A lo Mero Macho. Aniversario luctuoso. Ricardo Rocha Nace “Para Gente Grande” mi encuentro con El Tigre” (Tercera parte parte). Por Edmundo Cazares C.

A lo Mero Macho. Aniversario luctuoso. Ricardo Rocha Nace “Para Gente Grande” mi encuentro con El Tigre” (Tercera parte parte). Por Edmundo Cazares C.

-Sí, la verdad es que yo no podía creer que me haya invitado a comer en su casa… ¡Era el Señor Azcárraga!!, y al final, me ofreció que pensara en un programa.

-¿Así de repente y tan fácil te daba un programa como titular?

-No, tampoco creas que fue tan fácil, porque se tardó como un año. Los primeros proyectos que le llevé no le gustaron mucho y fue hasta que le llevé “Para Gente Grande” y le encantó la idea de incorporar intelectuales a la televisión. Hacer algo de poesía en el Canal 2, poner algo de música muy especial.

-¿Era romper con los cartabones existentes?

-Mi primer colaborador fue Oscar Chávez, ya no era música comercial. También tuvimos a Joaquín Sabina, Ofelia Guilmain diciendo poemas y Gonzalo Vega, mi querido hermano que por allá en el cielo estará. En fin, le gustó mucho al “Tigre”, así fue como nace Para Gente Grande.

-La gente tampoco olvida el exitoso programa “En Vivo” …

-En vivo… Un día, “El Tigre” me invita a desayunar en su casa, allá en Cuajimalpa. Empezamos a platicar del riesgo que había entonces, que movieran los permisos para transmitir anuncios de bebidas y cigarros, que restringieran horarios. Hay que recordar que en ese tiempo se podían pasar todos los anuncios que quisieran, pero había una iniciativa que los restringieran y se transmitieran a partir de las diez de la noche, lo cual, nos iba afectar durísimo en ingresos publicitarios a la empresa.

-¿Y qué hiciste?

-Me pidió que investigara algo al respecto. Fui y le platiqué lo que pude averiguar y me dice: “¿Qué me sugerirías tú, si nos viene esa restricción? Le dije que era conveniente que nos adelantáramos ganar “rating” con el auditorio de la noche. Le insistí que debería ser un programa “en vivo”, con música clásica, pero también, algo de rock, así como teatro, etcétera…

-¿Y cuál fue su reacción?

-Simplemente me dijo: ¿Qué tienes que hacer? Y le dije, “No pues, lo que usted me diga”. Le dio risa y nos subimos a su coche, por cierto, él, se fue manejando de Cuajimalpa a Chapultepec.

-¿Y en el trayecto de qué hablaban?

-¡Uy!!, pues le fui platicando: “Señor Azcárraga, imagínese meter en el programa, y en el estudio, algo de circo… hasta un poquito de sexo y cosas atrevidonas…”

-¿Habías logrado convencerlo?

-Cuando llegamos a Chapultepec, simplemente me dijo: ¿Cuándo empiezas?

Y le respondí… ¿Cuándo empiezo qué? “Pues tu programa, porque me has estado chingue y chingue que “en vivo” esto y que “en vivo” lo otro. ¡Ponle así, me gusta el nombre!!” Así fue como nació el programa de la confianza enorme que me tuvo.

-¿Te quedaste estupefacto?

-Solamente me dijo: “Arrancas en 15 días”, a lo que le respondí: “Por favor, cuando menos deme chance un mes para prepararlo. ¡Ni madres!!, ni tú ni yo, que sean tres semanas!!...¿Y sabes qué?, ya vete de mi oficina porque tengo muchas cosas que hacer. Así es que ponte hacer tus cosas y yo las mías.

-¿Qué sentías?

-Pues mucha alegría. Fueron programas a los que les tuve un enorme cariño y quedaron en un muy grato recuerdo porque me dejaron muchas satisfacciones. De hecho, ahorita, de esos programas, seguimos reciclando contenidos en mi programa de Tele Fórmula.

-¿A lo mero macho, ¿cómo le hiciste para no “subirte al tabique” y conservar la sencillez?

-Pues mira… ¡Uff…!! ¿Cómo chingaos te lo digo?, Lo que pasa, es que mi proceso fue poco a poco, no de un día para otro

-Pero indiscutiblemente, esa comida te cambió la vida para siempre…

-¡Exacto!!, esa comida sí me cambio la vida, pero antes, había tenido todo un proceso de aprendizaje con Paco Ignacio Taibo –padre-, que fue mi primer gran maestro. Así es que el actual director del Fondo de Cultura Económica es como mi hermano adoptivo…

-¿Con todo y sus ocurrencias...?

-¡Pues sí!!, aunque de pronto haga sus cosas “locochonas”, nos queremos igual, como hermanos y también Benito Taibo.

-…Pero Ricardo Rocha sigue conservando esa sencillez y humildad…

-Como te decía, eso me permitió no “marearme” Siempre estuve muy consciente desde que hice mis estudios en escuelas oficiales, era caminar poco a poco.

-Bueno, desde tus inicios en Canal 8, te distinguiste por tu empeño y profesionalismo…

-Cuando llegué a TIM –Televisión Independiente de México-, que era la competencia de Telesistema Mexicano (Hoy Televisa), a mi “Tigre”, no le gustaba que le mencionara eso, ¡porque me lo restregaba en la cara…!! “Tú, te hiciste aquí conmigo y no me estés chingando que empezaste con TIM”. Una vez entendido el mensaje, así es que lo borré de mi biografía.

-¿Cómo fueron tus inicios en TIM, al lado del ilustre Paco Ignacio Taibo?

-Empecé como “office boy”, llevándole café a los redactores para que me enseñaran a redactar. Estaba a las vivas “echando ojo” y observaba cómo escribían.

-¿Cuál fue tu primer reportaje en TIM Canal 8?

-No fue mi primer reportaje, nunca se me olvida. Corrigiendo, no fue precisamente mi primer reportaje, sino la primera vez que me dieron “chance” de ir con un reportero –de mirón nada más-, con Rodolfo “El Negro” Guzmán…Uff, mi adorado negro, mi hermano mayor. Luego salí con Norma Meraz y con Enrique Ahmed. Recuerdo que los reporteros tenían un “vochito”, en donde íbamos el camarógrafo, el reportero y yo de mirón.

-Lo que bien se aprende, jamás se olvida…

-Fue un proceso de aprendizaje poco a poco, por eso, no me permití “marearme”.

-…Ricardo Rocha no es egoísta…

-No, no soy una persona que esté pensando nada más en mí. Pienso en lo que le damos al público. Si yo te dijera algo, me lo tienes que creer, tan es así, jamás me he visto en los programas que hago…

-¿A lo mero macho, no te gusta verte en la tele?

-¡No…!!

-¿…Por qué no…?

-Como que siento cierto pudor estarme viendo. Mira, por ejemplo, Para gente Grande, lo grabábamos y pasaba a las dos de la tarde en Canal 2, luego, iba a la casa de mis padres a comer algún lugar y me decían… ¡Vamos a ver tu programa!! ¡No, que güeva!! Me daba cosa estarme viendo.

-¿Qué sucedía si hubiera quedado bien o mal el programa?

-Por dentro me decía: “Si quedó bien, pues que padre”, pero siempre que los veo, me encuentro defectos.

-¿No será que eres terriblemente exigente contigo mismo?

-Es que trato de conservar algo de autocrítica. Aquí mismo, a mis colaboradores, les digo que me señalen dónde la riego. Si les gustó o no les gustó, etcétera. Se me hace como impúdico estarme viendo en la tele. ¡Lo hecho, hecho está!! Hago tele, pero casi no la veo –aquí entre nos-, veo muy poca tele.

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