“Ya la enramada se secó, el cielo… el agua le negó, así tu altivo corazón no me escuchó…” Graciela Olmos
¿Derrota? Es como el boxeador que, noqueado en el primer asalto, justifica la madriza: “pero vieran cómo quedó aquel con los puños ensangrentados”. ¡Sí, pues!
Exultante, en apariencia, desvelada sin