y traía consigo un pequeño block de papel en donde se ponía a dibujar sus “monitos”.

  • ¿Polos completamente opuestos?
  • ¡Exacto!!, mientras que yo era totalmente extrovertido y relajiento. Vamos, hasta en el pizarrón pintaba mis caricaturas.

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